Poesia

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PIEDRA





La piedra, con el sello de lo perdurable e imperecedero, es en muchas culturas símbolo del poder divino. A ello se añade a menudo la observación de que de algunas piedras pueden hacerse desprender chispas, o que otras han caído del cielo (meteroitos) o poseen formas sorprendentes. En la primera fase de la cultura eran materia prima para la fabricación de armas, utensilios y viviendas (Biedermann, Hans Diccionario de símbolos)







LAS PIEDRAS (CÉSAR VALLEJO)


Esta mañana bajé
a las piedras, oh las piedras!
Y motivé y troquelé
un pugilato de piedras.

Madre nuestra, si mis pasos
en el mundo hacen dolor,
es que son los fogonazos
de un absurdo amanecer.

Las piedras no ofenden; nada
codician. Tan sólo piden
amor a todos, y piden
amor aun a la Nada.

Y si algunas. de ellas se
van cabizbajas, o van
avergonzadas, es que
algo de humano harán...

Mas, no falta quien a alguna
por puro gusto golpee.

Tal, blanca piedra es la luna
que voló de un puntapié...

Madre nuestra, esta mañana
me he corrido con las hiedras, „
al ver la azul caravana
de las piedras,
de las piedras,
de las piedras...


CHACARERA DE LAS PIEDRAS (ATAHUALPA YUPANQUI)

VERSIÓN MERCEDES SOSA
VERSIÓN JAIRO Y RALY BARRIONUEVO
VERSIÓN SOLEDAD PASTORUTTI
Aquí canta un caminante que muy mucho ha caminado, 
y ahora vive tranquilo allí en el cerro colorado. 

Cargo mis coplas al viento por donde quiera que voy, 
soy árbol lleno de fruto como plantita y mistol. 

Cuando ensillo mi caballo mi largo por las arenas, 
y a la mitad del camino ya me he olvidado de las penas 

Camine hagas ante leña, el chucrui rayo cortado. 
no hay pago como mi pago, viva el cerro colorado. 

A la sombra de unos talas yo he sentido de un repente 
sosiega que ahí viene gente. 

Te voy a dar un remedio que es muy bueno pa las penas, 
bracita de iguana macho mezclaita con yerbabuena. 

Chacarera de las piedra criollita como ninguna, 
no te metas en los montes si no ha salido la luna. 

Camine hagas ante leña, el chucrui rayo cortado. 
no hay pago como mi pago, viva el cerro colorado


PIEDRAS DE PALESTINA (CHUCHO)
SÓLO LETRA

Miedo, tengo miedo
de encontrarme el desastre.

Miedo, tengo miedo
de olvidarte en parte.

Ella y su huella
la creía eterna.

Cementerio
pasa el tiempo.


Cementerio judío de Praga,
pasa el tiempo, pasa la esperanza.

Hay papeles con mensajes bajo piedras,
hay momentos en que rezo porque vuelvas.

Hay mensajes
a los muertos.

Piedras de Palestina son nuestras piedras.
Piedras de montes secos secan la tierra.

No es metáfora, es el mismo dolor,
cada vez más lejos, más abierto el rencor.

Hay esperanza pero no para ti,
hay esperanza pero no para mí.

Hay acaso amor en la carta que mandé,
hay acaso un Dios en las piedras de Israel.

Piedras de la cueva
donde anida la tristeza.

Pasa la esperanza
de dormir otra vez en tu casa.

Piedras de Palestina son nuestras piedras
Piedras de montes secos secan la tierra.

Y la memoria de los muertos se deshace
incapaces ya de hacernos daño se deshacen.

La habitación de Ian Curtis se deshace
el olvido de la carne de una amante,
y cada vez la distancia más abierta,
la masturbación encima de una piedra.
VIDEO CLIP ESCUELA DE ODIO  PIEDRAS EN GAZA
TIRA LA PIEDRA PALESTINO

PIEDRAS (MANUEL GARCÍA)

Piedras, piedras las piedras piedras las piedras
están pensando en el pasado
dicen que el hombre era antes un árbol
que el pensamiento era tan solo un pájaro
Libre como tú Bello como tú libre como tú bello como tú
Piedras, piedras las piedras piedras las piedras
están calladas siempre calladas
pero en su silencio es como si hablaran
y sujetan al mundo con manos blancas
Blancas como tú fijas como tú blancas
como tú simples como tú
Piedras, piedras las piedras piedras las piedras
están hablando como eras antes
cuando el pueblo encendía su luz de tarde
curso de la belleza de los diamantes
raros como tu
simples como tu
locos como tu
bellos como tu
piedras piedras las piedras piedras las piedras piedras las piedras...

PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA (CÉSAR VALLEJO)
Me moriré en París con aguacero, 
un día del cual tengo ya el recuerdo. 
Me moriré en París y no me corro 
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño. 


