Poesia

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17.12.13

MANOS







Alain Delon en un acto de galantería y seducción en el film La Piscina
IMAGEN DE JAMES DEAN Y NATALIE WOOD TOMÁNDOSE DE LA MANO EN REBELDE SIN CAUSA


Las manos, a través de sus gestos, pueden expresar bendición, protección, justicia y autoridad. Algunos curanderos trabajan con la simple imposición de manos y, en algunas culturas se utilizan para la adivinación. También, se habla de "echar una mano" cuando ayudamos a alguien. Dos personas tomadas de la mano son un signo de amor y afecto.
En Hollywood, las estrellas de cine graban las huellas de sus manos sobre cemento húmedo como recuerdo de su fama para la posteridad. Miles de fans comparan sus huellas con las de los famosos.(Bruce-Mitford, Miranda Diccionario ilustrado de signos y símbolos)



LA MANO (QUILAPAYÚN)

La mano dentro de la espiga 
La mano oculta en la semilla 

La mano junta hecha gavilla 

La mano amor en mano amiga.



La mano que abre la ventana 

La mano que anda en las estrellas 

La mano ruda abriendo huellas 

La mano de Eva en la manzana.



La mano alondra sobre el arpa 

La mano arpía en la injusticia 

La mano incendio en la caricia 

La mano adiós sobre la carta.



La mano alada en la victoria 

La mano alzada en la batalla 

La mano escrita en la muralla 

La mano ciega de la historia.



La mano armada abriendo el paso 

La mano sobre los cabellos 

La mano garra sobre el cuello 

La mano herida en el fracaso 

Viva en la luz.


La mano junta en la plegaria 

La mano diestra en la vasija 

La mano libre que prohíja 

La mano abierta y solidaria.


La mano pródiga que siembra 

La mano franca sobre el pecho 

La mano erguida en su derecho 

La mano que une a macho y hembra.


La mano que ha movido el monte 
La mano hermana de tu hermano 
La mano sol mano con mano 
La mano cielo y horizonte.



CASIDA DE LA MANO IMPOSIBLE (FEDERICO GARCÍA LORCA)
Yo no quiero más que una mano; 

una mano herida, si es posible. 

Yo no quiero más que una mano 

aunque pase mil noches sin lecho. 



Sería un pálido lirio de cal. 

Sería una paloma amarrada a mi corazón. 

Sería el guardián que en la noche de mi tránsito 

prohibiera en absoluto la entrada a la luna. 



Yo no quiero más que esa mano 

para los diarios aceites y la sábana blanca de mi agonía. 

Yo no quiero más que esa mano 

para tener un ala de mi muerte. 



Lo demás todo pasa. 

Rubor sin nombre ya. Astro perpetuo. 

Lo demás es lo otro; viento triste, 

mientras las hojas huyen en bandadas.

LAS MANOS (SANDRO)

Qué hermosas son las manos 
del humilde labrador; 
que se sumen en la tierra, 
que trabajan sol a sol. 

Qué bonitas son las manos 
de una novia en el altar; 
y qué tristes son las manos 
que van en un funeral. 

Diga usted, si hay más ternura 
que se pueda imaginar 
que en las manos pequeñitas 
de los niños al rezar. 

Todo aquel que tenga madre 
no podrá jamás negar 
que las manos de una madre 
no se pueden comparar. 

Y aquel que no la tenga... 
que perdone mi canción, 
pues quiero hablar de manos santas, 
las de madres ¡esas son! 

Pero hay manos que son garras, 
cegadas por la ambición, 
que ordenan ¡a la guerra! 
y siembran desolación. 

Pero hay dos manos que el hombre 
hace tiempo ya olvidó, 
manos que fueron golpeadas, 
humilladas por el odio y el rencor; 
manos que hicieron milagros, 
manos que dieron amor, 
miren bien... quiero que vean... 
¡pues son las manos de Dios!

LA MEMORIA EN LAS MANOS (PEDRO SALINAS)

Hoy son las manos la memoria.

El alma no se acuerda, está dolida

de tanto recordar. Pero en las manos

queda el recuerdo de lo que han tenido.



Recuerdo de una piedra

que hubo junto a un arroyo

y que cogimos distraídamente

sin darnos cuenta de nuestra ventura.

Pero su peso áspero,

sentir nos hace que por fin cogimos

el fruto más hermoso de los tiempos.

A tiempo sabe

el peso de una piedra entre las manos. 

En una piedra está

la paciencia del mundo, madurada despacio.

Incalculable suma

de días y de noches, sol y agua

la que costó esta forma torpe y dura

que acariciar no sabe y acompaña

tan sólo con su peso, oscuramente.

Se estuvo siempre quieta,

sin buscar, encerrada,

en una voluntad densa y constante

de no volar como la mariposa,

de no ser bella, como el lirio,

para salvar de envidias su pureza.

¡Cuántos esbeltos lirios, cuántas gráciles

libélulas se han muerto, allí, a su lado

por correr tanto hacia la primavera!

Ella supo esperar sin pedir nada

más que la eternidad de su ser puro.

