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FAROS

LOS FAROS QUE NO DEJAN DE SER UN TIPO ESPECIAL DE TORRE, SIMBOLIZAN LA ESPERA, LA SOLEDAD Y LA GUÍA EN MEDIO DE LA OSCURIDAD QUE ES SU PRINCIPAL FUNCIÓN PARA CON LAS EMBARCACIONES
EN NUESTRA VIDA COTIDIANA AUNQUE NO TRANSITEMOS EL MAR SIEMPRE BUSCAMOS FAROS PARA SEGUIR NUESTRO CAMINO Y POR SU POTENCIA SIMBÓLICA SON CELEBRADOS POÉTICA, MUSICAL Y ARTÍSTICAMENTE.

FARO DE MALTA - ÁNGEL MARIA DE SAAVEDRA (DUQUE DE RIVAS)


Envuelve al mundo extenso triste noche;
ronco huracán y borrascosas nubes
confunden, y tinieblas impalpables,
el cielo, el mar, la tierra:
y tú invisible, te alzas, en tu frente
ostentando de fuego una corona,
cual rey del caos, que refleja y arde
con luz de paz y vida.
En vano, ronco, el mar alza sus montes
y revienta a tus pies, do, rebramante,
creciendo en blanca espuma, esconde y borra
el abrigo del puerto:
tú, con lengua de fuego, «Aquí está.., dices,
sin voz hablando al tímido piloto,
que como a numen bienhechor te adora
y en ti los ojos clava.
Tiende, apacible noche, el manto rico,
que céfiro amoroso desenrolla;
recamado de estrellas y luceros,
por él rueda la luna;
y entonces tú, de niebla vaporosa
vestido, dejas ver en formas vagas
tu cuerpo colosal, y tu diadema
arde al par de los astros.
Duerme tranquilo el mar; pérfido, esconde
rocas aleves, áridos escollos;
falsos señuelos son; lejanas cumbres
engañan a las naves.
Mas tú, cuyo esplendor todo lo ofusca,
tú, cuya inmoble posición indica
el trono de un monarca, eres su norte;
les adviertes su engaño.
Así de la razón arde la antorcha,
en medio del furor de las pasiones;
o de aleves halagos de fortuna,
a los ojos del alma.
Desque refugio de la airada suerte,
en esta escasa tierra que presides,
y grato albergue, el Cielo bondadoso
me concedió, propicio;
ni una vez sola a mis pesares busco
dulce olvido, del sueño entre los brazos,
sin saludarte, y sin tomar los ojos
a tu espléndida frente.
¡Cuántos, ay, desde el seno de los mares
al par los tomarán!... Tras larga ausencia,
unos, que vuelven a su patria amada,
a sus hijos y esposa.
Otros, prófugos, pobres, perseguidos,
que asilo buscan, cual busqué, lejano,
y a quienes que lo hallaron tu luz dice,
hospitalaria estrella.
Arde, y sirve de norte a los bajeles
que de mi patria, aunque de tarde en tarde,
me traen nuevas amargas y renglones
con lágrimas escritos.
Cuando la vez primera deslumbraste
mis afligidos ojos, ¡cuál mi pecho,
destrozado y hundido en amargura.
palpitó venturoso!
Del Lacio, moribundo, las riberas
huyendo, inhospitables, contrastado
del viento y mar entre ásperos bajíos.
vi tu lumbre divina:
viéronla como yo los marineros,
y, olvidando los votos y plegarias
que en las sordas tinieblas se perdían.
«¡Malta, Malta!». gritaron;
y fuiste a nuestros ojos aureola
que orna la frente de la santa imagen
en quien busca afanoso peregrino
la salud y el consuelo.
Jamás te olvidaré, jamás... Tan sólo
trocara tu esplendor. sin olvidarlo,
rey de la noche, y de tu excelsa cumbre
la benéfica llama,
por la llama y los fúlgidos destellos
que lanza. reflejando al sol naciente,
el arcángel dorado que corona
de Córdoba la torre

EL FARO - JUAN CARLOS BAGLIETTO
Ya estuve buscando en los estantes, 
en nuestras fotos de amantes, 
algo que pueda ayudar. 

Releí las líneas de tu mano 
usándolas como plano, como un mapa elemental. 
Hasta practiqué como un deporte 
clavar mi aguja en el norte de tu brújula de amar. 