Jueves será, porque hoy, jueves, que proso 

estos versos, los húmeros me he puesto 

a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto, 

con todo mi camino, a verme solo. 



César Vallejo ha muerto, le pegaban 

todos sin que él les haga nada; 

le daban duro con un palo y duro 



también con una soga; son testigos 

los días jueves y los huesos húmeros, 

la soledad, la lluvia, los caminos...
PIEDRA NEGRA (MANUEL GARCÍA)
Nadie toma por asalto aquello que llamamos la realidad
y ni siquiera un artista revólver de estrellas sabe algo de ella
la realidad ya no es un privilegio
es lo que nos sucede al andar,
sólo al andar,
sólo al andar

Pues los artistas atacan su piedra con símbolos que no entendemos
se sientan a mirar su piedra y nos hablan de sueños,
de sueños y sueños

Estamos todos
frente a una piedra
tratando de romperla
con la mirada
y no pasa nada
¡no pasa nada!

Estamos solos
frente a una piedra
tratando de moverla
no.......... ¡no!

y los filósofos dicen que la piedra ya se rompió y no lo vemos
se sientan a mirar su piedra y nos hablan de lejos,
de lejos, de lejos

y los políticos dicen que todas las piedras son del color de ellos
se sientan a mirar su piedra y nos hablan del pueblo,
del pueblo y del pueblo

Estamos solos
frente a una piedra
tratando de moverla
con la mirada
no pasa nada
no pasa nada

Estamos todos
frente a una piedra
tratando de romperla
no.......... ¡no!
no.......... ¡no!

y los hombres de la religión dicen que todas las piedras serán de dios
se sientan a mirar su piedra y nos dicen lo que debemos, lo que no

Estamos todos
frente a una piedra
tratando moverla
con la mirada
y no pasa nada
no pasa nada

Estamos solos
frente a una piedra
frente a una piedra negra
no.......... ¡no!
no.......... ¡no!
no.......... ¡no!

A UNA PIEDRA PEQUEÑA Y LIGERA (LEÓN FELIPE)

Así es mi vida,
piedra,
como tú. Como tú
piedra pequeña
como tú,
piedra ligera;
como tú,
canto que ruedas
por las calzadas
y por las veredas;
como tú,
guijarro humilde de las carreteras;
como tú,
que en días de tormenta
te hundes
en el cieno de la tierra
y luego centelleas
bajo los cascos
y bajo las ruedas;
como tú, que no has servido
para ser ni piedra
de una lonja,
ni piedra de una audiencia,
ni piedra de un palacio,
ni piedra de una iglesia...
como tú, piedra aventurera...
como tú,
que tal vez estás hecha
sólo para una honda...
piedra pequeña
y
ligera...

LAS PIEDRAS RODANTES (EL TRI)
Compartimos el mismo cielo 
compartimos el mismo anhelo 
compartimos el mismo tiempo 
y el mismo lugar 
somos parte de la misma historia 
íbamos a la misma escuela 
donde llevo una lacra 
y no sera su cuadro de honor 

Las piedras rodando se encuentran 
y vos y yo algún día nos habremos de encontrar 
mientras tanto, cuídate 
y que te bendiga Dios 
no hagas nada malo que no hiciera yo 

Compartimos el mismo juego 
encendimos el mismo fuego 
compartimos el mismo amor 
y el mismo dolor 
y la vida nos jugó una broma 
y el destino trazó el camino 
para que cada quien 
se fuera con su cada cual 

Las piedras rodando se encuentran 
y vos y yo algún día nos habremos de encontrar 
mientras tanto, cuídate 
y que te bendiga Dios 
no hagas nada malo que no hiciera yo (x3)

AL PIE DE LA LETRA .Piedra (ROSARIO CASTELLANOS)

La piedra no se mueve.
En su lugar exacto
permanece.
Su fealdad está allí, en medio del camino,
donde todos tropiecen
y es, como el corazón que no se entrega,
volumen de la muerte.

Sólo el que ve se goza con el orden
que la piedra sostiene.
Sólo en el ojo puro del que ve
su ser se justifica y resplandece.
Sólo la boca del que ve la alaba.

Ella no entiende nada. Y obedece.

COMO LAS PIEDRAS (MIGUEL POVEDA)
Ni son verdes, verdes
Ni son negros, negros 
Tus ojos malditos no tienen color
Ni pardo de tierra, ni azules de cielo,
Ni grises de humo, ni rosa de flor,

Tus ojos son piedras, sin brillo ni vida
Balcones vacios sin flor ni canción
Espejo empañado de un alma perdida
Cuevas de chacales guardando traición,

Como las piedras, como las piedras
Como escoria de carbón 
Como las piedras, como las piedras
Tú no tienes corazón

Pero yo sé vida mía que será tu salvación,
Cuando vuelvas a mi vera 
ni te encienda esta hoguera 
Que me abrasa el corazón
Y el color vuelva a tus ojos, 
y tus labios besen rojo, 
Suplicando, suplicando, 
suplicando, suplicando mi perdón.
GRITÉNME PIEDRAS DEL CAMPO (CUCO SÁNCHEZ)
VERSIÓN LOLA FLORES
VERSIÓN RAPHAEL

Soy como el viento que corre 
 alrededor de este mundo; 
 anda entre muchos placeres, 
 anda entre muchos placeres, 
 pero no es suyo ninguno. 

