Poesia

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SOMBRAS










Tu visión devendrá mas clara solamente cuando mires dentro de tu corazón... Aquel que mira afuera, sueña. Quién mira en su interior, despierta.
(CARL JUNG)
NADIE SE ILUMINA FANTASEANDO FIGURAS DE LUZ SINO HACIENDO CONSCIENTE SU OSCURIDAD

(CARL GUSTAV JUNG)

MI SOMBRA (ROBERT LOUIS STEVENSON)

I have a little shadow that goes in and out with me,
And what can be the use of him is more than I can see.
He is very, very like me from the heels up to the head;
And I see him jump before me, when I jump into my bed.
The funniest thing about him is the way he likes to grow–
Not at all like proper children, which is always very slow;
For he sometimes shoots up taller like an india-rubber ball,
And he sometimes goes so little that there’s none of him at all.
He hasn’t got a notion of how children ought to play,
And can only make a fool of me in every sort of way.
He stays so close behind me, he’s a coward you can see;
I’d think shame to stick to nursie as that shadow sticks to me!
One morning, very early, before the sun was up,
I rose and found the shining dew on every buttercup;
But my lazy little shadow, like an arrant sleepy-head,
Had stayed at home behind me and was fast asleep in bed.
Mi sombra no es muy grande y va siempre conmigo,
Pero, qué hacer con ella, yo nunca lo he sabido.
Es idéntica a mí, mide lo mismo de alto,
y salta junto a mí cuando a la cama salto.
Lo más divertido es que crece a su modo,
No como hacen los niños, que es siempre poco a poco;
Porque a veces se estira cual si fuese de goma
Y es tan pequeña a veces que se esfuma y se borra.
No tiene ni noción de cómo juega un niño,
Y encuentra mil maneras de ponerme en ridículo.
Se nota que es cobarde por cómo se me pega,
Pero yo hago igual que ella: ¡me pego a mi niñera!
Un día muy temprano, antes de verse el sol,
Salí al jardín: brillaba rocío en cada flor;
Pero mi sombra vaga, dormida y haragana,
No se vino conmigo y se quedó en la cama.
SOMBRAS DE LA CHINA (JOAN MANUEL SERRAT)
El hombre vino del mar. 
Piel oscura, ojos pequeños, 
las manos llenas de sombras, 
las sombras llenas de sueños. 

Y a cambio de una cerveza, 
por la noche, en la cantina, 
con exótica destreza, 
regalaba sombras, 
sombras de la China. 

Sombras de la China, 
sombras de la China. 
Vea correr la liebre por la cortina, 
al ganso haciendo el ganso, 
al héroe y al villano. 

Las manos del sueño 
siempre traen un sueño 
de la mano. 

El amor vino en Abril 
recitando viejas coplas; 
las manos llenas de besos, 
los besos llenos de sombras. 

Y con las primeras nieves 
se escapó entre bambalinas 
dibujando en las paredes 
sombras y más sombras 
sombras de la China. 

Sombras de la China, 
sombras de la China. 
Vea a Pierrot llorando por Colombina, 
al lobo de la estepa 
aullar al cielo en vano. 

Las manos del sueño 
siempre traen un sueño 
de la mano. 

La vida vino del Sur 
y se me llevó con ella. 
Las manos, llenas de sombras; 
las sombras, llenas de estrellas. 

Y con ella voy y vengo 
fijo en que al volver la esquina 
lo que soy y lo que tengo 
solo serán sombras, 
sombras de la China. 

Sombras de la China, 
sombras de la China. 
Vea correr la liebre por la cortina, 
al ganso haciendo el ganso, 
al héroe y al villano. 

Las manos del sueño 
siempre traen un sueño 
SOMBRA (RICHARD BRUCE)

Silueta
Ante el rostro de la luna
Soy yo
Una oscura sombra en la luz.
Soy una silueta
Ante el rostro de la luna
Color de hambre
O vivo brillante
Pero definido todo lo claro
Porque
Yo no soy negro,
Negro ante el rostro de la luna.
Yo soy una sombra
Que crece en la luz,
No comprendido como lo es el día
Pero mejor contemplado,
Porque
Soy una sombra en la luz.


