Poesia

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22.8.14

CAFÉS Y BARES



BRIGITTE BARDOT EN UNO DE SUS FILMS
BAR - GIF ANIMADO ARTÍSTICO DE JAMIE BECK Y  KEVIN BURG


"Soy un perfecto maleducado, deseducado. Yo fui formado por los cafés de Montevideo"

EDUARDO GALEANO




MOMENTO EN UN CAFÉ (MANUEL BANDEIRA)
Quando o enterro passou
Os homens que se achavam no café
Tiraram o chapéu maquinalmente
Saudavam o morto distraídos
Estavam todos voltados para a vida
Absortos na vida
Confiantes na vida.

Um no entanto se descobriu num gesto largo e demorado
Olhando o esquife longamente
Este sabia que a vida é uma agitação feroz e sem finalidade
Que a vida é traição
E saudava a matéria que passava
Liberta para sempre da alma extinta.

Cuando el entierro pasó
Lo hombres que estaban en el café
Se sacaron el sombrero maquinalmente
Saludaron al muerto distraídos
Todos estaban vueltos hacia la vida
Absortos en la vida
Confiados en la vida

Pero uno se descubrió con un ademán amplio y demorado
Mirando al cajón largamente
Ése sabía que la vida es una agitación feroz y sin finalidad
Que la vida es traición
Y saludaba la materia que pasaba
Liberada para siempre del alma muerta.

EL ÚLTIMO CAFÉ (ATILIO STAMPONI-CÁTULO CASTILLO)
VERSIÓN JULIO SOSA

Llega tu recuerdo en torbellino, 
vuelve en el otoño a atardecer 
miro la garúa, y mientras miro, 
gira la cuchara de café. 

Del último café 
que tus labios con frío, 
pidieron esa vez 
con la voz de un suspiro. 

Recuerdo tu desdén, 
te evoco sin razón, 
te escucho sin que estés. 
"Lo nuestro terminó", 
dijiste en un adiós 
de azúcar y de hiel... 

¡Lo mismo que el café, 
que el amor, que el olvido! 
Que el vértigo final 
de un rencor sin porqué... 

Y allí, con tu impiedad, 
me vi morir de pie, 
medí tu vanidad 
y entonces comprendí mi soledad 
sin para qué... 

Llovía y te ofrecí, ¡el último café!


CAFÉ CANTANTE (FEDERICO GARCÍA LORCA)

Lámparas de cristal 

y espejos verdes. 



Sobre el tablado oscuro, 

la Parrala sostiene 

una conversación 

con la muerte. 

La llama, 

no viene, 

y la vuelve a llamar. 

Las gentes 

aspiran los sollozos. 

Y en los espejos verdes

largas colas de seda 

se mueven.

CAFETÍN DE BUENOS AIRES (ENRIQUE SANTOS DISCÉPOLO-MARIANO MORES)
VERSIÓN ROBERTO GOYENECHE
VERSIÓN EDMUNDO RIVERO

De chiquilín te miraba de afuera
como a esas cosas que nunca se alcanzan..
La ñata contra el vidrio,
en un azul de frío,
que sólo fue después viviendo
igual al mío...

Como una escuela de todas las cosas,
ya de muchacho me diste entre asombros:
el cigarrillo,
la fe en mis sueños
y una esperanza de amor.

Cómo olvidarte en esta queja,
cafetín de Buenos Aires,
si sos lo único en la vida
que se pareció a mi vieja...

En tu mezcla milagrosa
de sabihondos y suicidas,
yo aprendí filosofía... dados... timba...
y la poesía cruel
de no pensar más en mí.

Me diste en oro un puñado de amigos,
que son los mismos que alientan mis horas:
(José, el de la quimera...
Marcial, que aún cree y espera...
y el flaco Abel que se nos fue
pero aún me guía....).

Sobre tus mesas que nunca preguntan
lloré una tarde el primer desengaño
nací a las penas,
bebí mis años
y me entregué sin luchar.


EL CAFÉ (NICOMEDES SANTA CRUZ)
A Hugo Guerrero Marthineitz.

