Poesia

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CRUZ









CRUZ (FEDERICO GARCÍA LORCA)

La cruz.
(Punto final
del camino)

Se mira en la acequia.
(Puntos suspensivos.)


CRUZ DE PALO (GUILLERMO BARBIERI - ENRIQUE CADÍCAMO)
VERSIÓN CARLOS GARDEL
Juntito al arroyo, besao por los sauces
y poblao de flores, de esmalte y de luz,
sin letras, crespones ni nombres tallados
se alzan junto a un sauce dos palos en cruz.
Una sepultura que "entuavía" el cardo
no pudo cercarla, y en donde el "chus-chus"
de alguna lechuza se escucha, agorera,
sobre la cimera de esa vieja cruz.

El sauce le llora un Ave María;
el boyero, en cada chiflido que da,
acaso le quiere rezar un bendito
junto con las quejas que entona el sabia...
Dicen los más viejos, haciéndose cruces,
que al pasar de noche por ese lugar
oyen que se quejan los ñacurutuces
de un modo tan fiero que hasta hace temblar...

(recitado)
Y en las noches malas, cuando enrieda el viento
su vago lamento en el saucedal,
por la cruz de palo una luz camina,
que corre y que vuela por el pastizal.

Pa' un "Día de Dijuntos" de hace varios años
se llegó una moza juntito a la cruz;
la cabeza envuelta en negro rebozo,
los ojos llorosos, tristes y sin luz.
¡Qué frío, canejo, sentirán los muertos...!
Pues la moza aquella se le arrodilló,
lloró cuanto quiso, besuqueó la tumba,
le dijo "hasta pronto", pero no volvió.
A CRISTO EN LA CRUZ (FÉLIX LOPE DE VEGA)

¿Quién es aquel Caballero
herido por tantas partes,
que está de expirar tan cerca,
y no le socorre nadie?

«Jesús Nazareno» dice
aquel rétulo notable.
¡Ay Dios, que tan dulce nombre
no promete muerte infame!

Después del nombre y la patria,
Rey dice más adelante,
pues si es rey, ¿cuándo de espinas
han usado coronarse?

Dos cetros tiene en las manos,
mas nunca he visto que claven
a los reyes en los cetros
los vasallos desleales.

Unos dicen que si es Rey,
de la cruz descienda y baje;
y otros, que salvando a muchos,
a sí no puede salvarse.

De luto se cubre el cielo,
y el sol de sangriento esmalte,
o padece Dios, o el mundo
se disuelve y se deshace.

Al pie de la cruz, María
está en dolor constante,
mirando al Sol que se pone
entre arreboles de sangre.

Con ella su amado primo
haciendo sus ojos mares,
Cristo los pone en los dos,
más tierno porque se parte.

¡Oh lo que sienten los tres!
Juan, como primo y amante,
como madre la de Dios,
y lo que Dios, Dios lo sabe.

Alma, mirad cómo Cristo,
para partirse a su Padre,
viendo que a su Madre deja,
le dice palabras tales:

Mujer, ves ahí a tu hijo
y a Juan: Ves ahí tu Madre.
Juan queda en lugar de Cristo,
¡ay Dios, qué favor tan grande!

Viendo, pues, Jesús que todo
ya comenzaba a acabarse,
Sed tengo, dijo, que tiene
sed de que el hombre se salve.

Corrió un hombre y puso luego
a sus labios celestiales
en una caña una esponja
llena de hiel y vinagre.

¿En la boca de Jesús
pones hiel?, hombre, ¿qué haces?
Mira que por ese cielo
de Dios las palabras salen.

Advierte que en ella puso
con sus pechos virginales
una ave su blanca leche
a cuya dulzura sabe.

Alma, sus labios divinos,
cuando vamos a rogarle,
¿cómo con vinagre y hiel
darán respuesta süave?

Llegad a la Virgen bella,
y decirle con el ángel:
«Ave, quitad su amargura,
pues que de gracia sois Ave».

