Poesia

Poesia

Páginas vistas en total

Translate

3.9.14

ESPACIO.





EL FUTURO ES ESPACIO (PABLO NERUDA)

EL futuro es espacio,
espacio color de tierra,
color de nube,
color de agua, de aire,
espacio negro para muchos sueños,
espacio blanco para toda la nieve,
para toda la música.

Atrás quedó el amor desesperado
que no tenía sitio para un beso,
hay lugar para todos en el bosque,
en la calle, en la casa,
hay sitio subterráneo y submarino,
qué placer es hallar por fin,
subiendo
un planeta vacío,
grandes estrellas claras como el vodka
tan transparentes y deshabitadas,
y allí llegar con el primer teléfono
para que hablen más tarde tantos hombres
de sus enfermedades.

Lo importante es apenas divisarse,
gritar desde una dura cordillera
y ver en la otra punta
los pies de una mujer recién llegada.

Adelante, salgamos
del río sofocante
en que con otros peces navegamos
desde el alba a la noche migratoria
y ahora en este espacio descubierto
volemos a la pura soledad.



EL BREVE ESPACIO EN QUE NO ESTÁS (PABLO MILANÉS)
VERSIÓN SILVIO RODRÍGUEZ Y PABLO MILANÉS
Todavía quedan restos de humedad, 
sus olores llenan ya mi soledad, 
en la cama su silueta 
se dibuja cual promesa 
de llenar el breve espacio 
en que no estás... 

Todavía yo no sé si volverá, 
nadie sabe, al día siguiente, lo que hará. 
Rompe todos mis esquemas, 
no confiesa ni una pena, 
no me pide nada a cambio de lo que da. 

Suele ser violenta y tierna, 
no habla de uniones eternas, 
mas se entrega cual si hubiera 
sólo un día para amar. 
No comparte una reunión, 
mas le gusta la canción 
que comprometa su pensar. 

Todavía no pregunté "¿te quedarás?". 
Temo mucho a la respuesta de un "jamás". 
La prefiero compartida 
antes que vaciar mi vida, 
no es perfecta, mas se acerca 
a lo que yo simplemente soñé... 

Suele ser violenta y tierna, 
no habla de uniones eternas, 
mas se entrega cual si hubiera 
sólo un día para amar. 
No comparte una reunión, 
mas le gusta la canción 
que comprometa su pensar. 

Todavía no pregunté "¿te quedarás?". 
Temo mucho a la respuesta de un "jamás". 
La prefiero compartida 
antes que vaciar mi vida, 
no es perfecta, mas se acerca 
a lo que yo simplemente soñé... 

Simplemente soñé...

ESPACIO ME HAS VENCIDO (CÉSAR DÁVILA ANDRADE)



Espacio, me has vencido. Ya sufro tu distancia.

Tu cercanía pesa sobre mi corazón.

Me abres el vago cofre de los astros perdidos

y hallo en ellos el nombre de todo lo que amé.

Espacio, me has vencido. Tus torrentes oscuros

brillan al ser abiertos por la profundidad,

y mientras se desfloran tus capas ilusorias

conozco que estás hecho de futuro sin fin.
Amo tu infinita soledad simultánea,
tu presencia invisible que huye su propio límite,
tu memoria en esferas de gaseosa constancia,
tu vacío colmado por la ausencia de Dios.

Ahora voy hacia ti, sin mi cadáver.
Llevo mi origen de profunda altura
bajo el que, extraño, padeció mi cuerpo.
Dejo en el fondo de los bellos días
mis sienes con sus rosas de delirio,
mi lengua de escorpiones sumergidos,
mis ojos hechos para ver la nada.
Dejo la puerta en que vivió mi ausencia,
mi voz perdida en un abril de estrellas
y una hoja de amor, sobre mi mesa.

Espacio, me has vencido. Muero en tu eterna vida.
En tí mato mi alma para vivir en todos.
Olvidaré la prisa en tu veloz firmeza
y el olvido, en tu abismo que unifica las cosas.