Tengo tu mismo color
Y tu misma procedencia.
Somos aroma y esencia
Y amargo es nuestro sabor.
Tú viajaste a Nueva York
Con visa en Bab-el-Mandeb,
Yo mi Trópico crucé
De Abisinia a las Antillas.
Soy como ustedes semillas.
Son un grano de café.

En los tiempos coloniales
Tú me viste en la espesura
Con mi liana a la cintura
Y mis abóreos timbales.
Compañero de mis males,
Yo mismo te trasplanté.
Surgiste y yo progresé:
En los mejores hoteles
Te dijeron ¡qué bien hueles!
Y yo asentí “¡uí, mesié!”.

Tú: de porcelana fina,
Cigarro puro y cognac.
Yo de smoking, yo de frac,
Yo recibiendo propina.
Tú a la Bolsa, yo a la ruina;
Tú subiste, yo bajé...
En los muelles te encontré,
Vi que te echaban al mar
Y ni lo pude evitar
Ni a las aguas me arrojé.

Y conocimos al Peón
Con su “café carretero”,
Y hablando con el Obrero
Recorrimos la nación.
Se habló de revolución
Entre sorbos de café:
Cogí el machete... dudé,
¡Tú me infundiste valor
Y a sangre y fuego y sudor
Mi libertad conquisté...!

Después vimos al Poeta:
Lejano, meditabundo,
Queriendo arreglar el mundo
Con una sola cuarteta.
Yo, convertido en peseta,
Hasta sus plantas rodé:
¡Qué ojos los que iluminé,
Que trilogía formamos
Los pobres que limosneamos
El Poeta y su café...!

Tengo tu mismo color
Y tu misma procedencia,
Somos aroma y esencia
Y amargo es nuestro sabor...
¡Vamos hermanos, valor,
El café nos pide fe;
Y Changó y Ochún y Agué
Piden un grito que vibre
Por nuestra América Libre,
Libre como su café!





CAFÉ LA HUMEDAD (CACHO CASTAÑA)
Humedad... 
Llovizna y frío... 
Mi aliento empaña 
el vidrio azul del viejo bar. 
No me pregunten si hace mucho que la espero: 
un café que ya está frío y hace varios ceniceros. 
Aunque sé que nunca llega 
siempre que llueve voy corriendo hasta el café, 
y sólo cuento con la compañía de un gato 
que al cordón de mi zapato lo destroza con placer. 

Café La Humedad, billar y reunión... 
Sábado con trampas... ¡Qué linda función! 
Yo solamente necesito agradecerte 
la enseñanza de tus noches 
que me alejan de la muerte. 
Café La Humedad, billar y reunión... 
Sábado con trampas. ¡Qué linda función! 
Yo simplemente te agradezco las poesías 
que la escuela de tus noches 
le enseñaron a mis días. 

Soledad de soltería... Son treinta 
abriles ya cansados de soñar. 
Por eso vuelvo hasta la esquina del boliche 
a buscar la barra eterna de Gaona y Boyacá. 
¡Ya son pocos los que quedan! 
Vamos, muchachos, esta noche a recordar 
una por una las hazañas de otros tiempos 
y el recuerdo del boliche que llamamos La Humedad


CAFÉ, TABACO Y CAÑA (JOSÉ SANTOS CHOCANO)

Esta es la historia de tres princesas, 

que parece una fábula de esas
 en que se impone verso español... 

¡Esta es la historia o el cuento de Hadas
 de tres princesas enamoradas 
—a un mismo tiempo las tres— del Sol! 

La una es negra, de ojos ardientes y labios rojos, 
en que los dientes jáctanse de una risa cruel:
 limpio azabache su carne dura, 
por un milagro se hace escultura, 
porque en tal carne no entra el cincel.

 India es la otra, de faz cobriza, 
por sobre cuya tez se desliza 
y se difunde gota de miel:
temblor de plumas le hace guirnalda 
cruje haz de flechas sobre su espalda
 corren tatuajes bajo su piel... 
la otra es blanca como la nieve; 
por sus cabellos oro llueve 
sobre los hombros en plenitud. 

