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19.3.18

PUERTOS





LA MAR DEL PUERTO VIENE... (RAFAEL ALBERTI)

La mar del Puerto viene
negra y se va.
¿Sabes adónde va?
¡No lo sé yo!

De blanco, azul y verde,
vuelve y se va.
¿Sabes adónde va?
¡Sí lo sé yo!

PUERTO MONTT (LOS IRACUNDOS)
Sentado frente al mar 
mil besos yo le di 
despues le dije adios 
todo termina aqui 
y ella me dijo asi 
abrasame y veras 
que el mundo es de los dos 
salgamos a correr 
busquemos el ayer 
que Yo te hice feliz 

PUERTO MOOONTT 
PUERTO MOOONTT 

Me alejé de ti 
sin saber 
por qué

Y yo la dejé 
sola frente al mar 
bajo el cielo azul 
de Puerto Montt 

Mil violines en su voz 
susurro un adiós 
y un amor se quedó 
perdido frente al mar 
y el viento lo llevó 

Silencio sin piedad 
encontraré al volver 
mas en la soledad 
su voz me gritará 
¡no no te vayas de mi! 

PUERTO MOOONTT 
PUERTO MOOONTT 

Me alejé de ti 
sin saber 
por qué 

Y yo la dejé 
sola frente al mar 
bajo el cielo azul 
de Puerto Montt 

PUERTO (JOSÉ MARÍA HINOJOSA)

Quedó la noche vacía

y no obstante estaba llena

de siluetas y misterios.



Fuimos palpando en su frente

todos nuestros pensamientos.



Quedó la noche vacía

aún con los barcos del puerto,

¿de dónde será este barco

y quiénes sus marineros?

Quedó la noche vacía,
¿y dónde irá este velero?
¿qué mares desgarrará,
y qué vientos?

El mar crujía la luz
del faro, en el antepuerto.

Cogidas de las cinturas
que sus ritmos habían hecho,
las canciones marineras
iban recorriendo el puerto,
y salían por alta mar
entre las olas de viento.

Quedó la noche vacía
de cantos de marineros.


PUERTO DE SANTA CRUZ (HORACIO GUARANY)
VERSIÓN HORACIO GUARANY-CHAQUEÑO PALAVECINO
VERSIÓN LOS TUCU TUCU
VERSIÓN NATALIA PASTORUTTI
Puerto de Santa Cruz, tan lejano y querido, pedacito 
de frío, sol de mi corazón. 
Mi pequeña canción como un largo lamento, palomita 
en el viento que llevará mi voz. 

Mi voz, mi voz, perdida en el adiós, 
adiós mi amor, locura del ayer, 
ayer de fuego bajo el caserón, 
el caserón, refugio del amor. 

Amor de amar, bajo la nieve gris 
y el gris del mar golpeando el ventanal, 
el ventanal donde tu boca azul, a 
zul, azul, tu boca junto al mar. 

Puerto de Santa Cruz, pedacito de mi alma, 
mi guitarra del alma suele a veces llorar, 
las gaviotas del mar, si preguntan por élla, 
dile que en una estrella la volveré a encontrar. 

Y el mar, el mar, de nuevo me dirá, 
dirá tu voz, perdida en el adiós, 
adiós mi amor, locura del ayer, 
ayer que vuelve con tu risa azul. 

Azul, azul, tu boca junto al mar, 
mirar caer la nieve, enloquecer, 
enloquecer, bajo aquel caserón, 
la nieve y tú y mi viejo Santa Cruz.
EL PUERTO (CHARLES BAUDELAIRE)

Un puerto es morada agradable para un alma fatigada de las luchas de la vida. La amplitud del cielo, la arquitectura móvil de las nubes, el colorido cambiante del mar, el centelleo de los faros, son un prisma adecuado y sorprendente para distraer los ojos sin agotarlos jamás. Las formas esbeltas de los navíos de aparejo complicado, a los que la marejada imprime oscilaciones armoniosas, sirven para conservar en el alma el gusto del ritmo y de la belleza. Y además, sobre todo, hay una suerte de placer misterioso y aristocrático para el que ya no tiene curiosidad ni ambición, en admirar, tumbado en la azotea o apoyado de codos en el muelle, todos los movimientos de los que se van y de los que regresan, de los que poseen aún fuerza para querer, deseo de viajar o de enriquecerse.


