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7.3.16

ABANICOS


LA GRACIA DE LOLA FLORES PRESENTÁNDOSE CON EL ABANICO
EL GRUPO MUSICAL DE GLAM ESPAÑOL LOCOMÍA Y SU CULTO A LOS ABANICOS EN LAS DANZAS


DOS POEMAS ESCRITOS EN ABANICOS EN  LAS MIL Y UNA NOCHES (NOCHE 988)

¡El soplo que traigo es fresco y ligero, y juego con el pudor rosado de las que acaricio!
¡Soy un velo cándido que oculta el beso de las bocas enamoradas!
¡Soy un recurso precioso para la cantarina que abre la boca y para el poeta que recita versos!




¡Soy verdaderamente encantador en manos de las bellas, por lo que mi sitio predilecto es el palacio del califa!
¡Renuncien a tenerme por amigo los que estén en desacuerdo con la gracia y la elegancia!
¡Pero también concedo con gusto mis caricias al jovenzuelo flexible y desenvuelto como una esclava hermosa!

ABANICO - AMADO NERVO

Flamean coruscantes las chaquetillas,
la luz sobre las ropas tiembla y resbala,
y fingen pirotecnias las banderillas
y auroras las bermejas capas de gala.

El sol arde en los gajos de las sombrillas,
el clarín su alarido de muerte exhala,
y el diestro, ante los charros y las mantillas,
a la bestia que muge brinda y regala.
En tanto una damita, toda nerviosa,
se cubre con las manos la faz hermosa

que enmarcan los caireles de seda y oro,
y entreabre en abanico los leves dedos,
para ver tras aquella reja, sin miedos,
cómo brota la noble sangre del toro.

EL ABANICO - J. TRAYTER
Si del sol
os estorba niña su resplandor
cómprame un abanico o un quitasol.

Que aquí
surtido traigo yo de gran valor,
de lo bueno y barato,
de lo más fino y de lo mejor.

Estribillo
Que un abanico sirve
¿Sabéis para qué?
Para ocultar el rostro de una mujer.

Mas si con disimulo
sabéis mirar...
por entre las varillas del abanico veréis la mar.

ABANICO - MANUEL GUTIÉRREZ NÁJERA

En un abanico
Pobre verso condenado
a mirar tus labios rojos
y en la lumbre de tus ojos
quererse siempre abrasar.
Colibrí del que se aleja
el mirto que lo provoca
y ve de cerca tu boca
y no la puede besar.
ABANICOS DE COLORES - EL PERLANA
VERSIÓN VOLUNTAD FLAMENCA
VERSIÓN MESALLA
VERSIÓN GUILLERMO ROUDE
Abani abanico de colores, abani abanico de colores 
que juegan con el aire, refresca corazones(x2) 
Hay que dolor noto en tu piel, si me acerco tiembla tu voz 

no mi quieres a tu lado, algo pasa en tu corazón
cuéntame que te sucede, no temas por mi reacción
que por mucho que me duela, un sufrirá mi corazón
Abani abanico de colores, abani abanico de colores
que juegan con el aire, refresca corazones(x2)
Las olas del mar, rompen nuestra piedra
Tanto las golpeo, que acabo hundida en la arena
ya no hay gaviotas que se apoyen en ella
y volverá a esconderse el sol
y los niños que antes jugaban a su vera
crecen i buscan su primer amor
Abani abanico de colores, abani abanico de colores
que juegan con el aire, refresca corazones(x4)
Hay que dolor noto en tu piel si te acercas tiembla
Tiembla tu voz
Si no me quieres a tu lado algo pasa niña en tu corazón
cuéntame que te sucede, no temas por mi reacción
que por mucho que me duela, un sufrirá mi corazón
Abani abanico de colores, abani abanico de colores
que juegan con el aire, refresca corazones(x4)


ABANICO DE COLORES POEMA DE SETEFILLA  
RECITADO POR ESTEBAN F.


ABANICO - ALMAFUERTE

En un abanico
Si con la masa doliente
de mi corazón herido
pudiese hacer un tejido
perfumado y transparente,
yo lo hiciera diligente,
y aunque hacerlo me matara,
para que usted fabricara
un abanico chinesco,
para echarse grato fresco,
para taparse la cara.
Mas como no puede ser
por más que yo lo quisiera,
mas como si yo pudiera
no habría usted de querer,
me contento con poner
después de rudos esfuerzos
estos versos tan perversos
en este abanico humilde,
para que al menos, Matilde,
se abanique con mis versos.