Ella es la rubia virgen incauta: 
sus labios piden sólo una flauta;
 sus manos sueñan con un laúd... 
(El Sol las llama... Las tres amantes
 salen un día de sus distantes tierras
 en busca del dulce bien; 
y, así, la suerte juntarlas quiso
 donde el Sol puso su paraíso, 
en el que luego formó un harén.) 

Cuando el Sol, harto ya de su noche, 
saltaba a tierra, pasar la noche,
 solía en juegos de tanto afán,
 que al fin, tejía red de placeres,
 con que, en los brazos de tres mujeres, 
se iba él durmiendo como un sultán... 

La amante negra entretenía 
con cuentos de ardua filosofía; 
la india, siempre danzando a un son; 
la rubia, apenas con el hechizo
 que por los labios en un carrizo
 le iba fluyendo del corazón... 

—Cuenta tus cuentos, amada mía. 
Te los oyera yo hasta que el día 
me hiciese, al cabo, volver en mi...
 (El Sol le hablaba, y ella no oía.) 
Responde. ¿Tú eres la poesía?
 —Ella temblando murmuró: —Si...
 —Baila tus bailes, mi amada bella. 
Sabré con besos borrar la huella
 que en mis alfombras dejen tus pies.... 
(el Sol corría siempre tras ella.)
 ¿Tú eres la danza? —Ya tú lo ves... 
—Sopla el carrizo, mi bien amada.
 ¿Quién no es, si te oye, sierpe encantada?.. 
(El Sol la urgía con intención..)
 ¿Tú eres la Música? 
—Ella apegada contra el carrizo, 
no dijo nada, más siguió dándole ese corazón... 
Sucedió entonces que el Sol 
—tal quiso volver el trópico un Paraíso—
 por arte mágico hizo ante el echar raíces a sus amantes;
 y las princesas que fueron antes,
 néctar se hicieron y aroma y miel...

Besó en los ojos a la de obscura faz, 
e infundióle sacra locura: la fiebre insomne del Ideal...
Su cabellera soltó ella al viento, 
y a sus espaldas, en un momento. 
brotó el prodigio de un cafetal...
El café lírico es la princesa que nunca duerme 
y acaba presa dentro de un grano como un coral: 
el sueño quita y hace derroches de fantasía mil y una noches, 
como el bello libro oriental.
 A la cobriza princesa, el fuego del Sol 
un ósculo impuso luego sobre los leves y ágiles piés;
 y retorciéndose en espirales, se hundió ella en tierra: 
sus funerales fueron ceniza y humo después...
 En el tabaco duerme escondida una princesa
que huye a otra vida entre chispazos de íntimo hogar: 
sale del trágico encantamiento, y en el velo blanco se arroja al viento, 
y a paso lento rompe a bailar...
 A la princesa rubia, en la frente, por fin, besóla trémulamente el Sol: 
ella hubo tanta emoción, que clavó en tierra la flauta, 
en donde desde ese instante su miel 
esconde la melodía de una canción.
 Caña de azúcar es soñadora princesa,
 en cuyos labios ya ahora la flauta no hace ritual papel; 
mas si en obsequio de los sentidos no da esa caña dulces sonidos, 
es porque en cambio destila miel... 
Una princesa borda el desvelo,
 otra en su danza sacude un velo 
y otra ha una torre de albo cristal. 
El café iluso provoca el vuelo... 
El tabaco hace mirar al cielo.. 
La caña triunfa sobre el panal. 
Esta es la historia de tres princesas,
 que parece una fábula de esas
 en que se impone verso español. 
Esta es la historia o el cuento de hadas 
de tres princesas enamoradas 
—a un mismo tiempo— las tres del Sol!