 Soy como pajaro en jaula, 
 preso y hundido en tu amor 
 y aunque la jaula sea de oro, 
 y aunque la jaula sea de oro, 
 no deja de ser prision. 

 Hablenme montes y valles, 
 gritenme piedras del campo; 
 cuando habian visto en la vida, 
 querer como estoy queriendo, 
 llorar como estoy llorando, 
 morir como estoy muriendo. 

 A veces me siento un sol 
 y el mundo me importa nada; 
 luego despierto y me rio, 
 luego despierto y me rio; 
 soy mucho menos que nada. 

 En fin soy en este mundo 
 como la pluma en el aire; 
 sin rumbo voy por la vida, 
 sin rumbo voy por la vida 
 y de eso tu eres culpable. 

 Hablenme montes y valles..
LLORAN PIEDRAS (LA OREJA DE VAN GOGH)
Detengo los barcos de papel
el viento se asoma de puntillas
te asesino con un beso
y se descubre el crimen
pido el carnet a las colillas
apago los ojos de los gatos.
El atardecer sentado en mis rodillas
se come una naranja
galopan mis días perdido de ayer,
mis días de hoy duermen.
Madrugada la muerte hambrienta
y desayuna a 4 ó 5
y sé que estoy, estoy ahí
yo estoy en esa lista
el abuelo se duerme en el sillón
su nieto le mira, y se ríe.
Las nubes lloran piedras,
piedras que lapidan mis sueños.
RASGUÑA LAS PIEDRAS (SUI GENERIS)
Detrás de las paredes 
que ayer te han levantado 
te ruego que respires todavía. 
apoyo mis espaldas y espero que me abraces 
atravesando el muro de mis días. 
Y rasguña las piedras, 
y rasguña las piedras. 
y rasguña las piedras hasta mí. 
Apenas perceptibles, escucho tus palabras 
se acercan las bandas de rock and roll 
y sacuden un poco, 
las paredes gastadas 
y siento las preguntas de tu voz. 
Y rasguña las piedras, 
y rasguña las piedras. 
y rasguña las piedras hasta mí. 
y si estoy cansado de gritarte 
es que sólo quiero despertarte. 
Y por fin veo tus ojos 
que lloran desde el fondo 
y empiezo a amarte con toda mi piel.
y escarbo hasta abrazarte 
y me sangran las manos 
pero qué libres vamos a crecer 
Y rasguña las piedras, 
y rasguña las piedras. 
y rasguña las piedras hasta mí. 
y rasguña las piedras, 
y rasguña las piedras. 
y rasguña las piedras hasta mí.

CANTO RÍO CON TUS AGUAS (RAFAEL ALBERTI)

Canto, río, con tus aguas:

De piedra, los que no lloran.
De piedra, los que no lloran.
De piedra, los que no lloran.

Yo nunca seré de piedra.
Lloraré cuando haga falta.
Lloraré cuando haga falta.
Lloraré cuando haga falta.

Canto, río, con tus aguas:

De piedra, los que no gritan.
De piedra, los que no ríen.
De piedra, los que no cantan.

Yo nunca seré de piedra.
Gritaré cuando haga falta.
Reiré cuando haga falta.
Cantaré cuando haga falta.

Canto, río, con tus aguas:

Espada, como tú, rio.
Como tú también, espada.
También, como tú, yo, espada.

Espada, como tú, río,
blandiendo al son de tus aguas:

De piedra, los que no lloran.
De piedra, los que no gritan.
De piedra, los que no ríen.
De piedra, los que no cantan.


NO MEIO DO CAMINHO TINHA UMA PEDRA
EN LA MITAD DEL CAMINO HABÍA UNA PIEDRA 
(CARLOS DRUMMOND DE ANDRADE)

No meio do caminho tinha uma pedra
tinha uma pedra no meio do caminho
tinha uma pedra
no meio do caminho tinha uma pedra.

Nunca me esquecerei desse acontecimento
na vida de minhas retinas tão fatigadas.

Nunca me esquecerei que no meio do caminho
tinha uma pedra
 tinha uma pedra no meio do caminho
no meio do caminho tinha uma pedra
En mitad del camino había una piedra
había una piedra en la mitad del camino
había una piedra
en la mitad del camino había una piedra.

Nunca olvidaré la ocasión
Nunca en vida de mis ojos cansados .