Sumergí mensajes en botellas, 
fui siguiendo a las estrellas para guiarme en tu mar. 

Entrené palomas mensajeras, 
pinté carteles, banderas que ni miraste al pasar. 

Aprendí el lenguaje de los sordos, 
de los flacos, de los gordos, señales de humo y demás. 
Igual no encuentro la manera de vencer esta barrera 
y que puedas despertar... 

Tu amor es como un faro que se apaga y se enciende 
yo mando mis señales y tu cuerpo no entiende, 
como un faro que se apaga y se enciende te mando 
yo mando mis señales y tu cuerpo no entiende. 

Tu amor es como un faro que se apaga y se enciende 
yo mando mis señales y tu cuerpo no entiende, 
como un faro que se apaga y se enciende te mando 
yo mando mis señales y tu cuerpo no entiende. 

Eché mano a mis trucos de magia 
a la risa que contagia puse el frío y el calor. 
Hice poesía escrita en braile, 
probé el canto probé el baile y no abrí tu corazón. 
Hoy por lo filoso de los hechos decidí cerrar mi pecho,
echarle llave a mi voz. 

Mi bella durmiente y su sordera escondieron 
la escalera con la que subo a este amor. 
Ya no encuentro más abracadabras 
ni llaves mágicas que abran el deseo y la pasión. 
No hay ábrete sésamo que valga 
cuando esa llama en el alma con el frío se apagó. 

Tu amor es como un faro que se apaga y se enciende 
yo mando mis señales y tu cuerpo no entiende, 
como un faro que se apaga y se enciende te mando 
yo mando mis señales y tu cuerpo no entiende. 

Tu amor es como un faro que se apaga y se enciende 
yo mando mis señales y tu cuerpo no entiende, 
como un faro que se apaga y se enciende te mando 
yo mando mis señales y tu cuerpo no entiende


FARO MIO (FAROS DE TODO EL MUNDO Y POEMA)



FARO - EDGAR OCERANSKY
Dibujas mi silueta de perfil sobre el cristal 
y miras hacia el norte con mas ganas que deseo de mirar 
mis manos dibujándote en el sitio donde no puedes estar 
se esta volviendo oficio poner tierra y extrañarte un poco mas 
de lo normal, esta creciendo el rio y se desborda del caudal. 

la inercia va arrastrándote muy rápido hasta el día terminar 
intentas sin lograr hacer mas corta la jornada en soledad 
yo escribo y trato de ordenar mis sueños y mi vida desde acá 
buscando la manera de juntarla con la tuya cada vez, 
un poco mas, difícil es hacer mas de una cosa sin pensar. 

pierde los temores y convierte en mariposas las serpientes 
que después de la tormenta calma habrá 
no dudes siempre navegar contra corriente 
vuelve fuerte si no pierdes, el faro que esta al final 
nunca dejes cabos sin atar 

tu piensas y deseas de este modo con tu vida continuar 
sabiendo que esta historia va a tener que repetirse sin parar 
yo rezo porque quieras y yo quiero no te vayas a cansar 
a veces tiene que dolerte el alma para que te puedas 
por fin enterar, que hay vida en tus entrañas 
y no lo puedes negar 

mis hadas te provocan en la mente todo esta intranquilidad 
para que no me saques de tu vida y no me logres evitar 
tus ángeles me cuidan todo el tiempo de cualquier tempestad 
y limpian mi camino de las piedras que pudieran provocar 
mi tropezar, no es necesario recordar no puedes olvidar 

pierde los teores y convierte en mariposas las serpientes 
que después de la tormenta calma habrá 
no dudes siempre navegar contra corriente 
vuelve fuerte si no pierdes, el faro que esta al final 
nunca dejes cabos sin atar 
nunca dejes guerra sin luchar....por eso 

pierde los temores y convierte en mariposas las serpientes 
que después de la tormenta calma habrá 
no dudes siempre navegar contra corriente 
vuelve fuerte si no pierdes, el faro que esta al final 
nunca dejes cabos sin atar... 
nunca dejes guerra... sin luchar.

EL FARO - INTI ILLIMANI

Tu cuerpo fue la nave de mis sueños, 
tus pechos un timón de doble auxilio, 
tu boca una angustiosa y dura proa 

que me condujo al fondo del exilio.