Sepa al vientre el fruto santo,
y a la dulce palma el dátil;
si tiene el alma a la puerta
no tengan hiel los umbrales.

Y si dais leche a Bernardo,
porque de madre os alabe,
mejor Jesús la merece,
pues Madre de Dios os hace.

Dulcísimo Cristo mío,
aunque esos labios se bañen
en hiel de mis graves culpas,
Dios sois, como Dios habladme.

Habladme, dulce Jesús,
antes que la lengua os falte,
no os desciendan de la cruz
sin hablarme y perdonarme.

UNA FLOR Y UNA CRUZ (ABEL PINTOS)
Que difícil andar, por un camino incierto, 
Que difícil es vivir sin tener un motivo, 
Para ti no hay rencor, 
Para ti no hay olvido... 

De mi Dios, de mi fe, ya no me queda nada, 
De los sueños de ayer, no quedan ni palabras, 
Todo todo se marcho, tras de tu sombra helada... 

Donde estas, donde vas, 
Dejándome en silencio, ven aquí y sálvame 
De este dolor desierto, 
Que me hiere como el sol, 
Cuando desangra al cielo... 

Una flor y una cruz, 
Arden en tu destino, 
Un puñal tras la luz, de este amor tan herido, 
Late en mi tu bendición y tu recuerdo vivo... 

Solo aquí sin llegar, donde no estas conmigo, 
Busco en el mismo lugar, 
Nada es igual y sigo, 
Abrazándome al sabor de todo lo que fuimos... 
(Todo lo que fuimos) 

Estación, soledad, sin adiós ni pañuelo, 
Se perdió en la inmensidad, mi razón y mi tiempo, 
Lejos de tu claridad, cerca de mi desvelo... 

Lo que fue, ya no es mas, 
Y este dolor humano, cuando puedo imaginar, 
Se apagara en tus manos, 
En el beso sin final donde nos esperamos! 

Una flor y una cruz, 
Arden en tu destino, 
Un puñal tras la luz, de este amor tan herido, 
Late en mi tu bendición y tu recuerdo vivo...
CRISTO EN LA CRUZ (JORGE LUIS BORGES)

Cristo en la cruz. Los pies tocan la tierra.
Los tres maderos son de igual altura. 
Cristo no está en el medio. Es el tercero. 
La negra barba pende sobre el pecho. 
El rostro no es el rostro de las láminas. 
Es áspero y judío. No lo veo
y seguiré buscándolo hasta el día
último de mis pasos por la tierra. 
El hombre quebrantado sufre y calla. 
La corona de espinas lo lastima. 
No lo alcanza la befa de la plebe
que ha visto su agonía tantas veces. 
La suya o la de otro. Da lo mismo. 
Cristo en la cruz. Desordenadamente
piensa en el reino que tal vez lo espera, 
piensa en una mujer que no fue suya. 
No le está dado ver la teología, 
la indescifrable Trinidad, los gnósticos, 
las catedrales, la navaja de Occam, 
la púrpura, la mitra, la liturgia, 
la conversión de Guthrum por la espada, 
la inquisición, la sangre de los mártires, 
las atroces Cruzadas, Juana de Arco, 
el Vaticano que bendice ejércitos. 
Sabe que no es un dios y que es un hombre
que muere con el día. No le importa. 
Le importa el duro hierro con los clavos. 
No es un romano. No es un griego. Gime. 
Nos ha dejado espléndidas metáforas
y una doctrina del perdón que puede 
anular el pasado. (Esa sentencia
la escribió un irlandés en una cárcel.) 
El alma busca el fin, apresurada. 
Ha oscurecido un poco. Ya se ha muerto. 
Anda una mosca por la carne quieta. 
¿De qué puede servirme que aquel hombre
haya sufrido, si yo sufro ahora? 
AL PIE DE LA SANTA CRUZ (ENRIQUE DELFINO - MARIO BATTISTELLA)
VERSIÓN CARLOS GARDEL
VERSIÓN GUILLERMO FERNÁNDEZ
Declaran la huelga,
hay hambre en las casas,
es mucho el trabajo
y poco el jornal;
y en ese entrevero
de lucha sangrienta,
se venga de un hombre
la Ley Patronal.
Los viejos no saben
que lo condenaron,
pues miente, piadosa,
su pobre mujer.
Quizás un milagro
le lleve el indulto
y vuelva en su casa
la dicha de ayer.