Adiós claras estatuas de blancos ojos tristes.
Navíos en que el cielo, su alto azul infinito
volcaba dulcemente como sobre azucenas.
Adiós canción antigua en la aldea de junio,
tardes en las que todos, con los ojos cerrados
viajaban silenciosos hacia un país de incienso.
Adiós, Luis von Beethoven, pecho despedazado
por las anclas de fuego de la música eterna.
Muchachas, las mi amigas. Muchachas extranjeras.
Dulces niñas de Francia. Tiernas mujeres de ámbar.
Os dejo. La distancia me entreabre sus cristales.
Desde el fondo de mi alma me llama una carreta
que baja hasta la sombra de mi memoria en calma.
Allí quedará ella con sus frutos extraños
para que un niño ciego pueda encontrar mis pasos…

Espacio, me has vencido. Muero en tu inmensa vida.
En ti muere mi canto, para que en todos cante.
Espacio, me has vencido…

DEMENTES EN EL ESPACIO (LA RENGA)
Y vamos enloqueciendo, a bordo de un planeta 

que gira como perdido en el abismo indiferente 

de un espacio hasta siempre Y para todos lados

en la locura de la locura en donde nada esta apoyado. 



En el insignificante punto que me corresponde. 

de la conquista de mi cielo donde ya no tengo nada 

en la intocable profundidad de la eterna línea redonda

en donde siempre los pisos se desfondan. 



En donde el tiempo alcanzará por siempre

y yo sin tiempo para nada

en el cruel navío sin las costas del océano

en el afuera mismo desde adentro. 

En el rumbo fijo sin rumbo

en las vueltas sin vueltas

dando tumbos.


CANCIÓN DEL TIEMPO Y EL ESPACIO (PORFIRIO BARBA JACOB)

El dulce niño pone el sentimiento
entre la pompa de jabón que fía
el lirio de su mano a la extensión.

El dulce niño pone el sentimiento
y el contento en la pompa de jabón.

Yo pongo el corazón -¡pongo el lamento!
entre la pompa de ilusión del día,
en la mentira azul de la extensión.

El dulce niño pone el sentimiento
y el contento. Yo pongo el corazón...

DISTANCIA (ALBERTO CORTEZ)
Viento, campos y caminos… distancia, 
Qué cantidad de recuerdos 
de infancia, amores y amigos… distancia, 
que se han quedado tan lejos. 
Entre las calles amigas… distancia 
del viejo y querido pueblo 
donde se abrieron mis ojos… distancia, 
donde jugué de pequeño. 

Un corazón de guitarra quisiera 
para cantar lo que siento. 

Allí viví la alegría… distancia 
de aquel primer sentimiento 
que se ha quedado dormida… distancia 
entre la niebla del tiempo. 
Primer amor de mi vida… distancia, 
que no pasó del intento; 
primer poema del alma… distancia, 
que se ha quedado en silencio. 

Un corazón de guitarra quisiera 
para cantar lo que siento. 

¿Dónde estarán los amigos… distancia, 
que compartieron mis juegos? 
¿Quién sabe donde se han ido… distancia, 
lo que habrá sido de ellos?. 
Regresaré a mis estrellas… distancia, 
les contaré mi secreto: 
que sigo amando a mi tierra… distancia, 
cuando me marcho tan lejos. 

Un corazón sin distancia quisiera 
para volver a mi pueblo.

MAN IN SPACE - EL HOMBRE EN EL ESPACIO (BILLY COLLINS)

All you have to do is listen to the way a man
sometimes talks to his wife at a table of people
and notice how intent he is on making his point
even though her lower lip is beginning to quiver,

 and you will know why the women in science
fiction movies who inhabit a planet of their own
are not pictured making a salad or reading a magazine
when the men from earth arrive in their rocket,

why they are always standing in a semicircle
with their arms folded, their bare legs set apart,
their breasts protected by hard metal disks.

Lo único que tienes que hacer es escuchar cómo le habla
a veces un hombre a su mujer en una mesa con gente
y reparar en lo mucho que se empeña en tener razón,
aunque el labio inferior de ella haya empezado a temblar,

 y para saber por qué las mujeres de las películas
de ciencia ficción que pueblan su propio planeta
no aparecen preparando una ensalada o leyendo una revista
cuando los terráqueos llegan a bordo de su cohete,

por qué siempre forman un semicírculo
con los brazos cruzados, las piernas desnudas separadas
y los pechos protegidos por duros discos de metal.



MI ESPACIO (COTI)
Estás buscándome

estás buscándome otra vez

estás siguiéndome

estás siguiéndome otra vez



Nadie nace sabiendo olvidar

salvo que me quieras enseñar

sigues ocupando casi todo

todo todo casi todo

mi espacio

sigues ocupando mi espacio,

sé que el tiempo labra despacio 

la tierra de la verdad...


Estás buscándome

estás buscándome otra vez

vas persiguiéndome

estás molestándome otra vez



Nadie nace sabiendo olvidar

salvo que me quieras enseñar

sigues ocupando casi todo

todo todo casi todo

mi espacio



sigues ocupando mi espacio,

sé que el tiempo labra despacio 

la tierra de la verdad...