Nunca olvidaré que en la mitad del camino
había una piedra
había una piedra en la mitad del camino
en la mitad del camino había una piedra.




PIEDRA DE SOL (OCTAVIO PAZ)



un sauce de cristal, un chopo de agua,
un alto surtidor que el viento arquea,
un árbol bien plantado mas danzante,
un caminar de río que se curva,
avanza, retrocede, da un rodeo
y llega siempre:
                       un caminar tranquilo
de estrella o primavera sin premura,
agua que con los párpados cerrados
mana toda la noche profecías,
unánime presencia en oleaje,
ola tras ola hasta cubrirlo todo,
verde soberanía sin ocaso
como el deslumbramiento de las alas
cuando se abren en mitad del cielo,

un caminar entre las espesuras
de los días futuros y el aciago
fulgor de la desdicha como un ave
petrificando el bosque con su canto
y las felicidades inminentes
entre las ramas que se desvanecen,
horas de luz que pican ya los pájaros,
presagios que se escapan de la mano,

una presencia como un canto súbito,
como el viento cantando en el incendio,
una mirada que sostiene en vilo
al mundo con sus mares y sus montes,
cuerpo de luz filtrado por un ágata,
piernas de luz, vientre de luz, bahías,
roca solar, cuerpo color de nube,
color de día rápido que salta,
la hora centellea y tiene cuerpo,
el mundo ya es visible por tu cuerpo,
es transparente por tu transparencia,

voy entre galerías de sonidos,
fluyo entre las presencias resonantes,
voy por las transparencias como un ciego,
un reflejo me borra, nazco en otro,
oh bosque de pilares encantados,
bajo los arcos de la luz penetro
los corredores de un otoño diáfano,

voy por tu cuerpo como por el mundo,
tu vientre es una plaza soleada,
tus pechos dos iglesias donde oficia
la sangre sus misterios paralelos,
mis miradas te cubren como yedra,
eres una ciudad que el mar asedia,
una muralla que la luz divide
en dos mitades de color durazno,
un paraje de sal, rocas y pájaros
bajo la ley del mediodía absorto,

vestida del color de mis deseos
como mi pensamiento vas desnuda,
voy por tus ojos como por el agua,
los tigres beben sueño de esos ojos,
el colibrí se quema en esas llamas,
voy por tu frente como por la luna,
como la nube por tu pensamiento,
voy por tu vientre como por tus sueños,

tu falda de maíz ondula y canta,
tu falda de cristal, tu falda de agua,
tus labios, tus cabellos, tus miradas,
toda la noche llueves, todo el día
abres mi pecho con tus dedos de agua,
cierras mis ojos con tu boca de agua,
sobre mis huesos llueves, en mi pecho
hunde raíces de agua un árbol líquido,

voy por tu talle como por un río,
voy por tu cuerpo como por un bosque,
como por un sendero en la montaña
que en un abismo brusco se termina
voy por tus pensamientos afilados
y a la salida de tu blanca frente
mi sombra despeñada se destroza,
recojo mis fragmentos uno a uno
y prosigo sin cuerpo, busco a tientas,

corredores sin fin de la memoria,
puertas abiertas a un salón vacío
donde se pudren todos lo veranos,
las joyas de la sed arden al fondo,
rostro desvanecido al recordarlo,
mano que se deshace si la toco,
cabelleras de arañas en tumulto
sobre sonrisas de hace muchos años,

a la salida de mi frente busco,
busco sin encontrar, busco un instante,
un rostro de relámpago y tormenta
corriendo entre los árboles nocturnos,
rostro de lluvia en un jardín a obscuras,
agua tenaz que fluye a mi costado,

busco sin encontrar, escribo a solas,
no hay nadie, cae el día, cae el año,
caigo en el instante, caigo al fondo,
invisible camino sobre espejos
que repiten mi imagen destrozada,
piso días, instantes caminados,
piso los pensamientos de mi sombra,
piso mi sombra en busca de un instante,

busco una fecha viva como un pájaro,
busco el sol de las cinco de la tarde
templado por los muros de tezontle:
la hora maduraba sus racimos
y al abrirse salían las muchachas
de su entraña rosada y se esparcían
por los patios de piedra del colegio,
alta como el otoño caminaba
envuelta por la luz bajo la arcada
y el espacio al ceñirla la vestía
de un piel más dorada y transparente,