SOMBRAS NADA MÁS
 (FRANCISCO LOMUTO-JOSÉ MARÍA CONTURSI)
VERSIÓN ALBERTO MARINO-ANÍBAL TROILO
VERSIÓN LIBERTAD LAMARQUE
VERSIÓN ROCÍO DURCAL
VERSIÓN JAVIER SOLÍS
EN RITMO DE BOLERO RANCHERO
Quisiera abrir lentamente mis venas...

Mi sangre toda vertirla a tus pies...

para poderte demostrar

que más no puedo amar

y entonces... Morir después.

Y sin embargo tus ojos azules,

¡azul que tienen el cielo y el mar!

viven cerrados para mí

sin ver que estoy así...

¡Perdido en mi soledad!





¡Sombras, nada más,

acariciando mis manos!

¡Sombras, nada más,

en el temblor de mi voz!

Pude ser feliz

y estoy en vida muriendo

y entre lágrimas viviendo

los pasajes más horrendos

de este drama sin final...

¡Sombras, nada más,

entre tu vida y mi vida...

Sombras, nada más,

entre mi amor y tu amor!



Qué breve fue tu presencia en mi hastío,

qué tibias fueron tu mano y tu voz.

Como luciérnaga llegó

tu luz y disipó

las sombras de mi rincón...

Y me quedé como un duende, temblando
sin el azul de tus ojos de mar,
que se han cerrado para mí
sin ver que estoy así...
¡Perdido en mi soledad!


DETENTE SOMBRA (SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ)

Detente, sombra de mi bien esquivo,
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.

Si al imán de tus gracias, atractivo,
sirve mi pecho de obediente acero,
¿para qué me enamoras lisonjero
si has de burlarme luego fugitivo?

Mas blasonar no puedes, satisfecho,
de que triunfa de mí tu tiranía:
que aunque dejas burlado el lazo estrecho

que tu forma fantástica ceñía,
poco importa burlar brazos y pecho
si te labra prisión mi fantasía. 
SOMBRAS
 (FRANCISCO PRACÁNICO-VERMIGIO SERVETTO)
VERSIÓN IGNACIO CORSINI
VERSIÓN ROBERTO MALESTAR
Esperanza de mi vida,
mujer casta de mi ensueño,
no olvides que soy el dueño
de tu sensible pasión;
no dejes mi alma transida,
no des hiel al corazón
dadme aquel mundo risueño
que con dolor nos separa
y la caricia cara
de mi única ilusión.

Penas
tejiendo vives,
siembras
martirio cruel,
llanto
será tu risa
cuando en el abismo oscuro
gimas con él.

Honda
será la angustia
cuando
en tu corazón
sientas
los desencantos
y te hundas en las sombras,
sin ilusión.

Despreciad la vida triste
de fatídica alegría
si conservas todavía
de mi cariño el calor.

Aún te adoro, no te hundiste
en las sombras del dolor:
sólo quiero que seas mía
¿por qué aumentás mis desvelos,
no ves que siento celos
si dudas de mi amor?

BAJO TU CLARA SOMBRA (OCTAVIO PAZ)



Un cuerpo, un cuerpo solo, un sólo cuerpo

un cuerpo como día derramado

y noche devorada;

la luz de unos cabellos

que no apaciguan nunca

la sombra de mi tacto;

una garganta, un vientre que amanece

como el mar que se enciende

cuando toca la frente de la aurora;

unos tobillos, puentes del verano;

unos muslos nocturnos que se hunden

en la música verde de la tarde;

un pecho que se alza
y arrasa las espumas;
un cuello, sólo un cuello,
unas manos tan sólo,
unas palabras lentas que descienden
como arena caída en otra arena....

Esto que se me escapa,
agua y delicia obscura,
mar naciendo o muriendo;
estos labios y dientes,
estos ojos hambrientos,
me desnudan de mí
y su furiosa gracia me levanta
hasta los quietos cielos
donde vibra el instante;
la cima de los besos,
la plenitud del mundo y de sus formas. 

