Poesia

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1.2.16

ERRORES



AL LECTOR - CHARLES BAUDELAIRE


La necedad, el error, el pecado, la tacañería,
Ocupan nuestros espíritus y trabajan nuestros cuerpos,
Y alimentamos nuestros amables remordimientos,
Como los mendigos nutren su miseria.

Nuestros pecados son testarudos, nuestros arrepentimientos cobardes;
Nos hacemos pagar largamente nuestras confesiones,
Y entramos alegremente en el camino cenagoso,
Creyendo con viles lágrimas lavar todas nuestras manchas.

Sobre la almohada del mal está Satán Trismegisto
Que mece largamente nuestro espíritu encantado,
Y el rico metal de nuestra voluntad
Está todo vaporizado por este sabio químico.

¡Es el Diablo quien empuña los hilos que nos mueven!
A los objetos repugnantes les encontramos atractivos;
Cada día hacia el Infierno descendemos un paso,
Sin horror, a través de las tinieblas que hieden.

Cual un libertino pobre que besa y muerde
el seno martirizado de una vieja ramera,
Robamos, al pasar, un placer clandestino
Que exprimimos bien fuerte cual vieja naranja.

Oprimido, hormigueante, como un millón de helmintos,
En nuestros cerebros bulle un pueblo de Demonios,
Y, cuando respiramos, la Muerte a los pulmones
Desciende, río invisible, con sordas quejas.

Si la violación, el veneno, el puñal, el incendio,
Todavía no han bordado con sus placenteros diseños
El canevás banal de nuestros tristes destinos,
Es porque nuestra alma, ¡ah! no es bastante osada.

Pero, entre los chacales, las panteras, los podencos,
Los simios, los escorpiones, los gavilanes, las sierpes,
Los monstruos chillones, aullantes, gruñones, rampantes
En la jaula infame de nuestros vicios,

¡Hay uno más feo, más malo, más inmundo!
Si bien no produce grandes gestos, ni grandes gritos,
Haría complacido de la tierra un despojo
Y en un bostezo tragaríase el mundo:

¡Es el Tedio! -los ojos preñados de involuntario llanto,
Sueña con patíbulos mientras fuma su pipa,
Tú conoces, lector, este monstruo delicado,
-Hipócrita lector, -mi semejante, -¡mi hermano!

NADA FUE UN ERROR (COTI)
COTI, JULIETA VENEGAS Y  PAULINA RUBIO
Tengo una mala noticia 
no fue de casualidad 
yo quería que nos pasara... y tu, y tu 
lo dejaste pasar 
No quiero que me perdones 
y no me pidas perdón 
no me niegues que me buscaste 
nada nada de esto 
nada de esto fue un error 
nada fue un error 
nada de esto fue un error 

Los errores no se eligen 
para bien o para mal 
no fallé cuando viniste... y tu, y tu 
no quisiste fallar 

Aprendí la diferencia entre y juego y el azar 
quien te mira y quien se entrega 
nada nada de esto 
nada de esto fue un error 
nada fue un error 
nada de esto fue un error 
CUANDO TU ERROR Y TU VILEZA VEO - SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ

Cuando mi error y tu vileza veo, 
contemplo, Silvio, de mi amor errado, 
cuán grave es la malicia del pecado, 
cuán violenta la fuerza de un deseo. 

A mi misma memoria apenas creo 
que pudiese caber en mi cuidado 
la última línea de lo despreciado, 
el término final de un mal empleo. 

Yo bien quisiera, cuando llego a verte, 
viendo mi infame amor poder negarlo; 
mas luego la razón justa me advierte 

que sólo me remedia en publicarlo; 
porque del gran delito de quererte 
sólo es bastante pena confesarlo.
EL ERROR - NO TE VA A GUSTAR
EN VIVO
¿Quién es usted impostor? 
se escucha en la madrugada. 
Ella esperaba el amor, 
cómodamente sentada. 

El la vio una sola vez, 
y le quemó la mirada. 
Sólo un segundo basto, 
para quedarle grabada. 

Los dos sintieron lo mismo, 
los unía el mismo lazo. 
Ella no puedo seguirlo, 
ni siquiera vio sus pasos. 

Nunca hubiera funcionado, quizás... 
Como llegaste tan pronto, te vas. 

Fue fugaz, fue pasajera, 
su relación fue un error. 
Como si se conocieran, 
conocieron el temor. 

Nunca lo volvió a ver, 
de ella no se supo nada. 
Tal vez, lo seguirá esperando, 
cómodamente sentada. 

Nunca hubiera funcionado, quizás... 
Como llegaste tan pronto, te vas.


¿DEL TIRANO? DEL TIRANO - JOSÉ MARTÍ

¿Del tirano? Del tirano
Di todo, ¡di más!; y clava
Con furia de mano esclava
Sobre su oprobio al tirano. 

¿Del error? Pues del error
Di el antro, di las veredas
Oscuras: di cuanto puedas
Del tirano y del error.

