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17.2.14

ANGUSTIAS



MÁS ANGUSTIA - ARIEL MLYNARZEWICZ
JAMES DEAN ACTUANDO EN EL FILM REBELDE SIN CAUSA DE NICHOLAS RAY

ESTE SITIO DE ANGUSTIA (JORGE DEBRAVO)
    Uno quisiera siempre tener su mano amiga,
    Su buen pan compañero, su dulce café, su
    Amigo inseparable para cada momento.
    Quisiera no encontrar un solo fruto amargo,
    Una casa sangrando, un niño abandonado,
    Un anciano caído debajo del fracaso.
    Pero a veces los días se ponen grises,
    Nos miran con miradas enemigas,
    Y se ríen de nosotros,
    Se burlan de nosotros,
    Nos enseñan cadáveres de jornaleros tristes,
    De muchachas vencidas, de niños sin tinero.
    Se mira uno las uñas, como haciéndose viejo,
    Encoge las rodillas para no perecer,
    Y nada, nada bueno agita las campanas,
    Nada bueno florece en los hombros del mundo.
    Entonces es que uno llama al apio y le dice,
    Llama al rábano amargo y le dice también
    Que esta corteza de hombre debe ser un castigo,
    Un paisaje maldito donde el hombre no quiere,
    No soporta vivir porque le sorben sangre,
    Porque le chupan sangre hasta dejarlo ciego.
LOS NIÑOS DE NUESTRO OLVIDO (VICTOR HEREDIA)
MERCEDES SOSA
Escribo sobre un destino 
que apenas puedo tocar 
en tanto un niño se inventa 
con pegamento un hogar 

Mientras busco las palabras 
para hacer esta canción 
un niño esquiva las balas 
que buscan su corazón 

Acurrucado en mi calle 
duerme un niño y la piedad 
arma lejos un pesebre 
y juega a la Navidad 
Arma lejos un pesebre 
y juega a la Navidad 
y juega a la Navidad 
y juega, y juega, y juega... 

La niñez de nuestro olvido 
pide limosna en un bar 
y lava tu parabrisas 
por un peso, por un pan 

Si las flores del futuro 
crecen con tanto dolor 
seguramente mañana 
será un mañana sin sol 

Acurrucado en mi calle 
duerme un niño y la piedad 
arma lejos un pesebre 
y juega a la Navidad 
Arma lejos un pesebre 
y juega a la Navidad 
y juega a la Navidad 
y juega, y juega, y juega...

La ventaja de la desesperación se logra
sufriendo - desesperación -
de estar asistido - por reveses - 
uno tiene que haber conocido algún revés-

el valor de sufrir como 
el valor de la muerte
se conoce probándolo
no lo puede otra boca
de salvadores - volvednos conscientes-
como nosotros mismos hemos compartido -
la ficción parece impalpable -
hasta que a nosotros mismos nos hiere
EMILY DICKINSON
MAMA ANGUSTIA (JOSE PEDRONI CANTADO POR CÉSAR ISELLA)
Mamá angustia en la puerta llora y da de mamar 
Llora porque su hombre en la taberna 
se está bebiendo el jornal. 

No llores mamá angustia, 
que tu niño bebe tu mal 
Míralo en la cuna de tu pecho, 
dispuesto a lloriquear. 

Yo iré si tú lo quieres 
A buscar a tu Juan 
Que ha perdido el camino de tus ojos 
Y no lo puede hallar. 

Le diré que la mesa ya esta puesta 
Debajo del parral 
Con su jarra de vino de Mendoza 
Y su redondo pan. 

Pero que nunca llores en la puerta 
Cuando das de mamar 
Nunca las dulces lunas de tu pecho 
se vuelvan lunas de sal. 

Tu nombre es un herrero lo debes recordar
MI TORRE DE TIEMPO (EUGEN FRUNZA)
Me preguntas cómo empleo esas pesadas horas
cuando la falta de descanso se me hace dolorosa?
con mi catalejo bajo el brazo
subo hasta lo alto de la torre de mi tiempo.

Es una torre imaginaria, sin escalas,
llego allí sin embargo, me alzo entre las estrellas.
Allá arriba, como vigía en su atalaya,
miro el tiempo y el mundo que en lo alto me rodea.

Esmirriados, gastados, con sus miradas secas,
siglos de sangre y moho se han marchado por fin
bajo sus estandartes podridos y deshechos.

Los contemplo caer uno a uno en el fango
y sin cansancio, listo para emprender la lucha,
hacia la luz del siglo desciendo de la torre.
A NUESTROS HIJOS (LEÓN GIECO)
Perdonen la cara angustiada, 
perdonen la falta de abrazo, 
perdonen la falta de espacio, 
los días eran así. 
Perdonen por tantos peligros, 
perdonen la falta de amigos, 
perdonen la falta de abrigo, 
los días eran así. 
Perdonen la falta de hojas, 
perdonen la falta de aire, 
perdón si no pude elejir, 
los días eran así. 

