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16.8.14

17 DE AGOSTO SAN MARTÍN



"La biblioteca destinada a la educación universal, es más poderosa que nuestros ejércitos." (JOSÉ DE SAN MARTÍN)

MARCHA DE SAN LORENZO (CAYETANO ALBERTO SILVA)


Febo asoma; ya sus rayos 
iluminan el histórico convento; 
tras los muros, sordo ruido 
oír se deja de corceles y de acero; 
son las huestes que prepara 
San Martín para luchar en San Lorenzo; 
el clarín estridente sonó 
y a la voz del gran jefe 
a la carga ordenó. 

Avanza el enemigo 
a paso redoblado, 
al viento desplegado 
su rojo pabellón 
al viento desplegado 
su rojo pabellón. 

Y nuestros granaderos, 
aliados de la gloria, 
inscriben en la historia 
su página mejor. 

Inscriben en la historia 
su página mejor. 

Cabral, soldado heroico, 
cubriéndose de gloria, 
cual precio a la victoria, 
su vida rinde, haciéndose inmortal. 

Y allí, salvo su arrojo, 
la libertad naciente 
de medio continente. 

¡Honor, honor al gran Cabral! 
Y allí, salvo su arrojo, 
la libertad naciente 
de medio continente. 

¡Honor, honor al gran Cabral!


IMÁGENES DEL FILM EL SANTO DE LA ESPADA DE LEOPOLDO TORRE NILSON CON ALFREDO ALCÓN EN EL ROL DE SAN MARTÍN
MÁXIMAS DE JOSÉ DE SAN MARTÍN A SU HIJA MERCEDITAS
    1°        Humanizar el carácter y hacerlo sensible aun con los insectos que nos perjudican. Stern ha dicho a una Mosca abriendo la ventana para que saliese: Anda, pobre Animal, el Mundo es demasiad grande para nosotros dos.

    2°       Inspirarla amor a la verdad y odio a la mentira.

    3°       Inspirarla gran Confianza y Amistad pero uniendo el respeto.

    4°       Estimular en Mercedes la Caridad con los Pobres.

    5°       Respeto sobre la propiedad ajena.

    6°       Acostumbrarla a guardar un Secreto.

    7°       Inspirarla sentimientos de indulgencia hacia todas las Religiones.

    8°       Dulzura con los Criados, Pobres y Viejos.

    9°       Que hable poco y lo preciso.

    10°      Acostumbrarla a estar formal en la Mesa.

    11°      Amor al Aseo y desprecio al Lujo.

    12°      Inspirarla amor por la Patria y por la Libertad.
HIMNO AL LIBERTADOR GENERAL SAN MARTÍN
VERSIÓN DE PEDRO AZNAR-LITO VITALE
Yergue el Ande su cumbre más alta,
dé la mar el metal de su voz,
y entre cielos y nieves eternas
se alce el trono del Libertador.

Suenen claras trompetas de gloria
y levanten un himno triunfal,
que la luz de la historia agiganta
la figura del Gran Capitán.

¡ Padre augusto del pueblo argentino,
héroe magno de la libertad !
A su sombra la Patria se agranda
en virtud, en trabajo y en paz.

¡ San Martín ! ¡ San Martín ! Que tu nombre,
honra y prez de los pueblos del Sur,
asegure por siempre los rumbos
de la Patria que alumbra tu luz.

De las tierras del Plata a Mendoza,
de Santiago a la Lima gentil,
fue sembrando en la ruta laureles
a su paso triunfal San Martín.

San Martín, el señor en la guerra,
por secreto designio de Dios,
grande fue cuando el sol lo alumbraba,
y más grande en la puesta del Sol.






SAN MARTIN (1810) (PABLO NERUDA)



Anduve, San Martín, tanto y de sitio en sitio

que descarté tu traje, tus espuelas, sabía

que alguna vez, andando en los caminos

hechos para volver, en los finales

de cordillera, en la pureza

de la intemperie que de ti heredarnos,

nos íbamos a ver de un día a otro.



Cuesta diferenciar entre los nudos 

de ceibo, entre raíces, 

entre senderos señalar tu rostro, 

entre los pájaros distinguir tu mirada, 

encontrar en el aire tu existencia. 



Eres la tierra que nos diste, un ramo 

de cedrón que golpea con su aroma, 

que no sabemos dónde está, de dónde 
llega su olor de patria a las praderas. 
Te galopamos, San Martín, salimos 
amaneciendo a recorrer tu cuerpo, 
respiramos hectáreas de tu sombra, 
hacemos fuego sobre tu estatura. 