tigre color de luz, pardo venado
por los alrededores de la noche,
entrevista muchacha reclinada
en los balcones verdes de la lluvia,
adolescente rostro innumerable,
he olvidado tu nombre, Melusina,
Laura, Isabel, Perséfona, María,
tienes todos los rostros y ninguno,
eres todas las horas y ninguna,
te pareces al árbol y a la nube,
eres todos los pájaros y un astro,
te pareces al filo de la espada
y a la copa de sangre del verdugo,
yedra que avanza, envuelve y desarraiga
al alma y la divide de sí misma,
escritura de fuego sobre el jade,
grieta en la roca, reina de serpientes,
columna de vapor, fuente en la peña,
circo lunar, peñasco de las águilas,
grano de anís, espina diminuta
y mortal que da penas inmortales,
pastora de los valles submarinos
y guardiana del valle de los muertos,
liana que cuelga del cantil del vértigo,
enredadera, planta venenosa,
flor de resurrección, uva de vida,
señora de la flauta y del relámpago,
terraza del jazmín, sal en la herida,
ramo de rosas para el fusilado,
nieve en agosto, luna del patíbulo,
escritura del mar sobre el basalto,
escritura del viento en el desierto,
testamento del sol, granada, espiga,

rostro de llamas, rostro devorado,
adolescente rostro perseguido
años fantasmas, días circulares
que dan al mismo patio, al mismo muro,
arde el instante y son un solo rostro
los sucesivos rostros de la llama,
todos los nombres son un solo nombre
todos los rostros son un solo rostro,
todos los siglos son un solo instante
y por todos los siglos de los siglos
cierra el paso al futuro un par de ojos,

no hay nada frente a mí, sólo un instante
rescatado esta noche, contra un sueño
de ayuntadas imágenes soñado,
duramente esculpido contra el sueño,
arrancado a la nada de esta noche,
a pulso levantado letra a letra,
mientras afuera el tiempo se desboca
y golpea las puertas de mi alma
el mundo con su horario carnicero,

sólo un instante mientras las ciudades,
los nombres, lo sabores, lo vivido,
se desmoronan en mi frente ciega,
mientras la pesadumbre de la noche
mi pensamiento humilla y mi esqueleto,
y mi sangre camina más despacio
y mis dientes se aflojan y mis ojos
se nublan y los días y los años
sus horrores vacíos acumulan,

mientras el tiempo cierra su abanico
y no hay nada detrás de sus imágenes
el instante se abisma y sobrenada
rodeado de muerte, amenazado
por la noche y su lúgubre bostezo,
amenazado por la algarabía
de la muerte vivaz y enmascarada
el instante se abisma y se penetra,
como un puño se cierra, como un fruto
que madura hacia dentro de sí mismo
y a sí mismo se bebe y se derrama
el instante translúcido se cierra
y madura hacia dentro, echa raíces,
crece dentro de mí, me ocupa todo,
me expulsa su follaje delirante,
mis pensamientos sólo son su pájaros,
su mercurio circula por mis venas,
árbol mental, frutos sabor de tiempo,

oh vida por vivir y ya vivida,
tiempo que vuelve en una marejada
y se retira sin volver el rostro,
lo que pasó no fue pero está siendo
y silenciosamente desemboca
en otro instante que se desvanece:

frente a la tarde de salitre y piedra
armada de navajas invisibles
una roja escritura indescifrable
escribes en mi piel y esas heridas
como un traje de llamas me recubren,
ardo sin consumirme, busco el agua
y en tus ojos no hay agua, son de piedra,
y tus pechos, tu vientre, tus caderas
son de piedra, tu boca sabe a polvo,
tu boca sabe a tiempo emponzoñado,
tu cuerpo sabe a pozo sin salida,
pasadizo de espejos que repiten
los ojos del sediento, pasadizo
que vuelve siempre al punto de partida,
y tú me llevas ciego de la mano
por esas galerías obstinadas
hacia el centro del círculo y te yergues
como un fulgor que se congela en hacha,
como luz que desuella, fascinante
como el cadalso para el condenado,
flexible como el látigo y esbelta
como un arma gemela de la luna,
y tus palabras afiladas cavan
mi pecho y me despueblan y vacían,
uno a uno me arrancas los recuerdos,
he olvidado mi nombre, mis amigos
gruñen entre los cerdos o se pudren
comidos por el sol en un barranco,

no hay nada en mí sino una larga herida,
una oquedad que ya nadie recorre,
presente sin ventanas, pensamiento
que vuelve, se repite, se refleja
y se pierde en su misma transparencia,
conciencia traspasada por un ojo
que se mira mirarse hasta anegarse
de claridad:
                  yo vi tu atroz escama,
Melusina, brillar verdosa al alba,
dormías enroscada entre las sábanas
y al despertar gritaste como un pájaro
y caíste sin fin, quebrada y blanca,
nada quedó de ti sino tu grito,
y al cabo de los siglos me descubro
con tos y mala vista, barajando
viejas fotos:
                 no hay nadie, no eres nadie,
un montón de ceniza y una escoba,
un cuchillo mellado y un plumero,
un pellejo colgado de unos huesos,
un racimo ya seco, un hoyo negro
y en el fondo del hoyo los dos ojos
de una niña ahogada hace mil años,

miradas enterradas en un pozo,
miradas que nos ven desde el principio,
mirada niña de la madre vieja
que ve en el hijo grande un padre joven,
mirada madre de la niña sola
que ve en el padre grande un hijo niño,
miradas que nos miran desde el fondo
de la vida y son trampas de la muerte
—¿o es al revés: caer en esos ojos
es volver a la vida verdadera?,