Por ti sé de ensenadas nunca abiertas,
por ti sé de un volcán de color rojo.
por ti yo descubrí el faro secreto
y una noche sin luz me llamó su ojo.

He navegado en ti como en un barco
donde se concentraron mis pasiones.
Hice de tu alma un acto de mi vida
para hacerte olvidar mis obsesiones.

La proa me condujo a tu arrecife
y en él yo naufragué con alegría,
puesto que amar es navegar sin rumbo
y naufragar es lenta poesía.

Pero todo es inútil porque un barco
traiciona al navegante sin reparos,
si por tu capitán te preguntaran,
diles que lo cegó la luz del faro

FARO - SILVINA MORENO
Siempre estás 
Faro quieto 
Generaste mil naufragios 
Incluyéndome a mí 

Siempre estás 
Faro azul 
No soy buena ahogando 
El recuerdo de esa luz 

Son tus ojos 
Me arruinan 
Faros quietos, miro al cielo 
Y siguen ahí 
Y tomaron 
A la fuerza 
Ese fuerte que tanto 
Tardé en construir 

No pudo ser 
Faro cruel 
No pudo ser 
No pudo ser 

Ojalá llegue el día 
En que deje de buscarte 
Para encontrar mi hogar 
En lugar de esperar 
En la oscuridad ajena 
Que me deja en soledad 

No pudo ser 
Faro cruel 
No pudo ser 
No pudo ser 
(x2) 

No pudo ser 
Faro quieto 
No olvides, me dejaste 
A merced del mar abierto 

No pudo ser 
Faro cruel 
No pudo ser 
No pudo ser 
(x2) 

No pudo ser 
No pudo ser

EL FARO - LUIS ÁNGEL CASAS

En medio del mar era un faro: un faro en la roca desierta;
y dentro del faro otro faro: mi triste pupila despierta.
El viento nocturno invocaba las cosas que nadie conoce.
El viejo reloj en el faro sombrío marcaba las doce.
Las olas medían el faro con vara de saltos violentos:
-las olas, que nunca han medido la hondura de mis sentimientos.
Y yo, con la pluma en la mano, sentado a mi negro pupitre,
quería captar el mensaje cifrado en espuma y salitre.
De pronto escuché la sirena profunda y serena de un barco.
Quedé pensativo un momento; mis nervios, cual flecha en el arco.
¡Yo bien conocía el lamento por nadie jamás percibido!
¡Gemido que hablaba de muerte, de amor, de dolor y de olvido!
Entonces, cerrando los ojos, sentí como etéreo contacto;
y abriéndolos luego, me dije: “Aquí todo encuéntrese intacto,
igual que cuando ella vivía”. Y esclavo de cruel espejismo,
me dije también: “¡Todo intacto, mi amor, pues mi amor es el mismo!
Después, recordando la fecha, fatídica y fúnebre fecha,
me puse a entonar, por el faro, febril y fantástica endecha:
“Hoy hace siete años, mi amada, pues hoy como ayer me lo advierte
la triste y serena sirena del barco invisible: la muerte.”
Busqué, ya en silencio, tu imagen: ¡no vi tu retrato en el marco!
Mi rostro busqué en el espejo… ¡y allí reflejábase el barco!
El barco tenía siniestras banderas que fueron mortajas.
¡Oh noche en que por vez primera vi el barco invisible en que viajas!
El barco pasó frente al faro. Lo vi detenerse allí enfrente.
Lo vi, mas no ya en el espejo, ni en sueños que forja la mente.
Lo vio mi pupila de faro: mi triste pupila despierta.
Y frente por frente quedaron el barco y la roca desierta.
Un coro surgió de ese barco. ¡Oh mística música en calma!
Y yo entre las voces del buque buscaba la voz de tu alma.
No sé cuánto tiempo, o si el Tiempo también o tampoco existía.
Mas yo te esperaba, lo mismo que los moribundos el Día.
Y en vano mi vieja ventana se abría en el viento por verte.
El viento tenía la misma figura inmortal de la Muerte.
El viento nocturno, que hablaba de cosas que nadie conoce.
¡Y el viejo reloj en el faro seguía marcando las doce!
¡Ah, cómo llegar hasta el buque…yo, solo, en la roca desierta!
¡Ah, cómo llegar si se había parado la Hora en mi puerta!
¡Y tú, de azucenas y lirios vestida en el fúnebre barco!
¡Y yo, ya sin rostro ni espejo, aquí, junto al hueco de un marco!
Aquí, siempre aquí…¡ya por siempre! Y tú siempre allá, sin que un roce
de besos y alas nos junte. El viejo reloj da las doce.
El buque encalló frente al faro… y el Faro soy yo, Faro infausto
en donde hoy arrastra cadenas de penas mi espíritu exhausto.
Y el mar da con furia en el Faro. No fulge en mi fiebre la aurora.
Oyéndose sigue la aciaga serena sirena sonora.
En medio del mar sigue el Faro – el Faro en la Roca Desierta-,
y aún sigue girando en el Faro mi triste pupila ya muerta