CAFE DE LOS ANGELITOS (CÁTULO CASTILLO-JOSÉ RAZZANO)
VERSIÓN LIBERTAD LAMARQUE
VERSIÓN ANÍABAL TROILO-ALBERTO MARINO
Yo te evoco, perdido en la vida,
y enredado en los hilos del humo,
frente a un grato recuerdo que fumo
y a esta negra porción de café.
¡Rivadavia y Rincón!... Vieja esquina
de la antigua amistad que regresa,
coqueteando su gris en la mesa que esta
meditando en sus noches de ayer.
¡Café de los Angelitos!
¡Bar de Gabino y Cazon!
Yo te alegre con mis gritos
en los tiempos de Carlitos
por Rivadavia y Rincón.
¡Tras de que sueños volaron?
¿En qué estrella andarán?
Las voces que ayer llegaron
y pasaron, y callaron,
@donde están?
¿Por qué calle volverán?
Cuando llueven las noches su frió
vuelvo al mismo lugar del pasado,
y de nuevo se sienta a mi lado
Bettinoti, templando la voz.
Y en el dulce rincón que era mio
su cansancio la vida bosteza,
porque nadie me llama a la mesa de ayer.
Porque todo es ausencia y adiós.
VIEJO CAFÉ TORTONI (BALDOMERO FERNÁNDEZ MORENO)

A pesar de la lluvia yo he salido

a tomar un café. Estoy sentado

bajo el toldo tirante y empapado

de este viejo Tortoni conocido.

¡Cuántas veces, oh padre, habrás venido

de tus graves negocios fatigado,

a fumar un habano perfumado

y a jugar al tresillo consabido!

Melancólico, pobre, descubierto,

tu hijo te repite, padre muerto.

Suena la lluvia, núblanse mis ojos,

vomita el subterráneo alguna gente,

pregona diarios una voz doliente,

ruedan los grandes autobuses rojos.

VIEJO TORTONI (ELADIA BLÁZQUEZ)
Se me hace que el palco llovizna recuerdos, 
Que allá en la Avenida se asoman, tal vez, 
Bohemios de antaño y que están volviendo 
Aquellos baluartes del viejo Café. 

Tortoni de ahora, te habita aquel tiempo. 
Historia que vive en tu muda pared. 
Y un eco cercano de voces que fueron 
Se acoda en las mesas, cordial habitué. 

Viejo Tortoni. 
Refugio fiel 
De la amistad junto al pocillo de café. 
En este sótano de hoy, la magia sigue igual 
Y un duende nos recibe en el umbral. 

Viejo Tortoni. En tu color 
Están Quinquela y el poema de Tuñón. 
Y el tango aquel de Filiberto, 
Como vos, no ha muerto, 
Vive sin decir adiós. 

Se me hace que escucho la voz de Carlitos, 
Desde esta "Bodega" que vuelve a vivir. 
Que están Baldomero y aquel infinito 
Fervor de la "Peña", llegando hasta aquí. 

Tortoni de ahora, tan joven y antiguo, 
Con algo de templo, de posta y de Bar. 
Azul, recalada, si el fuego es el mismo, 
¿Quién dijo que acaso no sirve soñar?

OJALÁ QUE LLUEVA CAFÉ
Ojalá que llueva café en el campo 
que caiga un aguacero de yuca y té 
del cielo una jarita de queso blanco 
y al sur una montaña de berro y miel. 
oh, oh, oh, oh, oh...ojalá que llueva café 

Ojalá que llueva café en el campo 
peinar un alto cerro de trigo y mabuey 
bajar por la colina de arroz graneado 
y continuar el arado con tu querer. 
oh, oh, oh, oh, oh... 
ojalá el otoño en vez de hojas secas 
pintan mi cosecha de pitisa alegre 
siembra una llanura de batata y fresas 
ojala que llueva café 

Oh, ojala que llueva café en el campo 
peinar un alto cerro de trigo y mabuey 
bajar por la colina de arroz graneado 
y continuar el arado con tu querer. 
ah, ailaralailala, ailarala, ailaralailala 
ojalá que llueva café. 

Pa que la realidad no se sufra tanto 
ojalá que llueva café en el campo 
pa que en villa hidalgo oigan este canto 
ojalá que llueva café en el campo 
pa que todos los niños canten este canto 
ojalá que llueva café en el campo 
ojalá que llueva, ojalá que llueva 
ojalá que llueva café en el campo

MOLIENDO CAFÉ (HUGO BLANCO)
VERSIÓN JULIO IGLESIAS
VERSIÓN RICARDO MONTANER
Cuando la tarde languidece 
renacen las sombras 
y en la quietud los cafetales 
vuelven a sentir 
esta triste canción de amor 
de la vieja molienda 
en el letargo de la noche 
parece decir... 