Mientras tanto,
al pie de la santa Cruz,
una anciana desolada
llorando implora a Jesús:
"Por tus llagas que son santas,
por mi pena y mi dolor,
ten piedad de nuestro hijo,
¡Protégelo, Señor¡"
Y el anciano,
que no sabe ya rezar,
con acento tembloroso
también protesta a la par:
"¿Qué mal te hicimos nosotros
pa' darnos tanto dolor?"
Y, a su vez, dice la anciana:
"¡Protégelo, Señor!..."

Los pies engrillados,
cruzó la planchada.
La esposa lo mira,
quisiera gritar...
Y el pibe inocente
que lleva en los brazos
le dice llorando:
"¡Yo quiero a papá¡"
Largaron amarras
y el último cabo
vibró, al desprenderse,
en todo su ser.
Se pierde de vista
la nave maldita
y cae desmayada
la pobre mujer...

UNA CRUZ SENCILLA (LEÓN FELIPE)


Hazme una cruz sencilla, 
carpintero...
sin añadidos 
ni ornamentos... 
que se vean desnudos 
los maderos, 
desnudos
y decididamente rectos:
los brazos en abrazo hacia la tierra, 
el astil disparándose a los cielos.
Que no haya un solo adorno 
que distraiga este gesto:
este equilibrio humano 
de los dos mandamientos... 
sencilla, sencilla... 


hazme una cruz sencilla, carpintero.


LA SAETA (POEMA DE ANTONIO MACHADO MUSICALIZADO E INTERPRETADO POR
JOAN MANUEL SERRAT)
Dijo una voz popular:
¿Quién me presta una escalera
para subir al madero
para quitarle los clavos
a Jesús, el Nazareno?

Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar.

Cantar del pueblo andaluz
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz.

Cantar de la tierra mía
que echa flores
al Jesús de la agonía
y es la fe de mis mayores.

¡Oh, no eres tú mi cantar
no puedo cantar, ni quiero
a este Jesús del madero
sino al que anduvo en la mar!





CRUZ DIABLO (PATRICIO REY Y SUS REDONDITOS DE RICOTA)

Zippo, que estaba hecho migas,
se mandó en una picada
chistando a su mala sombra
sin copiloto ni nada.
Zippo va camino del infierno
cagando leches:
no supo repartir sus fichas
y su cielo ennegrece.
Nunca fue un listo de pesos,
siempre un listo de centavos.
Su boca arde en maldiciones
que se tragan mal.
Se va gritando: Cruz Diablo!
por pura cortesía.
El Himno de Tangópolis le dice
(Como al oído...)
que sus aventuras pegan mal
y anuncian poco.
El tipo maduró pronto
y se pudrió bien temprano,
un barro que asfixia esa anguila
es la salvajada.
Si el perro es manso
come la bazofia y no dice nada;
le cuentan las costillas con un palo,
a carcajadas.
Demasiados los moretones,
muy pocos encantamientos.
Son tantos los cocineros
que joden la sopa.
Su rocanrol sangra oídos,
ya que Dios le truchó el boleto.
Zippo, una risa de mil dientes
cargados de azufre.
LA CRUZ DE MAYO (VALVERDE Y FONT DE ANTA)

El mocito parose tras la cancela,
contemplando la hermosa fiesta gitana,
preguntole a mi madre: ¿Qué es eso, abuela?
La mejor cruz de Mayo que hay en Triana.
Derramó en la batea cuanto tenía,
en el patio metiose muy decidío,
y, aunque toditos los ojos le sonreían,
se fijaron sus ojos solo en los míos.