¡caer, volver, soñarme y que me sueñen
otros ojos futuros, otra vida,
otras nubes, morirme de otra muerte!
—esta noche me basta, y este instante
que no acaba de abrirse y revelarme
dónde estuve, quién fui, cómo te llamas,
cómo me llamo yo:
                            ¿hacía planes
para el verano —y todos los veranos—
en Christopher Street, hace diez años,
con Filis que tenía dos hoyuelos
donde bebían luz los gorriones?,
¿por la Reforma Carmen me decía
"no pesa el aire, aquí siempre es octubre",
o se lo dijo a otro que he perdido
o yo lo invento y nadie me lo ha dicho?,
¿caminé por la noche de Oaxaca,
inmensa y verdinegra como un árbol,
hablando solo como el viento loco
y al llegar a mi cuarto —siempre un cuarto—
no me reconocieron los espejos?,
¿desde el hotel Vernet vimos al alba
bailar con los castaños — "ya es muy tarde"
decías al peinarte y yo veía
manchas en la pared, sin decir nada?,
¿subimos juntos a la torre, vimos
caer la tarde desde el arrecife?
¿comimos uvas en Bidart?, ¿compramos
gardenias en Perote?,
                               nombres, sitios,
calles y calles, rostros, plazas, calles,
estaciones, un parque, cuartos solos,
manchas en la pared, alguien se peina,
alguien canta a mi lado, alguien se viste,
cuartos, lugares, calles, nombres, cuartos,

Madrid, 1937,
en la Plaza del Ángel las mujeres
cosían y cantaban con sus hijos,
después sonó la alarma y hubo gritos,
casas arrodilladas en el polvo,
torres hendidas, frentes esculpidas
y el huracán de los motores, fijo:
los dos se desnudaron y se amaron
por defender nuestra porción eterna,
nuestra ración de tiempo y paraíso,
tocar nuestra raíz y recobrarnos,
recobrar nuestra herencia arrebatada
por ladrones de vida hace mil siglos,
los dos se desnudaron y besaron
porque las desnudeces enlazadas
saltan el tiempo y son invulnerables,
nada las toca, vuelven al principio,
no hay tú ni yo, mañana, ayer ni nombres,
verdad de dos en sólo un cuerpo y alma,
oh ser total...
                    cuartos a la deriva
entre ciudades que se van a pique,
cuartos y calles, nombres como heridas,
el cuarto con ventanas a otros cuartos
con el mismo papel descolorido
donde un hombre en camisa lee el periódico
o plancha una mujer; el cuarto claro
que visitan las ramas de un durazno;
el otro cuarto: afuera siempre llueve
y hay un patio y tres niños oxidados;
cuartos que son navíos que se mecen
en un golfo de luz; o submarinos:
el silencio se esparce en olas verdes,
todo lo que tocamos fosforece;
mausoleos de lujo, ya roídos
los retratos, raídos los tapetes;
trampas, celdas, cavernas encantadas,
pajareras y cuartos numerados,
todos se transfiguran, todos vuelan,
cada moldura es nube, cada puerta
da al mar, al campo, al aire, cada mesa
es un festín; cerrados como conchas
el tiempo inútilmente los asedia,
no hay tiempo ya, ni muro: ¡espacio, espacio,
abre la mano, coge esta riqueza,
corta los frutos, come de la vida,
tiéndete al pie del árbol, bebe el agua!,

todo se transfigura y es sagrado,
es el centro del mundo cada cuarto,
es la primera noche, el primer día,
el mundo nace cuando dos se besan,
gota de luz de entrañas transparentes
el cuarto como un fruto se entreabre
o estalla como un astro taciturno
y las leyes comidas de ratones,
las rejas de los bancos y las cárceles,
las rejas de papel, las alambradas,
los timbres y las púas y los pinchos,
el sermón monocorde de las armas,
el escorpión meloso y con bonete,
el tigre con chistera, presidente
del Club Vegetariano y la Cruz Roja,
el burro pedagogo, el cocodrilo
metido a redentor, padre de pueblos,
el Jefe, el tiburón, el arquitecto
del porvenir, el cerdo uniformado,
el hijo pedilecto de la Iglesia
que se lava la negra dentadura
con el agua bendita y toma clases
de inglés y democracia, las paredes
invisibles, las máscaras podridas
que dividen al hombe de los hombres,
al hombre de sí mismo,
                            se derrumban
por un instante inmenso y vislumbramos
nuestra unidad perdida, el desamparo
que es ser hombres, la gloria que es ser hombres
y compartir el pan, el sol, la muerte,
el olvidado asombro de estar vivos;