FARO DE LOS AHOGADOS - PEDRO AZNAR
EN DIRECTO
Cuando está oscuro y ya nadie te oye
cuando cae la noche
y no parás de llorar

Al final del túnel de los desahuciados
hay un puerto abierto
a quien ansía llegar

Yo estaré en el faro de los ahogados
Te estaré esperando
No vayas a demorar

Una noche larga de una vida corta
pero no me importa
basta poderte ayudar

Y son tantas marcas que ya forman parte
del que soy ahora
pero no pienso aflojar

Yo estaré en el faro de los ahogados
Te estaré esperando
No vayas a demorar


EL FARO - MARIO BENEDETTI


A aquel faro le gustaba su tarea, no sólo porque le permitía ayudar, merced a su sencillo e imprescindible foco, a veleros, yates y remolcadores hasta que se perdían en algún recodo del horizonte, sino también porque le dejaba entrever, con astuta intermitencia, a ciertas parejitas que hacían y deshacían el amor en el discreto refugio de algún auto estacionado más allá de las rocas.
Aquel faro era incurablemente optimista y no estaba dispuesto a cambiar por ningún otro su alegre oficio de iluminador. Se imaginaba que la noche no podía ser noche sin su luz, creía que ésta era la única estrella a flor de tierra pero sobre todo a flor de agua, y hasta se hacía la ilusión de que su clásica intermitencia era el equivalente de una risa saludable y candorosa.
Así hasta que en una ocasión aciaga se quedó sin luz. Vaya a saber por qué sinrazón mecánica el mecanismo autónomo falló y la noche puso toda su oscuridad a disposición del encrespado mar. Para peor de los males se desató una tormenta con relámpagos, truenos y toda la compañía. El faro no pudo conciliar el sueño. La espesa oscuridad siempre le provocaba insomnio, además de náuseas.
Sólo cuando al alba el otro faro, también llamado sol, fue encendiendo de a poco la ribera y el oleaje, el faro del cuento tuvo noción de la tragedia. Ahí nomás, a pocas millas de su torre grisácea, se veía un velero semihundido. Por supuesto pensó en la gente, en los posibles náufragos, pero sobre todo pensó en el velero, ya que siempre se había sentido más ligado a los barcos que a los barqueros. Sintió que su reacio corazón se estremecía y ya no pudo más. Cerró su ojo de modesto cíclope y lloró dos o tres lágrimas de piedra
EL FARO - PACO BELLO
Soy un faro
Y me abro
12 veces por minuto
Eso dijo aquella mole
De cemento con bombilla

Es de noche
Pero hay soles
A lo lejos en lo oscuro
Suelen venir muchos coches
Con la tristeza encendida

Y este acantilado
Es casi un final
Para aquel muchacho
Que no sabe volver a empezar

Pero el faro no estaba alli en vano
Y supo alumbrar a tiempo
Con su ráfaga el firmamento

Muchacho
No te dejes caer como un trapo
Es mentira que muriendo se llega al cielo
Y menos muriendo cuesta abajo
El cielo es para los vivos
Y solo se llega viviendo
Muchacho muchacho

Soy un faro
Y mi mano
Lanza líneas de la vida
Y no sólo para el barco
También busco tu sonrisa

Porque hay noches
Que son sobres
De las cartas con cornisas
Está bien que estalle el desorden
Pero siempre hacia arriba

El acantilado
No es el principio de un final
Si empezaras a quererte muchacho
Podria parecer un pedestal

Y es que el faro
No estaba alli en vano
Y supo alumbrar a tiempo
Con su ráfaga el firmamento