Una pena de amor 
una tristeza 
lleva el zambo Manuel 
en su amargura 
pasa incansable la noche 
moliendo café


EL BAR DE LOS FRACASOS (VÍCTOR HEREDIA)
Descubrí tus ojos en un bar 
Donde va a morir la soledad 
Y el otoño fuma un cigarrillo, 
Y entre los paseantes del dolor 
Encontré tus ojos, y el amor 
Espantó las brujas del suicidio...... 
Yo tomaba un loco copetín 
Vomitando al cielo el folletín 
De mi vida yendo hacia su ocaso, 
Vos buscabas algo mas que un Gin, 
Aunque poco había por allí, 
en el viejo "Bar de los fracasos" 
Me miraste apenas y lloré, 
No sabía entonces que el amor 
Abre puertas que cerró el ayer. 
Yo era solo un hombre con dolor, 
Una sombra en la mesa de un bar, 
Una playa ciega sin su mar, 
Una nube que olvidó volar, 
En el viejo "Bar de los fracasos" 
Nos amamos tanto en ese hotel 
Con extrañas flores de papel, 
En mi vida vi tanta esperanza, 
Algo de mi antigua soledad 
Se aburría sola en un sofá 
Envidiando el fuego en nuestras almas. 
Ese tiempo azul canté y amé 
Fui de nuevo viento, fui cincel 
Corazón y espuma encaramada 
A tus pechos de victoria y fe, 
A tu vientre cálido y tu miel 
A esa sombra extraña en tu mirada. 
Me miraste apenas y lloré, 
No sabia entonces que el amor 
Cierra puertas sin decir porqué. 
Yo era un hombre solo con dolor, 
Una sombra en la mesa de un bar, 
Una playa ciega sin su mar, 
Una nube que olvidó volar, 
En el viejo "Bar de los fracasos". 
Me miraste apenas y lloré.....


CANCIÓN DE LAS CANTINAS
 (MERCEDES SOSA CON ALBERTO ROJO)
Que se amontona en la noche
Que canción vuelve a crecer.
Que vino por las cantinas
Florece al anochecer ...

Por que viene la baguala
Y aquí se pone a doler
Por que sobre ella se duerme
Y nos llama una mujer

Que se amontona en la noche
Ay! Amor que yo no se ...

Uno va por las cantinas
Solito al amanecer
Uno va con los cocheros
Y ya no quiere volver

Uno se queda y alguno
Lo viene a compadecer
Y todos estamos solos
Tristes, queriendo querer

Que se amontona en la noche
Ay! Amor, perdóname ...



EL CAFÉ DE NICANOR (JOAQUÍN SABINA)
La noche que Guillermina 
no contenta con la patria potestad 
y el ático en Concha Espina, 
quiso el Volvo en propiedad, 
tirado en una cuneta 
me desperté, 
a dos leguas de El Café, 
con una maleta al hombro 
llena de escombros 
y un bollo de pan de ayer. 

"Le hemos echado de menos" 
me dijo el bueno del barman que me sirvió, 
vaso largo y con limón, 
la misma copa de ron 
que, el lunes va a hacer un año, 
me dejé en el mostrador. 

Después de pagar dos rondas 
(tres, contando la del baño) 
recuperé, 
entre la condesa y Julio. 
mi escaño de contertulio, 
mi carné de fundador 
de la mesa más redonda 
de El Café de Nicanor. 

Estaban Gámez el astronauta, 
Gastón el flauta, Mari la tetas, 
el novillero poeta con su mujer, 
el pobre don Agapito 
y un camellito sin dientes 
paisano de un primo hermano 
de algún pariente lejano 
de Ana Belén. 

Asociado en sociedad 
con tales socios, 
se pueden imaginar 
que los amores van mal, 
la salud ni fu ni fa 
y no van bien los negocios. 

Se nos sube a la cabeza 
la espuma de una tristeza 
crepuscular, 
el óxido de los días, 
las utopías con hielo, 
el azul galimatías 
del cielo según san Juan, 
un calcetín con tomate 
y el último disparate 
de Nicanor, 
que cuando le preguntaron 
si había estado enamorado, 
como es un hombre sincero, 
"yo, no señor -contestó-, 
yo siempre fui camarero". 