¿De mujer? Pues puede ser
Que mueras de su mordida;
¡Pero no empañes tu vida
Diciendo mal de mujer!
EL ERROR - CARAJO
ESCLAVA DEL ERROR, LA HUMANIDAD, 
POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS ESTARÁ, 
DESIGUALDAD, DESILUSIÓN, 
A FLORECIDO LA MALDAD DE SU AMBICIÓN. 
PARIENDO SU ANSIEDAD INSISTE EN REBELARSE, 
SUFRIENDO AL IGNORAR DONDE SE ESCONDE LA VERDAD.
EN CADA FALLA HABRÁS DEJADO 
UN PEDACITO DE TERROR 
Y CONTINUAMOS LAMENTÁNDONOS DEL ERROR. 
QUIEN NUNCA MORIRÁ ES EL ERROR, 
PATINA SOBRE EL FILO DE LA TENTACIÓN, 
SI ES BUENO PARA MI, ES , ES MALO PARA VOS, 
SERA QUE EN MISMO LUGAR NO CABEN DOS? 
CERRADOS AL PENSAR QUE LA VERDAD NO EXISTE, 
DEJAMOS LA ILUSIÓN LLENA DE CICATRICES. 
EN CADA FALLA HABRÁS DEJADO 
UN PEDACITO DE TERROR 
Y CONTINUAMOS LAMENTÁNDONOS 
DEL ERROR. 
LA VIDA ENDURECIÓ AL TONTO CORAZÓN 
LLENÁNDOLO DE ESPINAS DE VALOR, 
EL TIEMPO SE ESCAPO, POR DONDE NADIE VIO 
Y QUIEREN ATRAPARLO 
PARA VENGARSE, VENGARSE! 
EN CADA FALLA HABRÁS DEJADO 
UN PEDACITO DE TERROR. 
LAMENTÁNDONOS. UN PEDACITO DE TERROR...


Un joven hombre de Al-Jaheer expresa sus arrepentimientos - GHASSAN ZAQTAN

¡Debo dejar este pueblo:
un pueblo donde el sol nunca brilla para mí,
donde nunca hay ninguna sombra,


un pueblo sin bar en dónde ahogar mis penas,
un lugar donde nadie sabe ni siquiera que existo!

Debo avanzar subrepticiamente,
sin arrepentimientos ni amargura…

No tengo un lugar en las celebraciones oficiales,
ni en los jardines un asiento propio.

Aquellas aves me han mostrado el camino:
Puede que no tenga un caballo

pero no tengo nada que temer
y no hay paredes a mi alrededor…

¡Pero debo marcharme ya!
Debo arrojar estas viejas leyes a los perros,

y restregar estas tradiciones en el polvo,
luego escabullirme, bajo el manto de la oscuridad…

Era de noche la primera vez que llegué aquí –
aquellos días antes de que mi cabello se tornara gris –

Yo deambulaba en estas alturas a la deriva y confundido,
con tan pocas raíces como una planta de casa en un florero.

En aquellos días mi zancada era firme,
y mi voz nunca titubeaba,

En aquellos días nunca me sentí silencioso…
Ahora estoy exhausto por los rumores de este lugar,

estoy desgastado por la corrupción,
por aquellas obtusas, exaltadas mujeres

por los borrachos, extraviados desfiles de cada noche,
por los balbucientes viejos, los fanáticos que se lamentan y arrepienten…

¡Debo salir!
Debo sacudir de mis pies el polvo de este pueblo…

Así que mientras los pastores regresan del pozo,
mientras los indolentes ancianos se adentran en sus refugios,

mientras los predicadores salen de la oscuridad,
y las viudas se encierran entra la tormenta de arena,

al tiempo en que todos estén revolcándose en sus sueños
y las lineas se vuelvan borrosas

entre lo sagrado y lo profano
donde el día se vuelve noche…

-yo estaré en el lado lejano del valle,
por el límite de los bosques de cedro, en la cima de la colina.

MI ERROR - ABEL PINTOS
Aunque me arrepienta de mi error 
No voy a curarme esta herida 
Que yo mismo abrí con un puñal en mi memoria 
y sangrará el resto de mi vida 
Aunque me arrepienta de mi error 
Ya no puedo verte más, amor. 

Solo en un rincón del corazón 
Quedará el recuerdo de aquel día 
Cuando me crucé con la frialdad 
Y la belleza que vendían esos dos diamantes 
Que después lloraron tu dolor 
Y se volvieron mi condena, amor. 

He abrazado todo mi dolor 
Viendo que la calma no dará el olvido 
Siempre vuelve el frió y la humedad 
Con la sobras que se esconden en un sueño herido 
He abrazado todo mi dolor 
Y ya no puedo verte más, amor. 

He pasado el tiempo sin razón 
Desde que bebí la ultima gota 
Que sobre mis labios derramó 
Los cristales astillados de tu alma rota 
Como corta el filo del dolor 
Y de ya no verte más, amor. 