ABANICO - ME DARÁS MIL HIJOS
EN DIRECTO
La calle ahuyenta, 
el miedo, una mujer burlándose de mi 
se vuelve a preguntar si he muerto, 
si estoy dormido o soy un ser de ficción. 
El sol, un diario viejo, un laurel, 
agiten en mi cara aliento de abanico roto 
y si no despierto, dejen que limpie el viento.

Algunos momentos ceden 
como hojas secas.
Como este murmullo, 
rosario de sinrazones.
Sigo buscando ese alivio cercano 
a los viejos besos.
Sigo preguntando ¿donde estás?

La cama encubre el miedo a preguntar 
si afuera el temporal 
se calma o nos destruye el sueño.
Si ya perdimos o hay un tren sin dolor.


Ni el mar, 
ni el más preciado despertar 
heredan un camino dulce 
sin salvar distancias.
Quiero pensarlo, quiero elegir el final.
Algunos momentos vagan 
como hojas muertas.
Como este silencio, 
siesta de sueños cortos.
Sigo buscando esos ojos 
que dicen que estoy enfermo.
Sigo preguntando ¿quienes son?

El sol, un diario viejo y un laurel, 
agiten en mi cara aliento de abanico roto 
y si no despierto, 
dejen que limpie el viento, 
dejen que barra el tiempo.


POESÍA V - JOSÉ MARTÍ

Si ves un monte de espumas,
Es mi verso lo que ves:
Mi verso es un monte, y es
Un abanico de plumas.

Mi verso es como un puñal
Que por el puño echa flor:
Mi verso es un surtidor
Que da un agua de coral.

Mi verso es de un verde claro
Y de un carmín encendido:
Mi verso es un ciervo herido
Que busca en el monte amparo.

Mi verso al valiente agrada:
Mi verso, breve y sincero,
Es del vigor del acero
Con que se funde la espada.
ABANICO DE COLORES - LA COMPARSA DE SEVILLA
 
CANCIÓN DEL ABANICO (TONADILLA) - OCHAÍTA, VALERIA Y SOLANO 
PAQUITA RICO


ABANICO - HERMANOS ALVAREZ QUINTERO

Tu abanico es mariposa 
que en tu mano se posó 
porque en su vuelo otra rosa 
más bonita no encontró 