Muchacho
No te dejes caer como un trapo
Es mentira que muriendo se llega al cielo
Y menos muriendo cuesta abajo
El cielo es para los vivos
Y sólo se llega viviendo
Muchacho muchacho

No te dejes caer como un trapo
Es mentira que muriendo se llega al cielo
Y menos muriendo cuesta abajo
El cielo es para los vivos
Y sólo se llega viviendo
Muchacho muchacho


LAS BAÑISTAS -  PABLO PICASSO
EL FARO DE ALEJANDRÍA - EUGENIO SALVADOR DALI
EL EMBARCADERO EN HAVRE  - CLAUDE MONET
FARO EN HONFLEUR - EUGENE BOUDIN





Algunos faros  bellos del mundo (REVISTA NATIONAL GEOGRAPHIC)

Isla de Ouessant, faro de Creac'h, Francia
«El Guardián del Mar» en el Finisterre francés es uno de los más potentes del mundo. Se halla situado en el archipiélago de las Iles du Ponant y forma parte del Parque Natural Regional de Armórica. Se encendió por primera vez en 1863 y desde 1988 alberga el Museo de Faros y Balizas, ideal para conocer todos los secretos de la fascinante señalización marítima.


Península de Snaefellsnes, Islandia

La lava del volcán Snæfellsjökull se acerca a los pies del faro situado en el extremo del Parque Nacional Snæfellsjökull.

Faro de la punta de Permaquid, Estados Unidos
Edward Hopper plasmó su bella silueta y su entorno en una de sus acuarelas en 1929, Pemaquid Light. Entró en funcionamiento en 1827 y hoy se ha convertido en una de los lugares más visitados de Nueva Inglaterra .

Le Coquet, Francia

La costa más occidental de Francia está punteada por faros de distintas formas y colores. Es un litoral abrupto, hogar de terribles tormentas, que históricamente ha sido testigo de los más trágicos naufragios. En la imagen el faro de Les Pierres, en el muncipio Le Conquet, durante un temporal.


Arrecife de Deadalus, Egipto
En este gran arrecife que se extiende junto al Mar Rojo, en 1831 se construyó el faro que lleva su nombre sobre una isla artificial. Es uno de los mejores destinos de buceo del mundo y el faro, su imagen más icónica.
Nueva Escocia, Canadá
El estado de Nueva Escocia cuenta 3.000 islas y muchas tienen faro pero pocos son tan famosos como Peggy's Point, un faro imponente que tiene más de 100 años. Colocado en lo más alto de una gran roca de granito es uno de los lugares más fotografiados de la costa atlántica.
Cabo da Roca, Sintra, Portugal
El Cabo da Roca es un bellísimo acantilado que emerge 140 metros sobre el Atlántico; es el extremo más occidental de Europa. Se encuentra situado a unos 18 km de Sintra (unos 40 km de Lisboa), dentro del Parque Natural de Sintra-Cascais, rodeado de pequeñas villas marineras escondidas entre los bosques de Sintra.
Islas Frisias, Alemania
Situada al norte de Alemania y unida al continente por el dique de Hindenburg, la isla de Sylt sorprende por su exuberante naturaleza y su atmósfera relajada. En la localidad de Hörnum se erige el bello faro junto a una casa tradicional frisia.
Abadia de Saint Mathieu, Francia
El faro de la punta de Saint-Mathieu es un monumento simbólico para todos los marineros de Bretaña. Se halla en Plougonvelin junto a la abadía de Saint Mathieu (siglo XI), etapa del Camino de Santiago, en la Bretaña francesa. El faro es el Memorial Nacional de los Marineros desaparecidos en el mar.
La Corbiere, isla de Jersey, Reino Unido
El faro de La Corbiere se encuentra en el extremo suroeste de la isla de Jersey, en un islote diminuto. Se yergue sobre una roca conectada a la tierra firme por una ruta que se sumerge con cada marea alta. Para los antiguos lobos de mar que navegaban de Inglaterra a Francia, este faro marcaba el final de la porción más difícil de su travesía.
Trinidad, California, Estados Unidos
Este histórico faro es el símbolo de la pequeña ciudad de Trinidad del sur de California. Situado junto a la bahía homónima, se halla rodeado de una costa bellísima de rocas abruptas

Faro de Mean Ruz, Francia

En la bretona costa de Granito Rosa se halla este faro camuflado entre las rocas que forma parte del Sendero de los Aduaneros, una ruta que se abrió en 1907 y permite recorrer el litoral de Bretaña. El faro de Mean Ruz se halla cerca del pueblo de Ploumanach.