PUERTO POLLENSA (MARILINA ROSS)
MARILINA ROSS CON SANDRA MIHANOVICH

Me nació esta amor,sin que me diera cuenta yo, 
tal vez el miedo no dejo que apareciera, 
Y me creció este amor alimentándose en el sol 
de los amaneceres de Puerto Pollensa. 
Y no me animé a decirte nada, 
pánico de que me rechazaras, 
como una semilla que no puede ver la luz 
hundió sus raíces mucho mas profundo aún 
y te miraba, y te esperaba. 
Y tu mirada se clavó en mis ojos 
y mi sonrisa se instaló en mi cara 
y se esfumó la habitación,la gente, 
y el miedo se escapó por la ventana. 
Y amándonos en una carretera 
nos sorprendió la luz de un nuevo día 
como a dos jóvenes adolescentes 
tu mano húmeda sobre la mía. 

Te nació este amor... 
Y nuestros cuerpos festejaron juntos 
ese deseado y esperado encuentro, 
y un sol muy rojo te guiñaba un ojo 
mientras se disfrazaba de aguacero. 
Y sin dormir nos fuimos a la playa 
y nos besamos descaradamente 
alucinando al gordito de gafas 
que fue corriendo a cambiarse los lentes.
POEMA DEL PUERTO (JOSÉ ÁNGEL BUESA)

Aquí, desde este muro,

mirando el mar abierto,

siento de pronto el descontento oscuro 

de un buque abandonado que envejece en el puerto.



Aquí el ancla se aferra,

pero el velamen pugna por volar;

aquí comienza el mar para el que está en tierra,

pero aquí el mar termina, para el que está el mar.

Y por eso quizás amo este muro
sobre el que salta a veces el oleaje;
este muro que mira hacia el futuro 
con la esperanza de emprender un viaje...

Amo este puerto
 claro,
y este Morro que puja su montaña,
y el giratorio resplandor del faro,
única luz que supo dar España...

Y amo el manso canal de entrada angosta,
que hasta sus arrecifes se conmueve,
cuando, a todo lo largo de la costa,
retiembla el cañonazo de las nueve.

Amo este puerto de hálitos salobres, 
con un gran muro que parece chico
para el coloquio de los novios pobres
y para los bostezos del matrimonio rico.

Amo este puerto femenino y macho,
con su agua honda y su emoción sencilla,
igual que la mirada de un muchacho
que remienda sus redes en la orilla;

o como la sonrisa del marino
de idioma gutural y vacilante pierna,
que nadie ha de saber de dónde vino,
pero que siempre va hacia la taberna;

como esos buques de actitud mendiga,
mugriento casco y remendadas lonas,
tan llenos de humildad y de fatiga,
que, sin saber por qué, nos parecen personas.

Amo este puerto, donde tantas veces
el ciclón antillano frenaba sus embates,
entre el súbito brillo de los peces
y la esbelta blancura de los yates.

Y amo los botes lentos,
de remo largo y corta travesía,
con las maderas llenas de lamentos,
donde viajan de noche los amores de un día...

Amo este puerto, donde las gaviotas
hacen su nido en las arboladuras,
respirando fragancias de las islas remotas
donde no llegarían sus alas inseguras.

Y amo este puerto, abierto
derechamente al mar, igual que un río,
que en su dormida paz está despierto
y en su cálido amparo siente frío,
porque mi corazón también es como un puerto
que poco a poco se quedó vacío...


VIVIR EN BUENOS AIRES (ELADIA BLÁZQUEZ)
Sé que cada día te reinvento en mí...

sé que en otra parte ya no se vivir.
Pero acaso vos no sepas bien
que como yo no existe quien...
¡te quiera así!