Y cuando lo pasen en limpio, 
y cuando desaten los lazos, 
y cuando corten los cintos, 
vivan la fiesta por mí. 
Y cuando laven las heridas, 
y cuando laven el alma, 
y cuando laven el agua, 
laven sus ojos por mí. 
Y cuando broten las flores, 
y cuando crezcan las plantas, 
cuando recojan los frutos, 
prueben el gusto por mí. 
Que los días eran así.

ANGUSTIA (STÉPHAN MALLARMÉ)


Hoy no vengo a vencer tu cuerpo, oh bestia llena
de todos los pecados de un pueblo que te ama,
ni a alzar tormentas tristes en tu impura melena
bajo el tedio incurable que mi labio derrama.

Pido a tu lecho el sueño sin sueños ni tormentos
con que duermes después de tu engaño, extenuada,
tras el telón ignoto de los remordimientos,
tú que, más que los muertos, sabes lo que es la nada.

Porque el Vicio, royendo mi majestad innata,
con su esterilidad como a ti me ha marcado;
pero mientras tu seno sin compasión recata

un corazón que nada turba, yo huyo, deshecho,
pálido, por el lúgubre sudario obsesionado,
¡con terror de morir cuando voy solo al lecho!

Versión de Andrés Holguín

Angustia (Otra versión) (STÉPHAN MALLARMÉ)

Yo no vengo esta noche para vencer tu cuerpo,
en el que están los pecados de un pueblo ni para,
en tu impuro cabello, alzar tormenta 
bajo el fastidio incurable .que destilan mis besos.

Pido a tu lecho el pesado sueño sin fantasmas
deslizándose a través de las cortinas ignoradas del remordimiento,
que tú puedes saborear después de tus negras mentiras.
Tú que sobre la nada sabes más que los muertos.

Pues el vicio, royendo mi nativa nobleza, 
me ha marcado, como a ti, con el sello de la esterilidad;
mas en tanto que tu seno de piedra lo habita

un corazón que la garra de ningún crimen hiere,
yo huyo, pálido, deshecho, obsesionado por mi sudario,
temiendo morir cuando duermo solo.

Versión de L. S.









GULLIVER (JOAQUIN SABINA)
Un día
Los enanos se rebelarán
Contra Gulliver.
Todos los hombres de corazón diminuto
Armados con palos y con hoces
Asaltarán al único gigante
Con sus pequeños rencores, con su bilis,
Con su rabia de enanos afeitados y miopes.
Pobre de ti, Gulliver, pobre de ti,
El día que todos los enanos
Unan sus herramientas y su odio,
Sus costumbres, sus vicios, sus carteras,
Sus horarios. no podrán, no podrán,
No podrán perdonarte que seas alto.
Para ellos la generosidad no es más que un lujo que no pueden pagarse,
Viven alimentados por la envidia que los habita en forma de costumbre.
Míralos revolverse recelosos tras sus gafas de concha.
Te acusarán, te acusarán, te acusarán:
De ser el tuerto en el país de los ciegos,
De ser quien habla en el país de los mudos,
De ser el loco en el país de los cuerdos,
De andar en el país de los cansados,
De ser sabio en el país de los necios,
De ser malo en el país de los buenos,
De divertirte en el país de los serios,
De estar libre en el país de los presos,
De estar vivo en el país de los enanos,
De ser la voz que clama en el desierto,
De ser la voz que clama en el desierto .
QUÉ HAGO AQUÍ (LEONARD COHEN)

No sé si el mundo ha mentido
Yo he mentido
No sé si el mundo ha conspirado contra el amor
Yo he conspirado contra el amor
Que exista la tortura no es un alivio
Yo he torturado
Incluso sin la nube atómica
yo habría odiado
Escuchad
yo habría hecho lo mismo
aunque no hubiera muerte
no seré sostenido como un borracho
bajo el frío grifo de los hechos
niego la coartada universal

Como una cabina de teléfono vacía

revivida en la memoria

como los espejos de una sala de cines al salir

como una ninfómana que une a miles

en extraña hermandad

espero

una a una vuestras confesiones

SEIS DE LA MAÑANA (JOAQUÍN SABINA)