Lucerito de la noche,
me dijo al verme bailar,
tú eres de luz un derroche,
quién te pudiera robar,
lucerito de la noche.
Cruz de Mayo sevillana,
Cruz de Mayo
que en mi patio levanté,
te echaré muchas más flores,
si consigo su querer,
Cruz de Mayo sevillana.

Se pasaron los años en un segundo,
Y se hundieron mis sueños de chavalilla.
Me sentí el alma rota, cansada del mundo,
y, una noche de mayo, volví a Sevilla.
Se escuchaban las coplas en la plazuela,
Me acerqué a mi casita limpia y galana,
y quedé contemplando, tras la cancela,
la mejor Cruz de Mayo que hay en Triana.

En la Cruz de la alegría
yo sólo vine a rezar,
por el dolor de mi vida,
y nadie me vio llorar,
donde todo el mundo reía.

Cruz de Mayo sevillana,
Cruz de Mayo,
que en mi patio levanté,
quién pudiera verte ahora,
como la primera vez,
como la primera vez.
LA CRUZ DEL SUR (VIRUS)
Un halo azul 
El mar del sur 
Un comodín perfecto 
Tu voz sutil llego hasta mí 
Supiste fluir 
Un haz de luz, orquídea azul 
El compartir conexión 
Mi idea genial, busco un lugar… tan grande 

Un cielo azul 
Eso eras tu…un arlequín…dispuesto 
Tu piel jazmín me cautivó 
Supimos fluir 
El deseo viene a mí 
Y yo sigo buscándote tan cerca… tan lejos… 

La cruz de sur y tu alma azul 
Mi estrella celosa 
Estas allá, en un lugar… tan grande… 

Tú y yo en medio del amor 
Tú y yo en el centro del amor 
Tú y yo en el medio del amor 
Tú y yo no recuerdo algo mejor 

Hoy no es así, no se por que 
La fiesta no brilla 
Tu carnaval sonó tan mal 
No supe entender 
Y hoy solo aquí, me acuerdo bien 
El compartir momentos 
Tu sol bemol desafino, 
Las cuerdas de mi amor 
El deseo viene a mí 
Y yo sigo buscándote tan cerca… 
tan lejos


LA CRUZ DEL SUR (JULIO CORTÁZAR - EDGARDO CANTÓN)
VERSIÓN GOTAN PROJECT
Vos ves la Cruz del Sur
y respirás el verano con su olor a duraznos
y caminás de noche mi pequeño fantasma silencioso
por ese Buenos Aires, por ese siempre mismo Buenos Aires.

Extraño la Cruz del Sur
cuando la sed me hace alzar la cabeza
para beber tu vino negro, rnedianoche.
Y extraño las esquinas con almacenes dormilones
donde el perfume de la yerba
tiembla en la piel del aire.

Extraño tu voz,
tu caminar conmigo por la ciudad.
Comprender que eso está siempre allá
como un bolsillo donde a cada rato
la mano busca una moneda, el peine, llaves,
la mano infatigable de una oscura memoria
que recuenta sus muertos.

La Cruz del Sur, el mate amargo
y las voces de amigos
usándose con otros.
Me duele un tiempo amargo
Ileno de perros y desgracia
la agazapada convicción de que volver es vano.

Comprender que un mar es más que un mar,
que la muerte se viste de distancia
para llegar de a poco, lenta, interminable,
como una melodía que se resuelve al fin
en humo de silencio.
Extraño ese callejón
que se perdía en el campo y el cielo
con sauces y caballos y algo como un sueño.
Y me duelen los nombres de cada cosa
que hoy me falta,
como me duele estar tan lejos
de tu caricias y de tus labios.