¡Buenos Aires!...
Es inútil respirar con otro aire,
soy por siempre de tu gracia
Bueno Aires,
del desaire que hay en vos...
Tantas veces,
me ha dolido algún lugar que se parece
y he deseado tantas otras,
muchas veces,
no existiese el tal dolor
¡Buenos Aires!
Ya no quiero amanecer en otra aurora,
ni sentir que una nostalgia punzadora
me devora el corazón.
¡Buenos Aires!
En tu puerto quiero atar mi vieja barca,
elegirte para siempre mi comarca
y llevar como una marca, tu canción...
¡Buenos Aires!
Mi ternura es una oleada que te abraza
que se nutre de tu pan con gusto a casa
y se muere de amor, por vos...
TODOS LOS PUERTOS I (TONI GARCÍA ARIAS)

Cada uno de nosotros encierra un barco
que sueña travesías y playas y un puerto cercano
donde pasar la noche.
Hay latitudes que recogen nuestra infancia
y curan nuestra piel de salitre
con devoción de madre,
hay otras latitudes que aguardan nuestra visita
con piel desconocida.
Hay travesías que nos conducen al horizonte
que se extiende infinito ante nuestros ojos
y hay otras que, sin solicitar permiso, nos regresan.
Hay puertos que nos muestran la ciudad que fuimos
y nos reciben con verbos que dimos por perdidos
y una sonrisa,
y hay puertos que nos aguardan llenos de futuro,
con calles viejas y ruido de burdeles
y una habitación fría y oscura
que acogerá sin preguntas
nuestro cansancio.
TODOS LOS PUERTOS II (TONI GARCÍA ARIAS)


En todos los puertos habita
una prolongación de mí –ojos,
piel,
sístole,
diástole,
labios para un beso-
que nace o muere cada día.

Son ojos,
piel,
puerto,
travesía,
de los pequeños dioses indígenas,
blancos y negros
que habitan la isla que soy
ayer,
hoy,
mañana.

Lógica insensata que encierra el universo mar;
zarpa un barco
su futuro es regreso.





FAREWELL  -  PABLO NERUDA
AMO EL AMOR DE LOS MARINEROS 
VERSIÓN JOAQUÍN SABINA
VERSIÓN PEDRO AZNAR
Desde el fondo de ti, y arrodillado, 
un niño triste, como yo, nos mira. 

Por esa vida que arderá en sus venas 
tendrían que amarrarse nuestras vidas. 

Por esas manos, hijas de tus manos, 
tendrían que matar las manos mías. 

Por sus ojos abiertos en la tierra 
veré en los tuyos lágrimas un día. 



Yo no lo quiero, Amada. 

Para que nada nos amarre 
que no nos una nada. 

Ni la palabra que aromó tu boca, 
ni lo que no dijeron las palabras. 

Ni la fiesta de amor que no tuvimos, 
ni tus sollozos junto a la ventana. 



(Amo el amor de los marineros 
que besan y se van. 
Dejan una promesa. 
No vuelven nunca más. 

En cada puerto una mujer espera: 
los marineros besan y se van. 

Una noche se acuestan con la muerte 
en el lecho del mar). 



Amor el amor que se reparte 
en besos, lecho y pan. 

Amor que puede ser eterno 
y puede ser fugaz. 

Amor que quiere libertarse 
para volver a amar. 

Amor divinizado que se acerca 
Amor divinizado que se va. 



Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos, 
ya no se endulzará junto a ti mi dolor. 

Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada 
y hacia donde camines llevarás mi dolor. 

Fui tuyo, fuiste mía. Qué más? Juntos hicimos 
un recodo en la ruta donde el amor pasó. 

Fui tuyo, fuiste mía. Tú serás del que te ame, 
del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo. 

Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste. 
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy. 

...Desde tu corazón me dice adiós un niño. 
Y yo le digo adiós

PUERTO DE VALPARAÍSO (CUECA CHILENA)
VERSIÓN LOS TRES
Puerto de Valparaíso
% Con cerros y miradores %
Donde se ve la bahía
Con sus buques y vapores
Puerto de Valparaíso

Valparaíso es bello 
Puerto ideal
Torpedera recreo, viña del mar
Valparaíso es bello 
Puerto ideal

Viña del mar ay si
Gran hermosura
Porque tiene la forma
De una herradura
Tiene encanto y hechizo
Valparaíso.
ODA MARÍTIMA (ALVARO DE CAMPOS - FERNANDO PESSOA)


Solitario, en el muelle desierto, en esta mañana de Verano,

miro hacia el lado de la barra, miro al Indefinido,

miro y me contenta ver,

pequeño, negro y preciso, un paquebote entrando.

Viene aún muy lejos, nítido, clásico a su manera.

Deja en el aire distante tras de sí la orla vana de su humo.