Estaban Gámez el astronauta, 
Gastón el flauta, Mari la tetas, 
el novillero poeta con su mujer, 
el pobre don Agapito 
y un camellito sin dientes 
sobrino de un primo hermano 
de algún pariente asturiano 
de Víctor Manuel. 

Asociado en sociedad 
con tales socios, 
se pueden imaginar 
que los amores van mal, 
la salud mejor ni hablar 
y no van bien los negocios
LOS BOLICHES (ALFREDO ZITARROSA)
Otra vez los boliches nocturnos,
amarillos de sueños perdidos,
quinieleros de suertes extrañas,
azulados en humos y vinos.
Viejas radios rezongan canciones,
un Gardel arrullando su trino,
y en la mano madera de un tango,
un borracho camino al ayer.
Desgastadas paredes que miran
sin fervor, sin asombro las cosas,
por el ojo de buey descordado
de un reloj que hizo el tiempo y murió.
Opacados espejos que imitan
otra vida mejor, o la misma,
marioneta de pan en la niebla
tras un sol empañado de alcohol.
La soledad, con el alcohol,
suelta un gorrión, que por el aire del alma se va.
Con el alcohol, la soledad,
tibio gorrión que por el aire del alma voló.
El boliche conversa en silencio
sus palabras de vidrio y tabaco,
cuando llueve las sombras florecen
desolados versos de papel.
Los amantes se buscan el alma,
naufragados de urgencias preguntan,
y el destiempo les duele en el alma,*
laberintos de mar el amor.
La soledad, con el alcohol,
suelta un gorrión, que por el aire del alma se va.
Con el alcohol, la soledad,
tibio gorrión que por el aire del alma voló.
Y otra vez vuelvo a buscar,
boliche viejo en tu ayer, lo que nunca volverá.


MILAGRO EN EL BAR UNIÓN (JAIRO)
Ella está triste y él está solo en el Bar Unión. 
Afuera el agua cala los huesos del corazón. 
Él pide un whisky Caballo Blanco, para empezar, 
a él los caballos lo ponen siempre sentimental. 

Prende un cigarro y hace un anillo de colección, 
el humo viaja camino al techo del Bar Unión. 
Ella entretanto piensa en el dandy que la ha dejado, 
un tipo duro de ojos azules que era casado. 

Mira su cara en el espejo con aflicción. 
Si no lloviera tal vez saldría del Bar Unión, 
pero se queda porque prefiere para el dolor 
la luz espesa color de luna que da el neón. 

Ella está triste y él está solo en el Bar Unión, 
afuera el agua cala los huesos del corazón. 
Dios toca el piano y el segundero en el reloj 
hace rayitas con alfileres en el dolor. 

Pero volvamos donde dejamos la narración. 
Ella está triste y él está solo en el Bar Unión 
él pone un disco de Ray Barreto en la vitrola, 
va hacia la mesa donde ella llora porque está sola. 

No dice nada, corre la silla, saca un pañuelo, 
ella lo acepta alza los ojos se arregla el pelo. 
Él hace señas, pide dos tragos pa’continuar, 
a él los caballos lo ponen siempre sentimental. 

Caballo Blanco para la dama y el caballero, 
afuera sigue hachando el aire el aguacero. 
Parece un cuadro pidiendo a gritos exposición 
los solitarios color de luna bajo el neón. 

Dios cierra el piano se pone el saco cruza el salón, 
se va a la calle y sale volando del Bar Unión. 
Algunos bares parecen hechos a la medida 
son como besos que hacen milagros en las heridas. 

Ella está triste y él está solo en el Bar Unión... 

Ella está triste y él está solo en el Bar Unión...
 LOS JUGADORES DE CARTAS - PAUL CÉZANNE
 EN EL CAFÉ - ALFRED HENRY MAUVER
 LA TERRAZA DE CAFÉ POR LA NOCHE - VINCENT VAN GOGH
EN EL CAFÉ - VINCENT VAN GOGH
CAFÉ -VINCENT VAN GOGH
AUTÓMATA - EDWARD HOPPER
RESTAURANT - GEORGE GROSZ






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