El Faro del Fin del Mundo, Ushuaia, Argentina

A más de 250 kilómetros de la ciudad de Ushuaia, dónde el viento frío se mezcla con la inmensidad del Atlántico Sur, el Faro del Fin del Mundo se alza en una de las bahías de la Isla de los Estados. Conocido con ese nombre luego de que Julio Verne lo tomara como inspiración para una de sus famosas novelas, se encuentra en un puerto natural denominado San Juan del Salvamento.


FRAGMENTO DE LA NOVELA EL PRINCIPITO DE ANTOINE DE SAINT-EXUPERY









SIMBOLOGÍA Y POÉTICA DEL "FARO"Autora: Elsa M. Rolla

COMO UN FARO 

Como un faro alumbras mi andar.
Como un faro, tu recta luz, se transforma en mi senda.
Como un faro, tu intermitente luz, es el latido de una llamada constante.
Como un faro, tu rayo es mi orientación.
Como un faro, vigilas que no me pierda en la tempestad.
Como un faro, me guías para que no encalle en las rocas.
Como un faro, me avisas donde puedo anclar.
Así, con tu pequeña luz, me conduces a la Luz Madre,
ese lugar de origen tan ansiado,
ese Todo tan buscado,
durante este nocturno pero bello camino
de la materia, de la dualidad, de la vida terrena.
Si te sigo, como a la luz del faro,
no podré quedar jamás a la deriva de las olas
o a merced de las furias del mar que me quieran ahogar.
Si te leo, como a la luz del faro,
el largo camino habré completado
y el centro del laberinto habré conquistado.
Sin ti, mi Lucecita Íntima,
sería nave, en el abismo, hundida.-

Algunos en los confines desolados del mundo, otros en la inmediaciones costeras de las ciudades, en todos los puertos de la tierra, como en las puertas de la vida, ellos están. 
Siempre a la vera de los mares que conducen a los inconmensurables océanos. 
Siempre solitarios.
Siempre aguzados hacia las alturas señalando el arriba. 
Siempre bañados por los infinitos firmamentos de todos los tiempos (del día, de la noche, de los inviernos, de los veranos) y a través del tiempo (durante años y años), como centinelas expectantes, permanecen fijamente de pie. Igual que el hombre valeroso frente a la vida.
Siempre iluminados, como el hombre atento,"despierto". 
Como titilantes estrellas bienhechoras, encienden su destello todas las noches, anunciando al peregrino una llegada, alertando al viajero un peligro.
Lucernas en las oscuras aguas, son como el consuelo en el desasosiego. Con el latido de sus bujías dan confianza, asegurando la llegada a la tierra firme.
Ese latido es la esperanza de la nave que naufraga, como la fe es la esperanza del alma que naufraga. 
Los Faros son como gigantescas velas que velan por el mundo.
Los Faros guían. Observarlos es saber por donde uno va. Por ello, como "símbolo", rememoran la imagen del viejo ermitaño del Arcano IX del Tarot que, entre toda su carga simbólica, es la autoguía al conocimiento propio, a su vez conducida, por la chispa divina que contenemos. 
El farol que sostiene su mano derecha simboliza la luz interna (complemento del báculo -símbolo del el eje interno- que sostiene con la izquierda, representando ambos conjuntos, el perfecto equilibrio o centralidad), es la meditación, la introspección, que le indica el largo, trabajoso, cuidado, austero, aislado y silencioso trayecto hacia la perfección del ser.
Así, ese farol o "pequeño sol" en alto (lo sostiene más arriba y por delante de su cabeza), esta iluminándole el paso todavía no dado, animándolo al avance, a la marcha segura. Simboliza la sabiduría, que al principio del camino siempre está oculta. Es la iniciación. La revelación interior, la apertura de la conciencia. Y el Faro, conforma una estampa muy parecida. Es también como un Maestro o Sabio, también nos dice, que si sabemos mirar, siempre encontraremos luz, aún en la oscura noche de un mar en tormenta.
Pero al mismo tiempo, los Faros son signo y símbolo de la espera. En el Faro mismo o a su alrededor, viven los que esperan. Los que esperan a las naves o a quién el Faro oriente. Y también los navegantes esperan llegar a él. Como todos esperamos alumbrar y ser alumbrados. Como todos esperamos arribar al final del camino de la vida, al cumplimiento de nuestro deber evolutivo.