amar es combatir, si dos se besan
el mundo cambia, encarnan los deseos,
el pensamiento encarna, brotan las alas
en las espaldas del esclavo, el mundo
es real y tangible, el vino es vino,
el pan vuelve a saber, el agua es agua,
amar es combatir, es abrir puertas,
dejar de ser fantasma con un número
a perpetua cadena condenado
por un amo sin rostro;
                           el mundo cambia
si dos se miran y se reconocen,
amar es desnudarse de los nombres:
"déjame ser tu puta", son palabras
de Eloísa, mas él cedió a las leyes,
la tomó por esposa y como premio
lo castraron después;
                         mejor el crimen,
los amantes suicidas, el incesto
de los hermanos como dos espejos
enamorados de su semejanza,
mejor comer el pan envenenado,
el adulterio en lechos de ceniza,
los amores feroces, el delirio,
su yedra ponzoñosa, el sodomita
que lleva por clavel en la solapa
un gargajo, mejor ser lapidado
en las plazas que dar vuelta a la noria
que exprime la substancia de la vida,
cambia la eternidad en horas huecas,
los minutos en cárceles, el tiempo
en monedas de cobre y mierda abstracta;

mejor la castidad, flor invisible
que se mece en los tallos del silencio,
el difícil diamante de los santos
que filtra los deseos, sacia al tiempo,
nupcias de la quietud y el movimiento,
canta la soledad en su corola,
pétalo de cristal en cada hora,
el mundo se despoja de sus máscaras
y en su centro, vibrante transparencia,
lo que llamamos Dios, el ser sin nombre,
se contempla en la nada, el ser sin rostro
emerge de sí mismo, sol de soles,
plenitud de presencias y de nombres;

sigo mi desvarío, cuartos, calles,
camino a tientas por los corredores
del tiempo y subo y bajo sus peldaños
y sus paredes palpo y no me muevo,
vuelvo donde empecé, busco tu rostro,
camino por las calles de mí mismo
bajo un sol sin edad, y tú a mi lado
caminas como un árbol, como un río
caminas y me hablas como un río,
creces como una espiga entre mis manos,
lates como una ardilla entre mis manos,
vuelas como mil pájaros, tu risa
me ha cubierto de espumas, tu cabeza
es un astro pequeño entre mis manos,
el mundo reverdece si sonríes
comiendo una naranja,
                                 el mundo cambia
si dos, vertiginosos y enlazados,
caen sobre las yerba: el cielo baja,
los árboles ascienden, el espacio
sólo es luz y silencio, sólo espacio
abierto para el águila del ojo,
pasa la blanca tribu de las nubes,
rompe amarras el cuerpo, zarpa el alma,
perdemos nuestros nombres y flotamos
a la deriva entre el azul y el verde,
tiempo total donde no pasa nada
sino su propio transcurrir dichoso,

no pasa nada, callas, parpadeas
(silencio: cruzó un ángel este instante
grande como la vida de cien soles),
¿no pasa nada, sólo un parpadeo?
—y el festín, el destierro, el primer crimen,
la quijada del asno, el ruido opaco
y la mirada incrédula del muerto
al caer en el llano ceniciento,
Agamenón y su mugido inmenso
y el repetido grito de Casandra
más fuerte que los gritos de las olas,
Sócrates en cadenas "(el sol nace,
morir es despertar: "Critón, un gallo
a Esculapio, ya sano de la vida"),
el chacal que diserta entre las ruinas
de Nínive, la sombra que vio Bruto
antes de la batalla, Moctezuma
en el lecho de espinas de su insomnio,
el viaje en la carretera hacia la muerte
—el viaje interminable mas contado
por Robespierre minuto tras minuto,
la mandíbula rota entre las manos—,
Churruca en su barrica como un trono
escarlata, los pasos ya contados
de Lincoln al salir hacia el teatro,
el estertor de Trotsky y sus quejidos
de jabalí, Madero y su mirada
que nadie contestó: ¿por qué me matan?,
los carajos, los ayes, los silencios
del criminal, el santo, el pobre diablo,
cementerio de frases y de anécdotas
que los perros retóricos escarban,
el delirio, el relincho, el ruido obscuro
que hacemos al morir y ese jadeo
que la vida que nace y el sonido
de huesos machacadosen la riña
y la boca de espuma del profeta
y su grito y el grito del verdugo
y el grito de la víctima...
                                    son llamas
los ojos y son llamas lo que miran,
llama la oreja y el sonido llama,
brasa los labios y tizón la lengua,
el tacto y lo que toca, el pensamiento
y lo pensado, llama el que lo piensa,
todo se quema, el universo es llama,
arde la misma nada que no es nada
sino un pensar en llamas, al fin humo:
no hay verdugo ni víctima...
                                         ¿y el grito
en la tarde del viernes?, y el silencio
que se cubre de signos, el silencio
que dice sin decir, ¿no dice nada?,
¿no son nada los gritos de los hombres?,
¿no pasa nada cuando pasa el tiempo?