Eres extenso entre todos los héroes. 
Otros fueron de mesa en mesa, 
de encrucijada en torbellino, 
tú fuiste construido de confines, 
y empezamos a ver tu geografía, 
tu planicie final, tu territorio. 

Mientras mayor el tiempo disemina 
como agua eterna los terrones 
del rencor, los afilados 
hallazgos de la hoguera, 
más terreno comprendes, más semillas 
de tu tranquilidad pueblan los cerros, 
más extensión das a la primavera. 

El hombre que construye es luego el humo 
de lo que construyó, nadie renace 
de su propio brasero consumido: 
de su disminución hizo existencia, 
cayó cuando no tuvo más que polvo. 

Tu abarcaste en la muerte más espacio. 
Tu muerte fue un silencio de granero. 
Pasó la vida tuya, y otras vidas, 
se abrieron puertas, se elevaron muros 
y la espiga salió a ser derramada. 

San Martín, otros capitanes 
fulguran más que tú, llevan bordados 
sus pámpanos de sal fosforescentes, 
otros hablan aún como cascadas, 
pero no hay uno como tú, vestido 
de tierra y soledad, de nieve y trébol. 
Te encontramos al retornar del río, 
te saludamos en la forma agraria 
de la Tucumania florida, 
y en los caminos, a caballo 
te cruzamos corriendo y levantando 
tu vestidura, padre polvoriento. 

Hoy el sol y la luna, el viento grande 
maduran tu linaje, tu sencilla 
composición: tu verdad era 
verdad de tierra, arenoso amasijo, 
estable como el pan, lámina fresca 
de greda y cereales, pampa pura. 

Y así eres hasta hoy, luna y galope, 
estación de soldados, intemperie, 
por donde vamos otra vez guerreando, 
caminando entre pueblos y llanuras, 
estableciendo tu verdad terrestre, 
esparciendo tu germen espacioso, 
aventando las páginas del trigo. 

Así sea, y que no nos acompañe 
la paz hasta que entremos 
después de los combates, a tu cuerpo 
y duerma la medida que tuvimos 
en tu extensión de paz germinadora.

ENCUENTRO DE JOSÉ DE SAN MARTÍN Y MANUEL BELGRANO
EL SANTO DE LA ESPADA 
ADIÓS A BELGRANO (MERCEDES SOSA)
Cante el clarín y redoble el tambor. 
¡Cuánto nos cuesta ser libres, Señor! 

Ya se está yendo nuestro General. 
Díganle adiós: Don Manuel ya se va. 

La flor del barco florece más hoy. 
El corazón de los libres venció. 

Vengan los godos, ataquen no más: 
de Salta abajo no habrán de pasar.
SAN MARTÍN ES RECIBIDO POR BERNARDO O'HIGGINS - OLEO DE MARTÍN BONEO

EL SANTO DE LA ESPADA -VALS (REINALDO YISO-LUIS MENDOZA)
SÓLO LETRA

Lloraba la nietita en brazos del abuelo
Mimosa le decía: “No sé con qué jugar”,
Entonces el anciano, trayendo unas medallas
Le dijo: “Juega hija y deja de llorar”.
Y allí sobre su pecho, las fue poniendo todas
Corría la nietita, luciéndolas, feliz,
“La gloria de algo sirve”, se dijo aquel anciano
Aquel anciano que era, José de San Martín.

Entrecerró los ojos y vio a sus Granaderos
Luchando en San Lorenzo, Chacabuco y Maipú,
La nieve de los Andes blanqueando sus cabellos
Y más allá, los libres de Chile y del Perú.
Un lagrimón rebelde, corrió por sus mejillas
Con paso tembloroso, llegóse hasta un arcón,
Desenvolvió una vieja bandera azul y blanca
La acarició mil veces y mucho la beso.