El Faro se yergue solo y poderoso como un Rey. Persistente y resistente bajo la tempestad, los quemantes rayos del sol pleno e impasible al furioso oleaje que golpea sin cesar su base, cumple con su trabajo de conductor. 
Irradia su fulgor señalando la costa, es decir, nos marca el límite o la meta. 
El Faro con su luz propia e individual, se parece al hombre frente al universo. Una ínfima luz que lucha, con orgullosa emancipación, por cruzar la noche en que vive esa libertad, sin perderse y con la secreta esperanza de llegar al día, a la Fuente de Luz. El hombre es una parte independiente pero dependiente y anhelante del Todo. Una llamita humilde que busca unirse al fuego sublime.
El Faro está estable, incólume en su orilla, tal como las estoicas columnas de los templos o las altas montañas. Éstas, aluden a la presencia divina y los Faros son como ellas, pues también se elevan, como alabando a Dios, hablando de él o con él. El Faro aleja el temor a extraviarse, como sentir y ser consciente de lo Divino, ayuda a estar centrado.
Son también como los menhires, las grandes y verticales piedras sagradas que custodiaban a los hombres del pasado. Los Faros son preferentemente erigidos sobre las más elevadas rocas de las riberas e islas, y es más, muchas veces son construidos con piedra, siendo como una continuación de ésta. 
Los menhires (como muchos totems con disposición encolumnada) desempeñan el papel de guardianes, protegiendo y vigilando, incluso, las moradas de los muertos, y sus formas fálicas simbolizaban la existencia, la perdurabilidad y la fuerza, cualidades del principio masculino. El Faro, como símbolo, también tiene un rol paternal que contiene estas implicancias. 
Además, el simbolismo de la piedra encierra la relación o comunicación cielo-tierra (Dios- hombre) y viceversa. 
Ya en la prehistoria el hombre observaba que las piedras caían del cielo (las llamadas "piedras rayo": los aerolitos) y que volvían al cielo elevándose naturalmente en las montañas, lo cual fundamentaba uno de los motivos de su adoración. 
Así comenzó a levantarlas él hacia el cielo, construyendo. La piedra trabajada constituye el templo, desde el más simple hasta las más majestuosas catedrales góticas. Ya las primeras y básicas construcciones que el hombre realizó con sentido místico y cósmico, consistían en colocar, simplemente, una piedra sobre otra formando un pilar, justamente imitando a la montaña y al árbol, tratando de elevar su tierra (la materia) a los planos superiores. 
Es el sentido simbólico de la verticalidad y que conlleva, junto al de centralidad, al del "eje del mundo", como así también al de la autoafirmación y autoconciencia. El Faro al ser un pilar de luz, como símbolo, guarda ese mismo contenido. 
Los Faros, con sus formas de obeliscos (también símbolos relacionados a la piedra y a los "ejes sagrados") pero con remate iluminado, o de mástiles con cofa resplandeciente o que enarbolan una extensa bandera de luz, o de fuertes torres pero no truncas sino coronadas de luz, son flechas que se estiran hacia los cielos. Igual que el hombre que busca, y siguiendo los llamados de su espíritu, crece y alza los ojos a lo Supremo, encontrando y encontrándose. 
La torre que forma parte del Faro, es también símbolo del alerta, pero además, de la escala con sus etapas de ascensión hacia la puerta celeste: la evolución espiritual. El Faro, sin ser, obviamente, una construcción religiosa, al ser una torre de cúspide refulgente, una torre ciclópea, como símbolo, parece anunciar el arribo celestial, parece estar indicando esa cumbre. Aunque su rayo se extiende por la tierra y no hacia arriba, lo que dispersa es luz. Simbólicamente, entonces, es la luz divina que baña o cubre la tierra, el plano inferior o mundo denso. Y aquí se relaciona también, con el campanario, que pregona (pero con el sonido) lo divino, siendo el llamado a la reunión en el lugar sagrado. 
La similitud con el campanario comienza en que ambos son torres. El campanario dispersa lejos un llamado religioso. Advierte el lugar sagrado. Y está también ubicado, con forma de torre, en la parte más alta del templo. Como en el Faro, en el último trayecto de esa torre, se encuentran las aberturas a los cuatro puntos cardinales, por las que salen los tañidos de las campanas. 