Y lo que me queda por vivir 
Queriendo olvidarme lo vivido 
No vale la pena si al final 
Me persiguen los fantasma de lo que he perdido 
Llevo hasta en mi sangre tu dolor 
Y ya no puedo verte más, amor.


AL LECTOR - CHARLES BAUDELAIRE
TRADUCIDO DEL FRANCÉS

La necedad, el error, el pecado, la tacañería,
Ocupan nuestros espíritus y trabajan nuestros cuerpos,
Y alimentamos nuestros amables remordimientos,
Como los mendigos nutren su miseria.

Nuestros pecados son testarudos, nuestros arrepentimientos cobardes;
Nos hacemos pagar largamente nuestras confesiones,
Y entramos alegremente en el camino cenagoso,
Creyendo con viles lágrimas lavar todas nuestras manchas.

Sobre la almohada del mal está Satán Trismegisto
Que mece largamente nuestro espíritu encantado,
Y el rico metal de nuestra voluntad
Está todo vaporizado por este sabio químico.

¡Es el Diablo quien empuña los hilos que nos mueven!
A los objetos repugnantes les encontramos atractivos;
Cada día hacia el Infierno descendemos un paso,
Sin horror, a través de las tinieblas que hieden.

Cual un libertino pobre que besa y muerde
el seno martirizado de una vieja ramera,
Robamos, al pasar, un placer clandestino
Que exprimimos bien fuerte cual vieja naranja.

Oprimido, hormigueante, como un millón de helmintos,
En nuestros cerebros bulle un pueblo de Demonios,
Y, cuando respiramos, la Muerte a los pulmones
Desciende, río invisible, con sordas quejas.

Si la violación, el veneno, el puñal, el incendio,
Todavía no han bordado con sus placenteros diseños
El canevás banal de nuestros tristes destinos,
Es porque nuestra alma, ¡ah! no es bastante osada.

Pero, entre los chacales, las panteras, los podencos,
Los simios, los escorpiones, los gavilanes, las sierpes,
Los monstruos chillones, aullantes, gruñones, rampantes
En la jaula infame de nuestros vicios,

¡Hay uno más feo, más malo, más inmundo!
Si bien no produce grandes gestos, ni grandes gritos,
Haría complacido de la tierra un despojo
Y en un bostezo tragaríase el mundo:

¡Es el Tedio! -los ojos preñados de involuntario llanto,
Sueña con patíbulos mientras fuma su pipa,
Tú conoces, lector, este monstruo delicado,
-Hipócrita lector, -mi semejante, -¡mi hermano!

VUELVO - ISMAEL SERRANO
Vuelvo al lugar en el que el reo echa las horas 
mientras sueña y su coartada se desmonta 
al hogar vacío o a su boceto 
roto e inconcluso. Allí vuelvo, 
al lugar en el que la culpa me abriga, 
donde me espera la nevera vacía, 
correo a tu nombre en el buzón 
y esta canción. 

No digas que todo era mentira 
¿Qué fue entonces toda esta ceniza 
que cubre los muebles, 
que hoy esparce el viento, 
y quema mis pulmones cuando vuelvo? 
No digas que todo era una farsa, 
¿de dónde salieron los fantasmas 
que habitan la casa, 
que lloran y abrazan 
el olor de tu sombra? 
Esa que me encuentro cuando 

vuelvo al solar de la casa aquella que el lobo 
–que es la vida– ha derribado con un soplo. 
Vuelvo al futuro imperfecto. 
Vuelvo y descubro 
mi silueta en el suelo cuando 
vuelvo al bar que cierra más tarde aquí en Madrid 
a la casa que contigo construí, 
al mal presagio, al verano 
en que nevó en el salón. 

No digas que todo era una farsa. 
Siento tanto haber perdido el mapa 
que lleva al tesoro dulce y luminoso. 
He olvidado donde lo escondimos. 
No digas que todo era mentira: 
los encuentros y las despedidas. 
Tampoco los días en que me decías 
que todo iba a irme bien. 

Aún queda tanto por vivir, 
tantas cosas por hacer 
aunque pesen los fracasos. 
Cuántos veranos perdí 
buscando aquella canción. 
Siempre estuvo en tu regazo. 

Nuestro error nunca fue amar 
como si el jodido mundo 
acabara en nuestro abrazo. 
Que nadie te haga pensar 
que no fuimos los mejores 
cuando el sol ardía en tus labios. 

Vuelvo y te encuentro en las cumbres y en el lodo, 
la verdad es que te encuentro en casi todo, 
siempre o casi siempre te encuentro. 
Quizá por eso vuelvo.
LA NEGACIÓN DE SAN PEDRO - MICHELANGELO CARAVAGGIO
EL ARREPENTIMIENTO DE SAN PEDRO - EL GRECO
ARREPENTIMIENTO - ASHER MIRANDA
ARREPENTIMIENTO MORTEZA KATUZIAN