Viene entrando, y la mañana entra con él, y en el río,

aquí, acullá, despierta la vida marítima,

yérguense velas, avanzan remolcadores,

surgen barcos pequeños por detrás de los navíos que están en el puerto.
Hay una vaga brisa.
Pero mi alma está con lo que veo menos.
Con el paquebote que entra,
porque él está con la Distancia, con la Mañana,
con el sentido marítimo de esta Hora,
con la dulzura dolorosa que sube en mí como una náusea,
como un comienzo de mareo aunque del espíritu.
Miro de lejos el paquebote, con una gran independencia de alma,
y en mi interior un volante inicia lentamente sus giros.

Los paquebotes que entran de mañana en la barra
traen a mis ojos consigo
el misterio alegre y triste de quien llega y parte. 
Traen recuerdos de muelles alejados y de otros momentos
de otro modo, de la misma humanidad, en otros puertos. 
Todo atracar, todo largar de navío, 
es -lo siento en mí como mi sangre-
inconscientemente simbólico, terriblemente
amenazador de significaciones metafísicas
que perturban en mí quien yo fui... 

¡Ah, todo el muelle es una saudade de piedra! 
Y cuando el navío llega del muelle
y se advierte de repente que se abrió un espacio
entre el muelle y el navío,
me viene, no sé por qué, una angustia reciente,
una niebla de sentimientos de tristeza
que brilla al sol de mis angustias, cubiertas ya de hierba,
como la primera ventana donde la madrugada pega,
y me envuelve con un recuerdo de otra persona
que fuese misteriosamente mía.

Ah, ¿quién sabe, quién sabe
si no partí otrora, antes de mí,
de un muelle; si no dejé, navío al sol
oblicuo de la madrugada,
otra especie de puerto?
¿Quién sabe si no dejé, antes de que la hora
del mundo exterior como yo lo veo
radiarse para mí,
un gran muelle lleno de poca gente,
de una gran ciudad medio despierta,
de una enorme ciudad comercial, adulta, apoplética,
tanto como eso puede ser fuera del Espacio y del
Tiempo?

Algo se parte en mí. El rojo anocheció.
Sentí de más para poder continuar sintiendo.
Se me agotó el alma, quedó sólo un eco dentro de mí.
Decrece sensiblemente la velocidad del volante.
Las manos me borran un poco de los ojos mis sueños.
Dentro de mí hay sólo un vacío, un desierto, un mar nocturno.
Y en cuanto siento que hay un mar nocturno dentro de mí,
sube de sus lejanías, nace de su silencio,
otra vez, otra vez el vasto grito antiquísimo.
De repente, como un relámpago de sonido, que no hace ruido sino
ternura.

súbitamente abarcando todo el horizonte marítimo
húmeda y sombría marejada humana nocturna,
voz de sirena lejana llorando, llamando,
viene del fondo de la Lejanía, del fondo del Mar, del alma de los
Abismos,
y a ras de él, como algas, flotan mis sueños desechos...

¿Quién soy yo para que me perturbe verte?
Zarpa del muelle, crece el sol, se yergue oro,
lucen los tejados de los edificios del muelle,
todo el lado de acá de la ciudad brilla...
Parte, déjame, vuélvete
primero el navío en medio del río, destacado y nítido,
después el navío camino de la barra, pequeño y negro,
después punto vago en el horizonte (¡oh angustia mía!),
punto cada vez más vago en el horizonte...,
nada después, y sólo yo y mi tristeza,
y la gran ciudad ahora llena de sol
y la hora real y desnuda como un muelle ya sin navíos,
y el giro lento del guindaste que, como un compás que gira,
traza un semicírculo de no sé qué emoción


en el silencio conmovido de mi alma...


MAÑANA ZARPA UN BARCO (HOMERO MANZI - LUCIO DEMARE)
VERSIÓN LUCIO DEMARE
VERSIÓN FLOREAL RUIZ CON OSVALDO REQUENA
VERSIÓN CARLOS DI SARLI Y ROBERTO RUFINO
Riberas que no cambian tocamos al anclar.
Cien puertos nos regalan la música del mar.
Muchachas de ojos tristes nos vienen a esperar
y el gusto de las copas parece siempre igual.
Tan sólo aquí en tu puerto se alegra el corazón,
Riachuelo donde sangra la voz del bandoneón.
Bailemos hasta el eco del último compás,
mañana zarpa un barco, tal vez no vuelva más.