(Estribillo)




ESPACIO - FRAGMENTO (JUAN RAMÓN JIMÉNEZ)

Los dioses no tuvieron más sustancia
que la que tengo yo. Yo tengo, como ellos,
la sustancia de todo lo vivido
y de todo lo por vivir. No soy presente sólo,
sino fuga raudal de cabo a fin. Y lo que veo
a un lado y otro, en esta fuga,
rosas, restos de alas, sombra y luz,
es sólo mío,
recuerdo y ansia míos, presentimiento, olvido.
¿Quién sabe más que yo, quién,
qué hombre o qué dios, puede,
ha podido, podrá decirme a mí
qué es mi vida y mi muerte, qué no es?
Si hay quien lo sabe,
yo lo sé más que ése, y si lo ignora,
más que ése lo ignoro.
Lucha entre este saber y este ignorar
es mi vida, su vida, y es la vida. Pasan vientos
como pájaros, pájaros igual que flores,
flores soles y lunas, lunas soles
como yo, como almas, como cuerpos,
cuerpos como la muerte y la resurrección,
como dioses. Y soy un dios
sin espada, sin nada
de lo que hacen los hombres con su ciencia;
sólo con lo que es producto de lo vivo,
lo que se cambia todo; sí, de fuego
o de luz, luz. ¿Por qué comemos y bebemos
otra cosa que luz o fuego? Como yo he nacido
en el sol y del sol he venido aquí a la sombra,
¿soy del sol, como el sol alumbro? y mi nostaljia,
como la de la luna, es haber sido sol
y reflejarlo sólo ahora. Pasa el iris
cantando como canto yo. Adiós iris, iris,
volveremos a vernos, que el amor
es uno solo y vuelve cada día.
¿Qué cosa es este amor de todo, cómo se me ha hecho
en el sol, con el sol, en mí conmigo?
Estaba el mar tranquilo, en paz el cielo,
luz divina y terrena los fundía
en clara plata oro inmensidad,
en doble y sola realidad;
una isla flotaba entre los dos,
en los dos y en ninguno, y una gota
de alto iris perla gris temblaba en ella.
Allí estará esperándome el envío
de lo que no me llega nunca de otra parte.
A esa isla, ese iris, ese canto
yo iré, esperanza májica, esta noche.
Que inquietud en las plantas al sol puro,
mientras, de vuelta a mí, sonrío
volviendo ya al jardín abandonado.
¿Esperan más que verdear, que florear y que frutar,
esperan, como un yo, lo que me espera,
más que ocupar el sitio que ahora ocupan
en la luz, más que vivir como vivimos, más
que quedarse sin luz, más que
dormirse y despertar? Enmedio hay, 
tiene que haber un punto, una salida,
el sitio del seguir más verdadero,
con nombre no inventado, diferente
de eso que es diferente e inventado,
que llamamos, en nuestro desconsuelo,
Edén, Oasis, Paraíso, Cielo,
pero que no lo es, y que sabemos
que no lo es, como los niños
saben que es no lo que no es que anda con ellos.
Contar, cantar, llorar, vivir acaso,
«elogio de las lágrimas», que tienen (Schubert,
tenido entre criados por un dueño)
en su iris roto lo que no tenemos,
lo que tenemos roto, desunido.
Las flores nos rodean
de voluptuosidad, olor, color, forma sensual;
nos rodeamos de ellas, que son sexos
de colores, de formas, de olores diferentes;
enviamos un sexo en una flor,
dedicado presente de oro de ideal,
a un amor virgen;
sexo rojo a un glorioso, sexos blancos
a una novicia, sexos violetas
a la yacente. Y el idioma,
qué confusión; qué cosas nos decimos
sin saber lo que nos decimos.
Amor, amor, amor (lo dijo Yeats)
«amor en el lugar del escremento».
¿Asco de nuestro ser, nuestro principio
que más nos vive y más nos muere? 
¿Qué es, entonces, la suma que no resta; 
dónde está, matemático celeste,
y nuestro fin; asco de aquello 
la suma que es el todo y que no acaba?
Hermoso es no tener lo que se tiene,
nada de lo que es fin para nosotros,
es fin, pues que se vuelve
contra nosotros, y el fin nunca se nos vuelve.
Aquel chopo de luz me lo decía,
en Madrid, contra el aire turquesa del otoño:
«Termínate en ti mismo como yo».
Todo lo que volaba alrededor,
qué raudo era, y él qué insigne
con lo suyo, en lo suyo, verde y oro,
sin mejor en lo verde que en el oro.
Alas, cantos, luz, palmas, olas, frutas
me rodean, me envuelven en su ritmo,
en su gracia, en su fuerza delicada, y yo me olvido
de mí entre ello, y bailo y canto,
y río y lloro por los otros embriagado.
¿Esto es vivir? ¿Hay otra cosa
más que este vivir de cambio y gloria?
Yo oigo siempre esa música que suena
en el fondo de todo, más allá;
ella es la que me llama desde el mar;
por la calle, en el sueño.
A su aguda y serena desnudez,
siempre estraña y sencilla,
el ruiseñor es sólo un calumniado prólogo.
¡Qué letra,
luego, la suya!
El músico mayor tan sólo la ahuyenta.
Pobre del hombre
si la mujer oliera, supiera siempre a rosa.
Qué dulce la mujer normal, qué tierna,
qué suave (Villón), qué forma de las formas, 
qué esencia, qué sustancia
de las sustancias, las esencias, qué lumbre de las lumbres;
la mujer, madre, hermana, amante.
Luego, de pronto, esta dureza
de ir más allá de la mujer,
de la mujer que es nuestro todo, donde
debiera terminar nuestro horizonte.
Las copas de veneno,
qué tentadoras son, y son de flores, yerbas y hojas.
Estamos rodeados de veneno
que nos arrulla como el viento,
arpas de luna y sol en ramas tiernas,
colgaduras ondeantes venenosas
y pájaros en ellas, como estrellas de cuchillo;
veneno todo, y el veneno
nos deja a veces no matar.
Eso es dulzura, dejación
de un mandato, y eso es pausa y escape.