También hay campanarios que no pertenecen al templo, que no tienen, al igual que el Faro, función religiosa. Fuera del contexto místico, Faro y campanario continúan vinculados, ya que son el llamado, la advertencia y el augurio.
El Faro, al igual que la torre, es un símbolo solar. Su forma circular, su posición erguida y dirección recta, su colofón de lumínico rayo, simbolizan la penetración y expansión espiritual.
Los faros son atalayas rutilantes. Desde los atalayas se pueden visualizar vastas zonas del mar o de la tierra para prevenir peligros o noticiar novedades. El foco del Faro tiene, desde la altura, la visión única y derecha con alcance a enormes distancias. Esto convierte al Faro en una excelente analogía de la visión clara: poder ver desde la lejanía, es poder apreciar bien una verdad.
De su "cabeza con único ojo frontal" (tal como el "tercer ojo", el sexto chakra "Ajna": la visión superior), que todos los puntos cardinales puede ver en el giro de unos segundos, sale la luz que resplandece la distancia, tornándose símbolo de la inteligencia, la sabiduría y el espíritu que alcanza la mirada unificadora y totalizadora, ya integradora de la dualidad u opuestos, que deja así, de tener límites. 
Al igual que el ojo del domo o claraboya de las bóvedas centrales de las basílicas (el "ojo solar" u "ojo de Dios"), que provocando la luz cimera de las iglesias son su cierre sublime; el Faro concluye con la luz que posee. El simbolismo de estar coronado por ella nos remite, todavía a sumarle un punto más. Esa luz coronaria también resulta metafórica del séptimo y último chakra, el "Coronario": la conexión con lo Supremo.
Por último (aunque el tema no quede agotado), justamente en su interior, se hallan siempre las largas y, para más y mayor valor simbólico, espiraladas escaleras, que conducen a su pináculo luminiscente. 
El simbolismo de la escalera, como ya dijimos, es el ascenso a la perfección del ser y al centro espiritual. No podemos dejar de recordar el simbolismo bíblico de la "Escala o Escalera de Jacob", por ejemplo, el puente vertical que atraviesa todos los planos existenciales, todas las jerarquías universales. Para nosotros los hombres, en el suelo de piedra (el basamento de los Faros) de nuestra existencia, comienzan los peldaños de ésta simbólica escalera. 
Cada uno de sus escalones marca un costoso paso evolutivo hacia el saber y el conocimiento. Y su espiralada forma, simboliza el movimiento cíclico y ascendente de la evolución, la constante sucesión de ciclos que comprende la vida. Es el ascenso a la superación, a la liberación de la humana condición de bipolaridad. El final de la escalera, como exactamente sucede en un Faro, es la llegada a la "cima iluminada". En los Faros, la cabina donde se encuentra la gran linterna es, peculiarmente,"circular"; de noche, extremadamente luminosa y de día, al ser una gran vidriera, resulta ser siempre un ámbito de muchísima luz y gran visibilidad.

Más allá del enorme abanico de connotaciones que el Faro como símbolo ofrece, su delicada silueta de variadísimas formas, delineada sobre los bellos e innumerables escenarios de la naturaleza en que se halla, siempre enciende el vuelo poético, siempre invita al sueño despierto, provocando a la imaginación y movilizando los sentimientos porque es una admirable estampa serena, que al pie de las aguas el horizonte contempla, tal como un alma en armonía. Meditarlos es un gran deleite. 
Quien haya tenido la oportunidad de estar frente a un Faro y conocerlo por dentro, habiendo subido su estrecha y entubada escalera que sólo admite una persona, y por tramos en penumbra a causa de los esporádicos tragaluz (tan simbólica del andar en nuestras múltiples vidas); y haya llegado hasta la cumbre encontrándose con su fanal encendido y los balcones que lo rodean, donde se habrá extasiado desde esa altura ante un panorama bellísimo, mientras el viento lo palmeaba y la sensación de libertad y plenitud lo embargaba (tan simbólico de lo que llamamos nuestras muertes), seguramente compartirá estos comentarios.-