—no pasa nada, sólo un parpadeo
del sol, un movimiento apenas, nada,
no hay redención, no vuelve atrás el tiempo,
los muerto están fijos en su muerte
y no pueden morirse de otra muerte,
intocables, clavados en su gesto,
desde su soledad, desde su muerte
sin remedio nos miran sin mirarnos,
su muerte ya es la estatua de su vida,
un siempre estar ya nada para siempre,
cada minuto es nada para siempre,
un rey fantasma rige sus latidos
y tu gesto final, tu dura máscara
labra sobre tu rostro cambiante:
el monumento somos de una vida
ajena y no vivida, apenas nuestra,

—¿la vida, cuándo fue de veras nuestra?,
¿cuándo somos de veras lo que somos?,
bien mirado no somos, nunca somos
a solas sino vértigo y vacío,
muecas en el espejo, horror y vómito,
nunca la vida es nuestra, es de los otros,
la vida no es de nadie, todos somos
la vida —pan de sol para los otros,
los otros todos que nosotros somos—,
soy otro cuando soy, los actos míos
son más míos si son también de todos,
para que pueda ser he de ser otro,
salir de mí, buscarme entre los otros,
los otros que no son si yo no existo,
los otros que me dan plena existencia,
no soy, no hay yo, siempre somos nosotros,
la vida es otra, siempre allá, más lejos,
fuera de ti, de mí, siempre horizonte,
vida que nos desvive y enajena,
que nos inventa un rostro y lo desgasta,
hambre de ser, oh muerte, pan de todos,

Eloísa, Perséfona, María,
muestra tu rostro al fin para que vea
mi cara verdadera, la del otro,
mi cara de nosotros siempre todos,
cara de árbol y de panadero,
de chófer y de nube y de marino,
cara de sol y arroyo y Pedro y Pablo,
cara de solitario colectivo,
despiértame, ya nazco:
                                  vida y muerte
pactan en ti, señora de la noche,
torre de claridad, reina del alba,
virgen lunar, madre del agua madre,
cuerpo del mundo, casa de la muerte,
caigo sin fin desde mi nacimiento,
caigo en mí mismo sin tocar mi fondo,
recógeme en tus ojos, junta el polvo
disperso y reconcilia mis cenizas,
ata mis huesos divididos, sopla
sobre mi ser, entiérrame en tu tierra,
tu silencio dé paz al pensamiento
contra sí mismo airado;
                                    abre la mano,
señora de semillas que son días,
el día es inmortal, asciende, crece,
acaba de nacer y nunca acaba,
cada día es nacer, un nacimiento
es cada amanecer y yo amanezco,
amanecemos todos, amanece
el sol cara de sol, Juan amanece
con su cara de Juan cara de todos,

puerta del ser, despiértame, amanece,
déjame ver el rostro de este día,
déjame ver el rostro de esta noche,
todo se comunica y transfigura,
arco de sangre, puente de latidos,
llévame al otro lado de esta noche,
adonde yo soy tú somos nosotros,
al reino de pronombres enlazados,

puerta del ser: abre tu ser, despierta,
aprende a ser también, labra tu cara,
trabaja tus facciones, ten un rostro
para mirar mi rostro y que te mire,
para mirar la vida hasta la muerte,
rostro de mar, de pan, de roca y fuente,
manantial que disuelve nuestros rostros
en el rostro sin nombre, el ser sin rostro,
indecible presencia de presencias...

quiero seguir, ir más allá, y no puedo:
se despeñó el instante en otro y otro,
dormí sueños de piedra que no sueña
y al cabo de los años como piedras
oí cantar mi sangre encarcelada,
con un rumor de luz el mar cantaba,
una a una cedían las murallas,
todas las puertas se desmoronaban
y el sol entraba a saco por mi frente,
despegaba mis párpados cerrados,
desprendía mi ser de su envoltura,
me arrancaba de mí, me separaba
de mi bruto dormir siglos de piedra
y su magia de espejos revivía
un sauce de cristal, un chopo de agua,
un alto surtidor que el viento arquea,
un árbol bien plantado mas danzante,
un caminar de río que se curva,
avanza, retrocede, da un rodeo
y llega siempre.


El alquimista, en busca de la piedra filosofal, descubre el fósforo y ruega por el éxito y la conclusión de su obra como era la costumbre de los antiguos astrólogos alquimistas.(Joseph Wright of Derby, 1771)

BANCO DE PIEDRA EN JARDÍN DEL HOSPITAL SAINT PAUL VINCENT VAN GOGH

LAS ROCAS - VINCENT VAN GOGH




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                                 La Pedrera.La Fachada. Passeig de Gracia. Barcelona