Entramos por los robles melenudos;
rumoreaban su vejez cascada,
oscuros, rotos, huecos, monstruosos,
con colgados de telarañas fúnebres;
el viento les mecía las melenas,
en medrosos, estraños ondeajes,
y entre ellos, por la sombra baja, honda,
venía el rico olor del azahar,
de las tierras naranjas, grito
ardiente con gritillos blancos
de muchachas y niños.
Un árbol paternal, de vez en cuando,
junto a una casa, sola en un desierto 
(seco y lleno de cuervos; aquel tronco
huero, gris, lacio, a la salida del verdor profuso,
con aquel cuervo muerto, suspendido
por una pluma de una astilla,
y los cuervos aún vivos posados ante él
sin atreverse a picotarlo, serios).
Y un árbol sobre un río. Qué honda vida
la de estos árboles, qué personalidad,
qué inmanencia, qué calma, qué llenura
de corazón total queriendo darse;
(aquel camino que partía
en dos aquel pinar que se anhelaba);
y por la noche, qué rumor
de primavera interna en sueño negro.
Qué amigo un árbol, aquel pino, verde, grande,
pino redondo, verde,
junto a la casa de mi Fuentepiña;
pino de la Corona, ¿dónde estás?,
¿estás más lejos que si yo estuviera lejos?
Y qué canto me arrulla tu copa milenaria
que cobijaba pueblos y alumbraba de su forma
rotunda y vigilante al marinero.
La música mejor
es la que suena y calla, que aparece
y desaparece,
la que concuerda, en un «de pronto»,
con nuestro oír más distraído.
Lo que fue esta mañana ya no es,
ni ha sido más que en mí, gloria suprema,
escena fiel, que yo, que la creaba,
creía de otros más que de mí mismo.
Los otros no lo vieron; mi nostalgia,
que era de estar con ellos, 
era de estar conmigo, en quien estaba.
La gloria es como es, nadie la mueva,
no hay cosa que quitar ni que poner,
y el dios actual está muy lejos, distraído
también con tanta menudencia grande que le piden.
Si acaso, en sus momentos
de jardín, cuando acoje al niño libre,
lo único grande que ha creado,
se encuentra pleno en un sí pleno.
Qué bellas estas flores secas
sobre la yerba fría del jardín que ahora
es nuestro. ¿Un libro, libro?
Bueno es dejar un libro
grande a medio leer, sobre algún banco,
lo grande que termina; y hay que darle
una lección al que lo quiere terminar,
al que pretende que lo terminemos.