SOMBRAS (JULIO JARAMILLO)
VERSIÓN DE SANDRO
JULIO IGLESIAS CON EL TRÍO LOS PANCHOS

VERSIÓN RAPHAEL
Cuando tú te hayas ido, 
 me envolverán las sombras,
 cuando tú te hayas ido, 
 con mi dolor a solas;
 evocaré ese idilio 
 de las azules horas,
 cuando tú te hayas ido, 
 me envolverán las sombras.

 En la penumbra vaga 
 de la pequeña alcoba,
 donde una tibia tarde 
 me acariciaste todo;
 te buscarán mis brazos, 
 te besará mi boca
 y aspiraré en el aire 
 aquel olor a rosas.
 Cuando tú te hayas ido, 
 me envolverán las sombras.

 Cuando llegue el olvido
 marchitaran las rosas
 cuando llegue el olvido
 mi verso se hará prosa
 no cantare a tus ojos
 ni cantare a tu boca
 cuando llegue el olvido
 te perderé en las sombras

 En la penumbra vaga 
 de la pequeña alcoba,
 donde una tibia tarde 
 te di mi pasión loca;
 no buscare tus ojos, 
 ni besare tu boca
 solo serán recuerdos
 lejanas esas horas
 cuando llegue el olvido
 te habrás ido en las sombras.
No vale entristecerse.
La sombra que te lo ha dado.
La sombra que se lo lleve.

MIGUEL HERNÁNDEZ
NEGRA SOMBRA (ROSALÍA DE CASTRO)
VERSIÓN LUZ CASA - PABLO NUÑEZ
VERSIÓN MARIA DEL MAR BONET
VERSIÓN ANDREA GARCÍA GONZÁLEZ
VERSIÓN JUAN MONTÉS CAPÓN
VERSIÓN NAJLA SHAMI
Cando penso que te fuches, 
negra sombra que me asombras, 
ó pé dos meus cabezales 
tornas facéndome mofa.
Cando maxino que es ida, 
no mesmo sol te me amostras, 
i eres a estrela que brila, 
i eres o vento que zoa.

Si cantan, es ti que cantas, 
si choran, es ti que choras, 
i es o marmurio do río 
i es a noite i es a aurora.

En todo estás e ti es todo, 
pra min i en min mesma moras, 
nin me abandonarás nunca, 
sombra que sempre me asombras.
Cuando pienso que te fuiste,
negra sombra que me asombras, 
a los pies de mis cabezales, 
tornas haciéndome mofa.
Cuando imagino que te has ido, 
en el mismo sol te me muestras,
y eres la estrella que brilla,
y eres el viento que zumba.

Si cantan, eres tú que cantas, 
si lloran, eres tú que lloras,
y eres el murmullo del río 
y eres la noche y eres la aurora.

En todo estás y tú eres todo, 
para mí y en mi misma moras, 
ni me abandonarás nunca,
sombra que siempre me asombras.

LAS SOMBRAS (JACQUES PRÉVERT)

Tú estás allí
frente a mí
en la luz del amor

Y yo
yo estoy allí
frente a ti
con la música de la felicidad

Pero tu nombre
sobre la pared
acecha todos los instantes
de mis días
y la sombra mía
hace lo mismo
espiando tu libertad

Y sin embargo te amo
y tú me amas
como se ama el día y la vida o el verano

Pero como las horas que se siguen
y no suenan jamás juntas
nuestras dos sombras se persiguen
como dos perros del mismo tamaño
desligados de la misma cadena
pero hostiles los dos al amor
únicamente fieles a su dueño
a su dueña
y que esperan pacientemente
pero temblando de angustia
la separación de los amantes
que esperan
que nuestra vida se acabe
y nuestro amor
y que nuestros huesos les sean arrojados
para agarrarlos
y esconderlos y enterrarlos
y enterrarse al mismo tiempo
bajo las cenizas del deseo
en los restos del tiempo.
 SOMBRAS (LAS PELOTAS)
Sabes que despierto aquí 
no está lejos tu voz 
tal vez rasguñe mis propios restos 
que van y vienen 