Así era aquel bravo, indómito guerrero
Amante de los niños, de seda el corazón,
De acero en las batallas, él se jugaba entero
Dio todo por su Patria y nada el pidió.
La historia que es ajena a todas las pasiones
Con letras en relieve supo escribir así:
El “Padre de la Patria”, de esta Argentina grande
Fue “El Santo de la Espada”: José de San Martín.
IMÁGENES QUE ILUSTRAN EL ENCUENTRO EN GUAYAQUIL ENTRE JOSÉ DE SAN MARTIN Y SIMÓN BOLÍVAR
IMAGEN DE LA REPRESENTACIÓN DEL ENCUENTRO ENTRE SAN MARTÍN Y BOLIVAR EN EL FILM EL SANTO DE LA ESPADA DE LEOPOLDO TORRE NILSON

GUAYAQUIL (1822) ( PABLO NERUDA)

Cuando entró San Martín, algo nocturno
de camino impalpable, sombra, cuero,
entró en la sala.
Bolívar esperaba.
Bolívar olfateó lo que llegaba.
Él era aéreo, rápido, metálico,
todo anticipación, ciencia de vuelo,
su contenido ser temblaba
allí, en el cuarto detenido
en la oscuridad de la historia.

Venía de la altura indecible,
de la atmósfera constelada,
iba su ejército adelante
quebrantando noche y distancia,
capitán de un cuerpo invisible,
de la nieve que lo seguía.
La lámpara tembló, la puerta
detrás de San Martín mantuvo
la noche, sus ladridos, un rumor
tibio de desembocadura.

Las palabras abrieron un sendero
que iba y volvía en ellos mismos.
Aquellos dos cuerpos se hablaban,
se rechazaban, se escondían,
se incomunicaban, se huían.

San Martín traía del Sur
un saco de números grises,
la soledad de las monturas
infatigables, los caballos
batiendo tierras, agregándose
a su fortaleza arenaria.
Entraron con él los ásperos
arrieros de Chile, un lento
ejército ferruginoso,
el espacio preparatorio,
las banderas con apellidos
envejecidos en la pampa.

Cuanto hablaron cayó de cuerpo a cuerpo
en el silencio, en el hondo intersticio.
No eran palabras, era la profunda
emanación de las tierras adversas,
de la piedra humana que toca
otro metal inaccesible.
Las palabras volvieron a su sitio.

Cada uno, delante de sus ojos
veía sus banderas.
Uno, el tiempo con flores deslumbrantes,
otro, el roído pasado,
los desgarrones de la tropa.

Junto a Bolívar una mano blanca
lo esperaba, lo despedía,
acumulaba su acicate ardiente,
extendía el lino en el tálamo.
San Martín era fiel a su pradera.
Su sueño era un galope,
una red de correas y peligros.
Su libertad era una pampa unánime.
Un orden cereal fue su victoria.

Bolívar construía un sueño,
una ignorada dimensión, un fuego
de velocidad duradera,
tan incomunicable, que lo hacía
prisionero, entregado a su substancia.

Cayeron las palabras y el silencio.
Se abrió otra vez la puerta, otra vez toda
la noche americana, el ancho río
de muchos labios palpitó un segundo.

San Martín regresó de aquella noche
hacia las soledades, hacia el trigo.
Bolívar siguió solo.



IMAGENES DEL FILM  REVOLUCIÓN, EL CRUCE DE LOS ANDES PROTAGONIZADO POR RODRIGO DE LA SERNA

PATRIA MÍA (HÉCTOR MARCO-PEDRO LAUREZ)

 Que los ángeles del cielo te hagan coro con sus dianas,
y que rían las campanas para ti...
por el canto de esa madre que en la cuna mece el alma..
¡por tu gloria!, dulce patria en que nací.
Son tus noches soñadoras como la luna campesina,
tus estrellas, como lámparas de amor...
y en la reja mas florida de tus pampas argentinas;
dejó el alma, Santos Vega, el payador.
bis

¡Patria mía!,
¡Dios te salve!,
eres criolla que doma los tiempos,
sobre potros de crines al viento
que galopan mas libres que el ave...
¡patria mía!
¡Dios te salve!
en los brazos del ser que más quiero;
hoy levanto mi nido de hornero,
y a la sombra inmortal de tu ombú...
mientras grita mi pecho altanero:
por mi pueblo argentino... ¡salud!

FILM EL SANTO DE LA ESPADA (LEOPOLDO TORRE NILSON) 1970
FILM REVOLUCIÓN, EL CRUCE DE LOS ANDES (LEANDRO PIÑA) 2009










EL MONUMENTO AL GENERAL SAN MARTIN EMPLAZADO EN BUENOS AIRES ES LA PRIMERA ESTATUA ECUESTRE ERIGIDA EN LA REPÚBLICA ARGENTINA
Dibujo del encuentro entre Belgrano y San Martín