Grande es lo breve
y si queremos ser y parecer más grandes,
unamos con amor. El mar no es
más que gotas unidas, ni el saber
que palabras unidas, ni el amor
que murmullos unidos, ni tú, cosmos,
que cosmillos unidos. Lo más bello
es el átomo último,
el solo indivisible
y que por serlo no es, ya más, pequeño.
Unidad de unidades es lo uno;
y qué viento más plácido levanta
esas nubes menudas al cénit,
qué dulce luz en esta suma roja única. 
Suma es la vida suma, y dulce.
Dulce como esta luz era el amor,
qué plácido este amor también. Sueño, ¿he dormido?
Hora celeste y verde toda y solos,
hora en que las paredes y las puertas
se desvanecen como agua, aire,
y el alma sale y entra en todo, de y por todo,
con una comunicación de luz y sombra.
Todo ve con la luz de dentro, todo es dentro,
y las estrellas no son más que chispas
de nosotros que nos amamos,
perlas bellas
de nuestro roce fácil y tranquilo.
Qué luz tan buena para nuestra vida
y nuestra eternidad. El riachuelo iba
hablando bajo por aquel barranco,
entre las tumbas, casas de las laderas verdes;
valle dormido, valle adormilado.
Todo estaba en su verde, en su flor; los mismos muertos
en verde y flor de muerte;
la piedra misma estaba en verde y flor de piedra.
Allí se entraba y se salía
como en el lento anochecer, del lento amanecer.
Todo lo rodeaba piedra, cielo, río;
y cerca el mar, más muerte que la tierra,
el mar lleno de muertos de la tierra,
sin casa, separados, engullidos
por una variada dispersión.
Para acordarme de porqué he nacido,
vuelvo a ti, mar. «El mar que fue mi cuna,
mi gloria y mi sustento,
el mar eterno y solo
que me llevó al amor»; y del amor 
es este mar que ahora
viene a mis manos, ya más duras,
como un cordero blanco
a beber la dulzura del amor.
Amor el de Eloísa; qué ternura,
qué sencillez, qué realidad perfecta.
Todo claro y nombrado con su nombre
en llena castidad. Y ella, enmedio de todo,
intacta de lo bajo entre lo pleno.
Si tu mujer, Pedro Abelardo, pudo ser así,
el ideal existe, no hay que falsearlo.
Tu ideal existió, ¿por qué lo falseaste,
necio Pedro Abelardo?
Hombres, mujeres, hombres,
hay que encontrar el ideal, que existe.
Eloísa, Eloísa, ¿en qué termina
el ideal, y di, qué eres ahora
y dónde estás? ¿Por qué, Pedro Abelardo vano,
la mandaste al convento y tú te fuiste
con los monjes plebeyos, si ella era,
el centro de tu vida, su vida, de la vida,
y hubiera sido igual contigo ya capado,
que antes, si era el ideal? No lo supiste
y yo soy quien lo sé, desobediencia
de la dulce obediente, plena gracia.
Amante, madre, hermana, niña tú, Eloísa,
qué bien te conocías y te hablabas,
qué tiernamente te nombrabas a él,
y qué azucena verdadera fuiste.
Otro hubiera podido oler la flor
de la verdad fatal que dio tu tierra.
No estaba seco el árbol del invierno,
como se dice, y yo creí en mi juventud; 
como yo, tiene el verde, el oro, el grana
en la raíz y dentro, muy adentro, tanto
que llena de color doble infinito.
Tronco de invierno soy, que en la muerte
va a dar de sí la copa doble llena
que ven sólo como es los deseados.
Vi un tocón, a la orilla del mar neutro;
arrancado del suelo, era
como un muerto animal; la muerte daba
a su quietud seguridad de haber estado vivo;
sus arterias cortadas con el hacha,
echaban sangre todavía. Una miseria,
un rencor de haber sido así arrancado
de la tierra, salía de su entraña endurecida
y se espandía con el agua y por la arena,
hasta el cielo infinito, azul.
La muerte, y sobre todo, el crimen,
da igualdad a lo vivo, lo más y menos vivo,
y lo menos parece siempre con la muerte más.
No, no era todo menos, como dije un día, «todo es menos»,
todo era más, y por haberlo sido,
es más morir para ser más, del todo más.
¿Qué ley de vida juzga con su farsa
a la muerte sin ley y la aprisiona
en la impotencia? Sí, todo, todo ha sido más
y todo será más. No es el presente
sino un punto de apoyo o de comparación,
más breve cada vez; y lo que deja
y lo que coge, más, más grande.
No, ese perro que ladra al sol caído,
no ladra en el Monturrio de Moguer,
ni cerca de Carmona de Sevilla,
ni en la calle Torrijos de Madrid; 
ladra en Miami, Coral Gables, La Florida,
y yo lo estoy oyendo allí,
allí, no aquí, no aquí, allí, allí.
Qué vivo ladra siempre el perro al sol que huye;
y la sombra que viene llena el punto
redondo que ahora pone el sol sobre la tierra,
como un agua su fuente,
el contorno en penumbra alrededor;
y alrededor, después, todos los círculos
que llegan hasta el límite redondo
de la esfera del mundo, y siguen, siguen.
Yo te oí, perro, siempre,
desde mi infancia, igual que ahora; tú no cambias
en ningún sitio, eres igual
a ti mismo, como yo. Noche igual,
todo sería igual si lo quisiéramos,
si serlo lo dejáramos. Y si dormimos,
qué abandonada queda la otra realidad.
Nosotros les comunicamos a las cosas
nuestra inquietud de día, de noche nuestra paz.
¿Cuándo, cómo duermen los árboles?
«Cuando los deja el viento dormir», dijo la brisa.
Y cómo nos precede, brisa quieta y gris, el perro fiel
cuando vamos a ir de madrugada
adonde sea, alegres o pesados;
él lo hace todo, triste o contento, antes que nosotros.
Yo puedo acariciar como yo quiera
a un perro, un animal cualquiera, y nadie dice nada;
pero a mis semejantes no, no está bien visto
hacer lo que se quiera con ellos, si lo quieren
como un perro.
Vida animal, ¿hermosa vida? ¡Las marismas
llenas de bellos seres libres, que me esperan 
en un árbol, un agua o una nube,
con su color, su forma, su canción, su gesto,
su ojo,
su comprensión hermosa,
dispuestos para mí que los entiendo!
El niño todavía me comprende,
la mujer me quisiera comprender,
el hombre... no, no quiero nada con el hombre,
es estúpido, infiel, desconfiado1
y cuando más adulador, científico.
Cómo se burla la naturaleza
del hombre, de quien no la comprende como es.
Y todo debe ser o es echarse a dios
y olvidarse de todo lo creado
por dios, por sí, por lo que sea.
«Lo que sea», es decir, la verdad única,
yo te miro como me miro a mí
y me acostumbro a toda tu verdad como a la mía.
Contigo, «lo que sea», soy yo mismo,
y tú, tú mismo, misma, «lo que seas».
¿El canto?
¡El canto, el pájaro otra vez!
¡Ya estás aquí, ya has vuelto, hermosa, hermoso,
con otro nombre,
con tu pecho azul gris cargado de diamante.
¿De dónde llegas tú,
tú en esta tarde gris con brisa cálida?,
¿qué dirección de luz y amor
sigues entre las nubes de oro cárdeno?
Ya has vuelto a tu rincón verde sombrío.