Miedo de olvidar 
sombras de tempestad 
través del aire 

Si al menos tuviera sol 
esta noche 
nunca has caído sobre las olas 
sin ahogarte 

Miedo de olvidar 
sombras de tempestad 
través del aire 

Las letras devoran el tiempo 
no hay mas que hablar 
solo son sueños lejanos 
mirándonos pasar 
máscaras de sal 

Sabes que despierto aquí 
no está lejos tu voz 

tal vez rasguñe mis propios restos 
que van y vienen 

Miedo de olvidar 
sombras de tempestad 
través del aire 

SOMBRA (VICENTE HUIDOBRO)

La sombra es un pedazo que se aleja
Camino de otras playas

En mi memoria un ruiseñor se queja
Ruiseñor de las batallas
Que canta sobre todas las balas


LA SOMBRA DE TU SONRISA (SANDRO)
La sombra de tu amor en mi soñar 
Parece despertar solo ansiedad 
Siento que al partir te vas de mí 
Y no podré olvidar ni ser feliz 

La estrella que nos vio ya se apagó 
Tal vez porque tu adiós me hará sentir 
Que si te hice mucho daño amor 
Fue que no te supe comprender 
Y yo tan sólo guardaré de ti 
La sombra de tu amor 
COMPLICIDAD DE LA VÍCTIMA (MARIA ELENA WALSH)


Besé la mano del guardián 
y lo ayudé a bruñir cerrojos 
con esa antigua habilidad que tengo 
para borrar innecesariamente 
toda huella de bien habida corrupción. 

Permití las tinieblas,
rigores me tranquilizaron. 
Saludé agradecida al aumentado déspota
y agité flores y banderas 
en honor de su rango 
de sembrador de oprobios para prójimos 
pero no –quizás– para mí. 

Odié a las otras víctimas
en lugar de hermanarme 
y no quise saber qué sucedía
en el vecino calabozo 
o tras los diarios, más allá del mar. 

Por eso me dejé vendar los ojos, 
sencilla y obediente. 

¡Es tan dulce la vida sin saber! 

Acepté el castigo 
con hipocresía de estampa 
por si lo merecía mi inocencia 
y fui capaz de denunciar 
no al amo sino a la insensata esclava 
que desdeñaba protección y ley. 

Por pereza me dejé coronar 
de puños o serpientes 
y admira sin fisuras 
a ujieres y embalsamadores, 
el fascinante escaparate de los serios. 

No supe compartir el sufrimiento
y orgullosa de su exclusividad 
inventé argucias contra la rebelión 
y jamás en sus aguas dudosas me metí. 

Fui custodia del fuego 
–a mucha honra– para pequeños meritorios 
y santones cubiertos de moscas. 

Juro que nunca vertí veneno en su sopa
y en mis tiempos de bruja les alivié las llagas, 
favor que me pagaron con incendios 
pero yo perdoné 
porque ¡es humano quemar! 

La razón del verdugo 
justifiqué callando y otorgando 
y preferir durar decapitada 
que trascender a mi albedrío 
porque la libertad, ya sabéis, amenaza 
con alimañas de perdición 
como abismo a los pies de un paralítico. 

Dormí con la conciencia 
engrillada pero limpia 

¿Qué culpa tiene una sombra? 
Quise investirme de prestigio ajeno 
y el sometimiento era vínculo, 
me contagiaba un solemne resplandor. 

Por eso permanezco 
fiel a iniquidades y censores. 
Al fin y al cabo me porté bien, 
supe negociar 
mi pálida y frágil sobrevivencia.
VIDALA PARA MI SOMBRA (JULIO ESPINOZA)
VERSIÓN ATAHUALPA YUPANQUI
VERSIÓN CHAQUEÑO PALAVECINO
VERSIÓN EDUARDO FALÚ
A veces sigo a mi sombra, 

a veces viene detrás, 

pobrecita si me muero 

con quién va a andar. 