Son casi las 6 
como cada mañana 
y la cabeza me da vueltas de campana. 
La vida huele a aserrín 
y a sueldo de camarero 
y las demás blasfemias me las dejo en el tintero. 
Y desafina 
un nido de ruiseñores, 
pero tu tranquila, ya vendrán tiempos peores. 
Y se deshace la cuartada de la noche, señor juez; 
y lloran las recién casadas condenadas a saber, 
y en callejones sin salida se suicida un acordeón. 
Y la mecánica del rocanrol del despertador 
llamando a cumplir la ley, 
y yo poniéndome el jersey 
con ganas de perder el tren 
de las 6 de la mañana 
(no pienso levantarme esta semana). 
Ding-dong, las seis de la mañana; 
(el astro rey nos ha salido rana). 
Otro domingo y otro 
lunes más que agoniza, 
y otro martes y otro miércoles de ceniza; 
así que si te cruzas, 
guapa, por mi camino 
no pises mis zapatos de gamuza azul marino. 
Y las ovejas descarriadas trasquiladas al redil; 
y el virus de la madrugada corta como un bisturí; 
y en hospitales sin memoria escayolan un corazón 
en el quirófano del rocanrol del despertador 
llamando a cumplir la ley, 
y yo quitándome el jersey 
sin demasiadas ganas de vivir 
a las 6 de la mañana 
(no pienso levantarme esta semana). 
Malditas 6 de la mañana 
(el astro rey nos ha salido rana). 
Padre nuestro que estás 
en los hoteles de paso, 
en las ojeras, en las sabanas y en los vasos. 
Son las 6 y nunca de la mañana: 
cuando se pican los que ya no tienen nada que rascar 
(a las 6 de la mañana); 
y se desvelan los que lo han soñado casi todo ya 
(a las 6 de la mañana); 
y las ovejas descarriadas trasquiladas al redil 
(a las 6 de la mañana); 
y el beso de la madrugada escuece como un bisturí 
(a las 6 de la mañana); 
y los carteros sólo dejan propaganda en el buzón 
(a las 6 de la mañana); 
y los políticos estrenan la sonrisa de almidón 
(a las 6 de la mañana); 
y se desdice la coartada de la noche, señor juez 
(a las 6 de la mañana); 
y las esposas engañadas se acostumbran a perder 
(a las 6 de la mañana); 
y el sol cobarde de las tardes tarda siglos en morir 
(a las 6 de la mañana); 
y los semáforos al rojo mal de ojo de Madrid 
(a las 6 de la mañana); 
y se afeitan los que nunca tienen nada que soñar 
(a las 6 de la mañana).

PROSPECTO (WISLAWA SZYMBORSKA)

Soy un ansiolítico.

Actúo en casa,

hago efecto en la oficina,

me presento a los exámenes,

comparezco ante los tribunales,

reparo tacitas rotas.

No tienes más que ingerirme,

ponme debajo de la lengua,

no tienes más que tragarme,
con un sorbo de agua basta.

Sé enfrentarme a la desgracia,

soportar malas noticias,

paliar la injusticia,

llenar de luz el vacío de Dios,

elegir un sombrero de luto que favorezca.

¿A qué esperas?,

confía en la piedad química.

Todavía eres un hombre/una mujer joven,

debes seguir en la brecha.
¿Quién dice
que vivir requiere valor?
Dame tu abismo,
lo acolcharé de sueño,
me estarás para siempre agradecido/agradecida
por las patas sobre las que caer de patas.
Véndeme tu alma.
No te saldrá otro comprador.
No existe ningún otro diablo.

TENED PRESENTE EL HAMBRE 
(MIGUEL HERNÁNDEZ CANTADO POR JOAN MANUEL SERRAT)
Tened presente el hambre: recordad su pasado 
turbio de capataces que pagaban en plomo. 
Aquel jornal al precio de la sangre cobrado, 
con yugos en el alma, con golpes en el lomo. 

El hambre es el primero de los conocimientos: 
tener hambre es la cosa primera que se aprende. 
Y la ferocidad de nuestros sentimientos, 
allá donde el estómago se origina, se enciende. 

El hambre… 
Tened presente el hambre. 
Tened presente el hambre. 
El hambre… 
Tened presente el hambre. 

Por hambre vuelve el hombre sobre los laberintos 
donde la vida habita siniestramente sola. 
Reaparece la fiera, recobra sus instintos, 
sus patas erizadas, sus rencores, su cola. 

Arroja los estudios y la sabiduría, 
y se quita la máscara, la piel de la cultura, 
los ojos de la ciencia, la corteza tardía 
de los conocimientos que descubre y procura. 

Entonces solo sabe del mal, del exterminio. 
Inventa gases, lanza motivos destructores, 
regresa a la pezuña, retrocede al dominio 
del colmillo, y avanza sobre los comedores. 

Se ejercita en la bestia, y empuña la cuchara 
dispuesto a que ninguno se le acerque a la mesa. 
Entonces sólo veo sobre el mundo una piara 
de tigres, y en mis ojos la visión duele y pesa. 

El hambre… 
Tened presente el hambre. 
Tened presente el hambre. 
El hambre… 
Tened presente el hambre. 

Ayudadme a ser hombre: no me dejéis ser fiera 
hambrienta, encarnizada, sitiada eternamente. 
Yo, animal familiar, con esta sangre obrera 
os doy la humanidad que mi canción presiente. 

Nosotros no podemos ser ellos, los de enfrente, 
los que entienden la vida por un botín sangriento: 
como los tiburones, voracidad y diente, 
panteras deseosas de un mundo siempre hambriento. 

El hambre… 
Tened presente el hambre. 
Tened presente el hambre. 
El hambre… 
Tened presente el hambre. 
Tened presente el hambre. 
Tened presente el hambre. 
Tened presente el hambre.
EL GRITO I - OSWALDO GUAYASAMIN
EL GRITO II - OSWALDO GUAYASAMIN
ANGUSTIA - DAVID SIQUEIROS
ANGUSTIA - DENIS BARRIOS
EL GRITO - EDVARD MUNCH