¿Cómo tú, tan pequeño, di, tú lo llenas todo
y sales por el más?
Sí, sí, una nota de una caña,
de un pájaro, de un niño, de un poeta,
lo llena todo y más que el trueno.
El estrépito encoje, el canto agranda.
Tú y yo, pájaro, somos uno;
cántame, canta tú, que yo te oigo,
que mi oído es tan justo por tu canto;
ajústame tu canto más a este oído mío
que espera que lo llenes de armonía.
Vas a cantar, toda otra primavera,
vas a cantar.
¡Otra vez tú, otra vez la primavera,
la primavera en medio de la primavera!
Si supieras lo que eres para mí.
¿Cómo podría yo decirte lo que eres,
lo que eres tú, lo que soy yo, lo que eres para mí?
¡Cómo te llamo, cómo te escucho, cómo te adoro, hermano eterno,
pájaro de la gracia y de la gloria, 
humilde, delicado, ajeno, 
ángel del aire nuestro, 
derramador de música completa! 
Pájaro, yo te amo, como a la mujer, 
a la mujer, tu hermana más que yo. 
Sí, bebe ahora el agua de mi fuente, 
pica la rama, salta lo verde, entra, sal, 
rejistra toda tu mansión de ayer, 
mírame bien a mí, pájaro mío, 
consuelo universal de hombre y mujer, mujer y hombre. 
Vendrá la noche inmensa, abierta toda, 
en que me cantarás del paraíso, 
en que me harás el paraíso, aquí, yo, tú,
aquí, ante el echado insomnio de mi ser.
Pájaro, amor, luz, esperanza,
nunca te he comprendido como ahora,
nunca he visto tu dios como hoy lo veo,
el dios que acaso fuiste tú y que me comprende.
Los dioses no tuvieron más sustancia
que la que tienes tú.
¡Qué hermosa primavera nos aguarda
en el amor, fuera del odio!
¡Ya soy feliz! ¡El canto, tú y tu canto!
El canto...
Yo vi jugando al pájaro y la ardilla,
al gato y la gallina, al elefante
y al oso, al nombre con el hombre.
Yo vi jugando al hombre con el hombre,
cuando el hombre cantaba. No, este perro no levanta
los pájaros, los mira, los comprende,
los oye, se echa al suelo, y calla y sueña ante ellos.
¡Qué grande el mundo en paz, qué azul tan bueno
para el que puede no gritar, puede cantar,
cantar y comprender y amar!
Inmensidad, en ti y ahora vivo;
ni montañas, ni casi piedra, ni agua,
ni cielo casi, inmensidad
y todo y sólo inmensidad;
esto que abre y que separa
el mar del cielo, el cielo de la tierra,
y, abriéndolos y separándolos,
los deja más unidos y cercanos,
llenando con lo lleno lejano la totalidad.
Espacio y tiempo y luz en todo yo,
en todos y yo y todos.
Yo con la inmensidad. Esto es distinto,
nunca lo sospeché y ahora lo tengo.
Los caminos son sólo entradas o salidas
de luz, de sombra, sombra y luz, y todo vive en ellos
para que sea más inmenso yo,
y tú seas.
Qué regalo de mundo, qué universo májico,
y todo para todos, para mí. Yo, universo inmenso,
dentro, fuera de ti, segura inmensidad.
Imájenes de amor en la presencia
concreta; suma gracia y gloria de la imajen,
¿vamos a hacer eternidad, vamos a hacer la eternidad,
vamos a ser eternidad,
vamos a ser la eternidad?
Vosotras, yo, podremos
crear la eternidad una y mil veces,
cuando queramos. Todo es nuestro
y no se nos acaba nunca. ¡Amor,
contigo y con la luz todo se hace,
y lo que hace el amor no acaba nunca!