Qué bien se baila
sobre la tierra firme.
Mañana al alba
tenemos que zarpar.
La noche es larga,
no quiero que estés triste.
Muchacha, vamos...
no sé por qué llorás.
Diré tu nombre
cuando me encuentre lejos.
Tendré un recuerdo
para contarle al mar.
La noche es larga,
no quiero que estés triste.
Muchacha, vamos...
no sé por qué llorás.

Dos meses en un barco viajó mi corazón.
Dos meses añorando la voz del bandoneón.
El tango es puerto amigo donde ancla la ilusión.
Al ritmo de su danza se hamaca la emoción.
De noche, con la luna, soñando sobre el mar,
el ritmo de las olas me miente su compás.
Bailemos este tango, no quiero recordar.
Mañana zarpa un barco, tal vez no vuelva más.


BIOGRAFÍA DEL PUERTO - SERGIO ROMÁN ARMENDÁRIZ

Fantasma de ojos rubios. Tu melena de muelles
despeina el huracán sonámbulo.
Tus callejones ebrios se tuercen en vaivenes.
La lluvia te borra con sus piernas de charco.
Un collar de faroles apenas te dibuja.
Y con el humo azul te saludan los barcos.
Naciste como el viento capitán. Y las algas.
En la geometría tremenda del océano.
Desde entonces derramas tus caminos salobres.
Capturas los últimos luceros atrasados.
Recoges la filuda bufanda de la niebla
Y todas las agujas opacas del cansancio.
En tu clima puntual de evasión y abandono
el adiós siempre empina sus cuadernos amargos.


DESDE EL PUERTO (LA OREJA DE VAN GOGH)
Desde el puerto he visto amanecer
con tu ausencia sentada junto a mí.
me ha invitado a no dejar atrás
el capricho de verte sonreír.
Y cada minuto
espera su turno,
se escapa, se pierde,
se une al mar.
Sobre el agua se dibuja una historia ya dormida,
en silencio escucho el verso de tu despedida.
Es tu ausencia mi amiga en soledad,
me ha contado que el sol sale por ti.
tiemblo, descanso, ahora escucho su voz.
me miro en sus ojos, me llevan a dormir.
Y cada minuto
espera su turno,
se escapa, se pierde,
se une al mar.
Sobre el agua se dibuja una historia ya dormida,
en silencio escucho el verso de tu despedida.
Quisiera tenerte aquí un segundo,
decirte que el mundo no tiene luz.
Sobre el agua se dibuja una historia ya dormida, en silencio escucho el verso de tu despedida.
PUEBLITO AZUL  (ISAAC FRANCISCO DE LA FUENTE)
VERSIÓN DANIEL TORO
VERSIÓN RICARDO DUARTE

ES UN LUGAR DE CIELO Y MAR
DONDE PERDÍ MI SOLEDAD

HIELO EN TU CORAZÓN
MAR Y TERNURA

GAVIOTA DEL AMOR
MUJER Y ESPUMA

CALETA OLIVIA, MI PUEBLO
PUEBLITO AZUL, MI PUEBLO

BARCA EN EL MAR QUE VOLVERÁ
FAROLA QUE LA GUIARÁ
VOY A MOJAR MI ANDAR
SOLO EN TUS AGUAS
LAS ALGAS VESTIRÁN
DE LUZ LAS PLAYAS

LAS ALGAS SON, TU PELO
PUEBLITO AZUL, MI PUEBLO

PUERTO DE MAR TU CORAZÓN
LLOVIZNA Y SAL
GUSTO AL AMOR
SIGLOS DE SOLEDAD
NOVIA Y ARENA
LOS INVIERNOS VENDRÁN
SERÁS MI PENA

CALETA OLIVIA, MI PUEBLO
PUEBLITO AZUL, MI PUEBLO

PUERTO CON EL EMBARQUE DE LA REINA DE SABA - CLAUDIO DE LORENA
VISTA DEL PUERTO DE AMBERES - VINCENT VAN GOGH
CARGADORES DEL PUERTO - ANTONIO GOMIDE
PUERTO DE CADAQUÉS - EUGENIO SALVADOR DALI
PUERTO AZUL - XUL SOLAR
RIACHUELO O REGRESO DE LA PESCA - BENITO QUINQUELA MARTIN