LOCOMÍA


De abanicos y poemas


Publicado por samanzanilla en octubre 9, 2013

Fuente: http://goo.gl/1EiX3X
Abanico dedicado por J. Jackson a Teresa Marín Ribes. Fuente: http://goo.gl/1EiX3X
El siglo XIX y las primeras décadas del XX atestiguaron una curiosa forma de difusión, o exhibición, de textos breves en verso y prosa: la escritura en abanicos. Esta asociación, peregrina en apariencia, se torna más comprensible si reparamos en el juego que esconde: los versos servían para que la persona a quien iban dirigidos se “hiciera aire”, esto es, para que se luciera, se envaneciera; y además, en el caso de las mujeres, potenciaban su atractivo sexual y aumentaban los recursos de su coquetería. El abanico ha sido un elemento predilecto de la seducción: enmarca los ojos, sugiere caricias, oculta las mejillas ruborizadas, disimula los besos entre amantes, etc.
Aunque el abanico es un soporte material, también puede concebirse como una modalidad especial del álbum, un popular género de la cultura que viene de tiempos remotos y aún sobrevive en nuestros días. Los orígenes del álbum (del latín albus, blanco) han de buscarse en la antigua Roma. El album romano era un muro blanco en donde se escribía a diario la información relevante para los ciudadanos. Por cuestiones prácticas, el álbum se redujo poco a poco a las dimensiones de una tablilla blanca, y después se modificó hasta derivar en algo que hoy llamaríamos libro o manuscrito. En el siglo XVIII, cuando ya se había debilitado el nexo entre la vida política y el álbum, éste se integró a la vida social de ciertas élites: se usaba para colectar firmas de amigos, colegas y gente importante, así como material pictográfico y musical, y toda suerte de recuerdos. Leonardo Romero Tobar asegura que incluso se tiene noticia de algún abanico con una ecuación matemática estampada, pues cada cual ofrendaba lo que podía.
A mediados del siglo XIX el álbum cobró nuevo auge y extendió sus ramas. Una de ellas se mezcló con géneros como el encomio, la agudeza, el epigrama, la máxima, etc., y se convirtió en un medio idóneo para el elogio personal, como se advierte en la moda de los abanicos escritos. Otra rama del álbum siguió un rumbo distinto gracias a su combinación con géneros como la miscelánea, la lira, la guirnalda, etc., que promovió el establecimiento de colecciones literarias. Para comprobarlo basta aludir a la proliferación de obras y compilaciones tituladas Álbum…Antología…Lira…,Parnaso…, etc. No es que antes no las hubiera, sino que no daban el salto a la imprenta. Es el caso de Flores de baria poesía, un cancionero novohispano del siglo XVI recuperado por Antonio Paz y Meliá en el siglo XIX, y publicado por Margarita Peña en años recientes.
En el siglo XX el álbum pasó a designar recopilaciones personales de imágenes visuales de índole cada vez más privada (fotos de cumpleaños, de viajes, de reuniones con amigos, etc.), y de textos de cuestionable contenido estético, por haberse transformado en fórmulas o versos estereotipados. Quizás alguien todavía recuerde, como yo, haber tenido en su infancia un álbum lleno de calcomanías, recortes de revistas, poemas breves y dedicatorias de amigos. A continuación, abusando de la gentileza del lector, seguramente acostumbrado a leer poemas de vuelos líricos, pongo cuatro ejemplos del tipo de composiciones grabadas en mi álbum y, por el misterioso designio de las diosas felinas, en mi memoria:
Un autógrafo me pides,
un autógrafo te doy;
con el grafo tú te quedas,
con el auto yo me voy.
Amor es compartir.
Mi amiga eres tú.
Odio no es vivir.
Reír es estar feliz.
Tu madre es una rosa,
tu padre es un clavel,
y tú eres una mosca
pegada en el pastel.
Dos ositos en la nieve
no se pueden resbalar;
dos amigas que se quieren
no se pueden separar.
A mis siete años yo no sabía que esta cuarteta de los ositos y sus numerosas variantes, que continúan circulando, pertenecían a una larga tradición, que hoy resurge con fuerza en las redes sociales. Dada la insólita prosperidad de la cultura visual, primero, y la audiovisual, después, el álbum se distanció del poema y se ligó a la fotografía, de modo que actualmente llamamos álbum a un conjunto de fotos impresas o digitales. Para ver sus manifestaciones más contemporáneas, basta referirnos a los álbumes de Facebook o a las carpetas de archivos de imagen que casi todos guardamos en nuestras computadoras.
ADIOS ABANICO - EXTREMODURO
CON LETRA
A deshora, me levanto de la cama, sin nada que hacer; 
me declaro insuficiente 
y siempre fuera de la ley. 
Y al cuidarte despacito 
y a espantarte las moscas con miel 
me dedico y estate al quite 
por si acaso hay que correr. 
Despistado, descosido,estoy cansado, no he dormido 
y cada día me gusta un poco más. 
A tu lado he aprendido 
¿y qué ha pasado? - que me he perdido- 
y cada día me gusta un poco más. 
Voy caminando 
y pienso en no pisar ni una amapola; 
ella entretanto 
duerme casi casi siempre sola. 
Y si arreglo y si encuentro 
y al volverte de nuevo a mirar 
y si te falto hasta la muerte, 
¡pues ojalá que halla algo más!; 
y al mirarte, a frenarme 
negociar, darle gas y a correr 
y al rebufo, quiero ir, 
de tu manera de pensar, 
si no preguntas ¿dónde vas?.

CORTO SOBRE LOS ABANICOS EN LA PINTURA
OTRO CORTO CON EL LENGUAJE DEL ABANICO
CORTO SOBRE LA INTERPRETACIÓN DEL LENGUAJE DE LOS ABANICOS
DANZA EL ABANICO DE LUCIANO QUIÑONES
REBECA TOMAS FLAMENCO EL LENGUAJE DEL ABANICO
LA HISTORIA DEL ABANICO


DAMA CON ABANICO - DIEGO VELÁZQUEZ
LA MUJER DEL ABANICO - FRANCISCO DE GOYA Y LUCIENTES
RETRATO DE UNA MUJER CON ABANICO Y CIGARRILLO - FRANCISZEK ZUMURKO
RAMO DE VIOLETAS Y ABANICO - ÉDOUARD MANET
NIÑA DE CALLIAS TENDIDA, LA DAMA DE LOS ABANICOS - ÉDOUARD MANET
RETRATO DE OLGA EN UN SILLÓN - PABLO PICASSO
MUJER CON ABANICO - PABLO PICASSO
MUJER CON ABANICO (después del baile) - PABLO PICASSO
MUCHACHA CON ABANICO - PABLO PICASSO
MUCHACHA CON ABANICO - PIERRE-AUGUSTE RENOIR
RETRATO DE MADAME HUBARD - BERTHE MORISOT
DAMA CON ABANICO - KUNIYOSHI
LA NOVIA DE LAS DOS CARAS - MARC CHAGALL
GITANAS CON ABANICOS - CARLOS ANDINO
ABANICO CON CHISTE