SIN TANTO ESPACIO (FRANCO DE VITTA)
(SÓLO LETRA)

Donde quiera que vayas
Yo estaré contigo
A principio a final
O a mitad del camino

Yo estaré como sabes
Esperando ese día
Que la vida nos ponga
Frente a frente de nuevo
Se que no puedo detenerte
Cada quien es dueño de si

Y vuela si quieres volar
Desde arriba puedes mirar mejor
No tardaras mucho en bajar
Y del suelo no pasaras

No hay tanto espacio como se ve
No hay tanto cielo como se ve

Y donde quiera que vaya
Yo te llevo conmigo
Y se suele decir
Quedemos buenos amigos
Mira que la vida 
Suele dar muchas vueltas
Y a veces lo que tenemos
No le damos valor
Y déjale las puertas abiertas
Y toda posibilidad, ha.

Y vuela si quieres volar
Desde arriba puedes mirar mejor
No tardaras mucho en bajar
Y del suelo no pasaras
No hay tanto espacio como se ve
No hay tanto cielo como se ve
Donde quiera que vayas
Yo estaré contigo
Aquí estaré, aquí estaré, aquí estaré contigo

Al principio al final
O a mitad del camino
Yo estaré como sabes
Esperando ese día
Que la vida nos ponga
Frente a frente y de nuevo

Y a donde quiera que tu vayas

Yo estaré siempre contigo

UN PUNTO EN EL ESPACIO (CRES ONE)
[MADNASS] 

Un mundo, un punto en el espacio, 
tierra divida en clases y razas, vidas en chozas y palacios donde todo es negocio, 
desde el sexo a la adopción de un hijo 
unos presos de la pobreza otros de un sueldo fijo 
pasiones por crucifijos, para ser sincero 
todas ellas traducidas a pasión por el dinero 
el hambre es mero sufrimiento en Somalia y el Zaire 
atmósferas irrespirables, CO2 en el aire 
me es extraño ver árboles entre tanto edificio 
donde, se busca delinquiendo respeto ficticio 
oficios, que dejan dudas sobre su moralidad 
vicios, convertidos en Judas matan sin piedad 
búsqueda de identidad en la fidelidad a banderas 
indigentes entre cartones, sangre en las aceras 
esclavos de esas esferas con números y un empleo 
bolsillos con agujeros, héroes en los que no creo 
en zonas de recreo camellos, cuerdas en cuellos 
fronteras, barreras sociales con las que me estrello 
el atropello físico y psíquico es virus crónico 
los jueces colaboran aunque suene ilógico 
vivir a un precio módico es centro del interés 
y nos convierte en títeres de líderes políticos 
nos ofrecen narcóticos, tele manipulada, 
diversión mentes distraídas provocan bocas selladas 