No es que se vuelque mi vino, 

lo derramo de intención. 

Mi sombra bebe y la vida 

es de los dos. 



Achatadita y callada 

dónde podrás encontrar, 

una sombra compañera 

que sufra igual. 



Sombrita cuídame mucho 

lo que tenga que dejar, 

cuando me moje hasta adentro 

la oscuridad. 



A veces sigo a mi sombra, 

a veces viene detrás, 

pobrecita si me muero 

con quién va a andar.


A CIERTA SOMBRA (JORGE LUIS BORGES)

Que no profanen tu sagrado suelo, Inglaterra,
el jabalí alemán y la hiena italiana.
Isla de Shakespeare, que tus hijos te salven
y también tus sombras gloriosas.
En esta margen ulterior de los mares
las invoco y acuden
desde el innumerable pasado,
con altas mitras y coronas de hierro,
con Biblias, con espadas, con remos,
con anclas y con arcos.
Se ciernen sobre mí en la alta noche
propicia a la retórica y a la magia
y busco la más tenue, la deleznable,
y le advierto: oh, amigo,
el continente hostil se apresta con armas
a invadir tu Inglaterra,
como en los días que sufriste y cantaste.
Por el mar, por la tierra y por el aire convergen los ejércitos.
Vuelve a soñar, De Quincey.
Teje para baluarte de tu isla
redes de pesadillas.
Que por sus laberintos de tiempo
erren sin fin los que odian.
Que su noche se mida por centurias, por eras, por pirámides,
que las armas sean polvo, polvo las caras,
que nos salven ahora las indescifrables arquitecturas
que dieron horror a tu sueño.
Hermano de la noche, bebedor de opio,
padre de sinuosos períodos que ya son laberintos y torres,
padre de las palabras que no se olvidan,
¿me oyes, amigo no mirado, me oyes
a través de esas cosas insondables
que son los mares y la muerte?
HIJO DE LA LUZ Y DE LA SOMBRA
 (MIGUEL HERNÁNDEZ CANTADO POR JOAN MANUEL SERRAT)

Eres la noche, esposa: la noche en el instante
mayor de su potencia lunar y femenina.
Eres la medianoche: la sombra culminante
donde culmina el sueño, donde el amor culmina.

Daré sobre tu cuerpo cuando la noche arroje
su avaricioso anhelo de imán y poderío.
Un astral sentimiento febril me sobrecoge,
incendia mi osamenta con un escalofrío.

Eres la noche, esposa
Eres la noche, esposa
Eres la noche, esposa
y yo soy el mediodía.

La noche se ha encendido como una sorda hoguera
de llamas minerales y oscuras embestidas.
Y alrededor la sombra late como si fuera
las almas de los pozos y el vino difundidas.


Pide que nos echemos tú y yo sobre la manta,
tú y yo sobre la luna, tú y yo sobre la vida.
Pide que tú y yo ardamos fundiendo en la garganta,
con todo el firmamento, la tierra estremecida.

Eres la noche, esposa
Eres la noche, esposa
Eres la noche, esposa
y yo soy el mediodía.

Caudalosa mujer: en tu vientre me entierro.
Tu caudaloso vientre será mi sepultura.
Si quemaran mis huesos con la llama del hierro,
verían que grabada llevo allí tu figura.

Con el amor a cuestas, dormidos y despiertos,
seguiremos besándonos en el hijo profundo.
Besándonos tú y yo se besan nuestros muertos,
se besan los primeros pobladores del mundo.

Eres la noche, esposa
Eres la noche, esposa
Eres la noche, esposa
y yo soy el mediodía.

Eres la noche, esposa
y yo soy el mediodía.

POESÍA VERTICAL (ROBERTO JUÁRROZ)

27
Desde esta media luz
o media sombra
¿hacia dónde podemos ir?

Hacia más luz
nos ahoga la armonía.

Hacia más sombra
se pierden nuestros pasos.