Extraño tu voz
tu caminar
conmigo por la ciudad.
PRELUDIO PARA LA CRUZ DEL SUR (HORACIO FERRER - ASTOR PIAZZOLLA)
VERSIÓN AMELITA BALTAR
Dicen que la Cruz del Sur,
que es mujer y que es porteña,
quedó un día embarazada,
fecundas sus cuatro estrellas.

Y se cuenta, en Buenos Aires,
que la Cruz alumbró en tierra,
y que tuvo cuatro hijas,
lindas las cuatro, y tan hembras.

Cada una con su luz
vivió y amó a su manera.
Las cuatro, por cuatro rumbos,
sembraron cuatro leyendas.

Una estrella entre los dientes
y una cruz en la pollera,
hijas de la Cruz del Sur...
- Madre Cruz, ¿qué ha sido de ellas?

Una fue de Mataderos,
del barrio de Piedrabuena.
Trigueña, creció en invierno,
tan romántica y tan rea,

que le bailaban un tango
los pechos tras la pechera;
¿qué varón dejó en su boca
llagas de mala ginebra?

Cuando se fue, parecían
dos mariposas en guerra
canyengueándole en la cara
las ojeras, las ojeras.

Una estrella entre los dientes
y una cruz en la pollera,
hijas de la Cruz del Sur...
- Madre Cruz, ¿qué ha sido de ellas?

Del barrio de los Olivos,
entre el río y las barreras,
dicen que fue la segunda,
la que creció en primavera.

Era rubia y estudiante
de filosofía y letras,
y le andaban las gaviotas
checheándole la tristeza.

Enamoró a un pescador,
y en una tarde de aquellas,
fueron los dos río adentro,
fueron los dos muerte afuera.

Una estrella entre los dientes
y una cruz en la pollera,
hijas de la Cruz del Sur...
- Madre Cruz, ¿qué ha sido de ellas?

La tercera de Barracas:
Santo Domingo y Madera.
Tenía el pelo tostado
del verano en que naciera.

Cuentan que andaba vestida
de pólvora y de banderas,
que fabricaba estandartes
pelirroja y guerrillera.

Dicen que amó a un anarquista
soñador del año treinta,
y que una noche muy zurda
cayó con las balas puestas.

Una estrella entre los dientes
y una cruz en la pollera,
hijas de la Cruz del Sur...
- Madre Cruz, ¿qué ha sido de ellas?

Nació en otoño, la cuarta,
por Pueyrredón y Las Heras.
Le quedó el pelo cenizo
y los días con pereza.

Cuentan que amó hasta dolerse,
que su beso era una fiesta
melancólica, lo dicen
los poetas, los poetas.

Su amor se llenó de lluvia
y su whisky de hojas secas.
Ya la nombran las campanas
del Pilar, por Recoleta.

Cada una con su luz
vivió y amó a su manera.
Las cuatro, por cuatro rumbos,
sembraron estas leyendas.

Una estrella entre los dientes
y una cruz en la pollera,
hijas de la Cruz del Sur...
- Madre Cruz, ¿qué ha sido de ellas?
CRISTO CARGANDO LA CRUZ - EL BOSCO
CRISTO CARGANDO LA CRUZ - EL GRECO
LA ELEVACIÓN DE LA CRUZ - RUBENS
CRISTO EN LA CRUZ - MURILLO
CRISTO DE SAN JUAN DE LA CRUZ - EUGENIO SALVADOR DALI
CRUCIFIXIÓN - EUGENIO SALVADOR DALI
CRUZ NUCLEAR- EUGENIO SALVADOR DALI
CRUCIFIXIÓN DE SAN PEDRO - MIGUEL ÁNGEL BUONAROTTI
CRUCIFIXIÓN DE SAN PEDRO - MIGUEL ÁNGEL CARAVAGGIO
MARTIRIO DE SAN ANDRÉS - BARTOLOMÉ MURILLO
SAN FRANCISCO ABRAZANDO AL CRUCIFIJO - BARTOLOMÉ MURILLO