[CORO] (x2) 

Somos polvo, somos todo, somos nada 
una especie en una tierra condenada 
un lecho de ilusiones truncadas, que mueren despacio 
tan solo somos un punto en el espacio 

[CRES] 

Cuantos hablan mucho y no dicen nada esas mentes divagan 
observo, miro a la gente esta desorientada 
respiro un ambiente que tensa, 
me giro y otra empresa que se va a la mierda 
cuantos van a sufrir pa llenar la despensa 
mientras otros hacen trampas pa llenar sus arcas 
y otros tienen sueños y esperanzas que viajan en barca 
y se juegan la vida en el mar, no tienen miedo a arriesgar 
porque su vida les puede cambiar
al menos, algunos hacen por cambiar, las cosas 
da igual que hagas ruido o lo hagas de forma silenciosa 
esa guerra no será exitosa, 
ni por tierras ni por diferencias políticas o religiosas 
¿quién es capaz de darle a un niño un arma? 
yo estoy viéndolo y se me parte el alma 
viendo como ese padre pierde la calma con su hijo 
le parte la cara y le apaga colillas en la espalda. 
están abandonando al corazón 
y al sentido común y a la razón 
tengo una sensación de quemazón que perdura, a ese cura 
que le corten las manos y la polla pa que no vaya con tanta soltura 
eso no se toca, eso sí es sagrado, yo lo tengo claro 
a veces se pinta todo mal, pero no todo es malo 
aun queda gente buena y aunque el lado oscuro tienta no ha cambiado 

[CORO] (x2) 

Somos polvo, somos todo, somos nada 
una especie en una tierra condenada 
un lecho de ilusiones truncadas, que mueren despacio 
tan solo somos un punto en el espacio
De todo laberinto se sale por arriba (Leopoldo Marechal)
CONVOY (GUSTAVO CERATI)
Te encontré en un tren 
Dejando atrás toda la locura 
Nos miramos bien 
Buscando nuestro punto de fuga 
Tantas ganas de explorarnos 
Todo salió como lo planeamos 
Se soltó el vagón 
Y volamos al espacio exterior 

Próxima estación 
Mucho mas allá del sol 
Convoy espacial 
Que tan lejos nos llevará? 

Oímos la galaxia explotar 
Cabalgamos otros planetas 
Dormimos en nubes de gas 
Y en playas de relojes de arena 
En cada noche una nueva luna 
Hicimos el amor en algunas… 
Cuerpos a contraluz 
Guiados por la Cruz del Sur 
Dentro de un volcán ardimos de pasión mineral 
Nadie supo que nos pasó 
Y ahora somos polvo cósmico 

Próxima estación 
Mucho mas allá del sol 
Convoy espacial 
Que tan lejos nos llevará?
EL LABERINTO (JORGE LUIS BORGES)
RECITADO POR EL AUTOR

Zeus no podría desatar las redes
de piedra que me cercan. He olvidado
los hombres que antes fui; sigo el odiado
camino de monótonas paredes
que es mi destino. Rectas galerías
que se curvan en círculos secretos
al cabo de los años. Parapetos
que ha agrietado la usura de los días.
En el pálido polvo he descifrado
rastros que temo. El aire me ha traído
en las cóncavas tardes un bramido
o el eco de un bramido desolado.
Sé que en la sombra hay Otro, cuya suerte
es fatigar las largas soledades
que tejen y destejen este Hades
y ansiar mi sangre y devorar mi muerte.
Nos buscamos los dos. Ojalá fuera
éste el último día de la espera.

NUESTRO LABERINTO 
CORTO DOCUMENTAL
VUELTA POR EL UNIVERSO (GUSTAVO CERATI CON DANIEL MELERO)

Hoy que estás espléndida 
Y que todo te ilumina 
Demos un paseo 

Vuelta por el universo 
Pide algún deseo 

Nuestras almas al volar 
Son las nubes más brillantes... 
Turbulencias... 

Y entre planetas navegar... 
Vuelta... 
Alto, cada vez más alto 

 ATRAPADOS EN EL ESPACIO - HOWARD PYLE
ESPACIO DE TIEMPO - GILBERTO FARÍAS
CONQUISTA DEL AIRE - ROGER FRESNAYE