Y aquí
no podemos quedar.

No hay otra media luz
o media sombra.

De aquí no se puede ir a ningún sitio.
A menos que encontremos un espacio
donde luz y sombra sean lo mismo.



32

Cuando el mundo se afina
como si apenas fuera un filamento,
nuestras manos inhábiles
no pueden aferrarse ya de nada.

No nos han enseñado
el único ejercicio que podría salvarnos:
aprender a sostenernos de una sombra.
SOMBRA ENAMORADA (CHAQUEÑO PALAVECINO)
Si la vida es un momento 
así como llega pasa 
como el amor con su magia 
detiene el rumbo del tiempo 
le pone trino al silencio 
y a la piedra la hace agua. 

Si el otoño es un lamento 
llorando flores dormidas 
si las hojas son heridas 
que se le escapan al viento 
para qué ser lejanía 
pudiendo ser un encuentro. 

Si la luna es un espejo 
donde la noche se mira 
como si fuera un fantasma 
clamando por ser el día 
déjame encender el sueño 
de tu propia fantasía. 

Saca tu sombra de adentro 
ponele grillos al alma 
tapame con los colores 
de tu sombra enamorada 
que la vida sin amor 
es como un eco en la nada. 

Para qué mirar de lejos 
lo que muy cerca tenemos 
si el ave que busca el cielo 
jamás alcanza su anhelo 
más vale ser leña ardiendo 
llamita de un sentimiento. 

Para qué seguir la huella 
que se pierde en el olvido 
si la huella es uno mismo 
cuando florece el cariño 
cuando se escapan del alma 
los duendes amanecidos. 

Por eso dejá que cante 
la guitarra del camino 
por eso dejá que suenen 
las coplas que van conmigo 
porque al sonar de mis coplas 
se encontrará tu destino.





SOMBRA (RICARDO JAIMES FREYRE)

¡Oh!, ¡Cuán fría está tu mano! ¿Ríes? ¿Por qué ríes?
Chocan tus dientes. Hay algo extraño en tus ojos. Tus miradas
hieren como dagas. Me hace daño tu risa,
me aterra el frío de tu mano descarnada:

¡Déjame huir! Ya la noche dolorosa nos rodeó
con el pavor de sus sombras... Hay un abismo a mis plantas.
Hay un clamor en el fondo del abismo. Las tinieblas
se aglomeran en los flancos hendidos de las montañas.

¡Oh, esta mano no es la tuya! ¿Por qué el frío de esta mano
penetra ya hasta mis huesos? ¿Por qué brilla una guadaña
sobre mi frente...? ¿No escuchas ese vago son que llega
suave y tenue, como el eco de una música lejana?
¡Oh, cuán triste es ese ritmo que suspira en mis oídos
y conduce hasta mis ojos la amargura de mis lágrimas!
¡Oh, cuán triste es ese ritmo! Déjame llorar. ¡Oh, déjame
arrodillarme! Mis labios sabrán quizá una plegaria.

Tengo frío. Tengo miedo. Esas sombras que se mueven
son espectros que en el borde del abismo se entrelazan...
No me arrastres... Tengo miedo... Tengo miedo del abismo.
Déjame huir... Ya la carne de mis huesos se separa...

¡Oh, ese espectro que a mí viene con los brazos extendidos
y que absorbe con sus ojos mis pupilas abrasadas!
Ya mis manos están yertas, ya están secas mis pupilas
y el gemido del abismo, frío y lúgubre me llama.

Vamos ya. ¿Ves como empuja desprendidos eslabones
hacia el fondo de la cima la cadena de fantasmas?
Vamos ya. Llévame‚. Siento que el latido de mis venas
se acompasa con el ritmo de la música lejana;
con el ritmo dulce y triste, que se mece en las tinieblas
y armoniza con mis pesos la caricia de sus alas,
como esquife
columpiando
de las ondas.
Suavemente... Lentamente,
por el blando
fugitivas
movimiento
que se extinguen
en la playa.
va ondulando en la penumbra,
en su danza tenebrosa la cadena de fantasmas...
Vamos ya para las entrañas de la noche y el espanto...
¡Oh, el amor! ¡Oh, la alegría! ¡Oh, la dicha!
¡Oh, la esperanza!


CON MI SOMBRA (FACUNDO SARAVIA)
Muda como sigilosa 
Se mueve a mí alrededor 
Se desprende de mi cuerpo 
Y me dice que soy yo 

Mi sombra viene conmigo 
Sin saber a donde va 
No se queja por el tranco 
Ella me sigue nomás 

Muchas veces va adelante 
Y me imita al caminar 
Y no me pierde de vista 
Cuando camina detrás 

Hay sombras que palidecen 
Dentro de la oscuridad 
Y otras que tienen luz propia 
Nadie las de a’pagar 

Con lo poco que le ofrezco 
Tal vez me quiera dejar 
Si ella no me cuesta nada 
Y nunca me pide demás 

Sombra que siempre me asombras 
Sombra que no hay otra igual 
Si ella baila chacareras 
Cuando me escucha silbar 

Hay quienes nunca han tenido 
Y no la merecen tener 
Si sus sombras no aparecen 
Por algo debe ser 

Hay sombras que palidecen 
Dentro de la oscuridad 
Y otras que tienen luz propia 
Nadie las de a’pagar
DÍA SOMBRÍO - PIETER BRUEGHEL, EL VIEJO
BUTADES O EL ORIGEN DE LA PINTURA- JOSEPH-BENOÍT SUVÉE

VIVIR DE SOMBRAS
El cuadro de Joseph-Benoît Suvée «Butades o el origen de la pintura» (1791) representa a una joven mujer de Corinto, hija de un artesano llamado Butades, que, con un carboncillo y siguiendo la sombra proyectada a la luz de una vela, traza en una pared la silueta de la cabeza de su amante, que está a punto de marcharse, para así conservar su imagen, o acaso, como dicta la tradición primitiva, también su alma.
En su Historia Natural, Plinio el Viejo relata este mito del origen de la pintura: "La cuestión sobre los orígenes de la pintura no está clara [...]. Los egipcios afirman que son ellos los que la inventaron seis mil años antes de pasar a Grecia [...]. De los griegos, por otra parte, unos dicen que se descubrió en Sición, otros en Corinto, pero todos reconocen que consistía en circunscribir con líneas el contorno de la sombra de un hombre.
Así fue, de hecho, su primera etapa; la segunda empleaba sólo un color cada vez y se llama monocroma; después se inventó una más compleja y esa es la etapa que perdura hasta hoy. [...]. La primera obra de este tipo (plástica) la hizo en arcilla el alfarero Butades de Sición, en Corinto, sobre una idea de su hija; enamorada de un joven que iba a dejar la ciudad: la muchacha fijó con líneas los contornos del perfil de su amante sobre la pared a la luz de una vela. Su padre aplicó después arcilla sobre el dibujo al que dotó de relieve, e hizo endurecer al fuego esta arcilla con otras piezas de alfarería. [...]".

Esta leyenda, que ha sido representada por otros artistas, como Felice Giani, Jean-Baptiste Regnault, Joseph Wright de Derby o Louis-Jean-François Lagrenée, el Mayor, trata de la creencia según la cual la pintura no surge de la percepción real, sino de la memoria de la imagen construida a partir de una sombra.

Pero el lienzo es, sobre todo, la anticipación de la ausencia del objeto de deseo, pérdida que será paliada por el recuerdo gráfico.

GIANI FELICE

JEAN BAPTISTE REGNAULT

JOSEPH WRIGHT DERBY

LOUIS LAGRENEE

Beatriz Sánchez Artola

FUENTE: http://remi.uninet.edu/arte/suvee.htm


SOMBRA SOBRE LA PLAYA - EUGENIO SALVADOR DALI
SUEÑA - EUGENIO SALVADOR DALI
TEATRO DE SOMBRAS
SOMBRAS EN MARTE











SOMBRAS DE LA CHINA