Por renunciar al pétalo, y al vuelo,

está viva y me enseña

que un amor debe estarse quizá quieto, muy quieto,

soltar las falsas alas de la prisa,

y derrotar así su propia muerte.



También recuerdan ellas, mis manos,

haber tenido una cabeza amada entre sus palmas.

Nada más misterioso en este mundo.

Los dedos reconocen los cabellos

lentamente, uno a uno, como hojas

de calendario: son recuerdos

de otros tantos, también innumerables

días felices

dóciles al amor que los revive.

Pero al palpar la forma inexorable

que detrás de la carne nos resiste

las palmas ya se quedan ciegas.

No son caricias, no, lo que repiten

pasando y repasando sobre el hueso:

son preguntas sin fin, son infinitas

angustias hechas tactos ardorosos.

Y nada les contesta: una sospecha

de que todo se escapa y se nos huye

cuando entre nuestras manos lo oprimimos

nos sube del calor de aquella frente.

La cabeza se entrega. ¿Es la entrega absoluta?

El peso en nuestras manos lo insinúa,

los dedos se lo creen,

y quieren convencerse: palpan, palpan.

Pero una voz oscura tras la frente,

—¿nuestra frente o la suya?—

nos dice que el misterio más lejano,

porque está allí tan cerca, no se toca

con la carne mortal con que buscamos

allí, en la punta de los dedos,

la presencia invisible.

Teniendo una cabeza así cogida

nada se sabe, nada,

sino que está el futuro decidiendo
o nuestra vida o nuestra muerte
tras esas pobres manos engañadas
por la hermosura de lo que sostienen.
Entre unas manos ciegas
que no pueden saber. Cuya fe única
está en ser buenas, en hacer caricias
sin casarse, por ver si así se ganan
cuando ya la cabeza amada vuelva
a vivir otra vez sobre sus hombros,
y parezca que nada les queda entre las palmas,
el triunfo de no estar nunca vacías.




CANCIÓN PARA MIS MANOS (RICARDO NERVI -ALBERTO CORTEZ)
Con estas manos modelé tus senos 
hice con ellos una tibia copa 
para saciar la sed de tus deseos 
y la roja ansiedad que hay en tu boca. 

Con estas manos dibujé en tu cuerpo 
aquel país de extrañas lejanías, 
y un mar enamorado del silencio 
con su misterio de asombradas islas. 

Pero estas manos se han quedado solas, 
pero estas manos se han quedado frías, 
hay tanto invierno en ellas que en mis dedos 
son palomas heladas las caricias... 

Con estas manos apreté tu cuello 
en sueños de ansiedad y de agonía, 
atormentado por oscuros celos 
en la alta cerrazón de mis vigilias. 

Con estas manos que te sueñan llevo 
el árbol seco de mi propia vida, 
sus ramas crujen, pero brota de ellas 
la flor de una ternura no marchita. 

Pero estas manos se han quedado solas, 
pero estas manos se han quedado frías, 
hay tanto invierno en ellas que en mis dedos 
son palomas heladas las caricias...




LAS MANOS (MIGUEL HERNÁNDEZ)



Dos especies de manos se enfrentan en la vida,
brotan del corazón, irrumpen por los brazos,
saltan, y desembocan sobre la luz herida
a golpes, a zarpazos.
La mano es la herramienta del alma, su mensaje,
y el cuerpo tiene en ella su rama combatiente.
Alzad, moved las manos en un gran oleaje,
hombres de mi simiente.
Ante la aurora veo surgir las manos puras
de los trabajadores terrestres y marinos,
como una primavera de alegres dentaduras,
de dedos matutinos.
Endurecidamente pobladas de sudores,
retumbantes las venas desde las uñas rotas,
constelan los espacios de andamios y clamores,
relámpagos y gotas.
Conducen herrerías, azadas y telares,
muerden metales, montes, raptan hachas, encinas,
y construyen, si quieren, hasta en los mismos mares
fábricas, pueblos, minas.
Estas sonoras manos oscuras y lucientes
las reviste una piel de invencible corteza,
y son inagotables y generosas fuentes
de vida y de riqueza.
Como si con los astros el polvo peleara,
como si los planetas lucharan con gusanos,
la especie de las manos trabajadora y clara
lucha con otras manos.
Feroces y reunidas en un bando sangriento
avanzan al hundirse los cielos vespertinos
unas manos de hueso lívido y avariento,
paisaje de asesinos.
No han sonado: no cantan. Sus dedos vagan roncos,
mudamente aletean, se ciernen, se propagan.
Ni tejieron la pana, ni mecieron los troncos,
y blandas de ocio vagan.
Empuñan crucifijos y acaparan tesoros
que a nadie corresponden sino a quien los labora,
y sus mudos crepúsculos absorben los sonoros
caudales de la aurora.
Orgullo de puñales, arma de bombardeos
con un cáliz, un crimen y un muerto en cada uña:
ejecutoras pálidas de los negros deseos
que la avaricia empuña.
¿Quién lavará estas manos fangosas que se extienden
al agua y la deshonran, enrojecen y estragan?
Nadie lavará manos que en el puñal se encienden
y en el amor se apagan.
Las laboriosas manos de los trabajadores
caerán sobre vosotras con dientes y cuchillas.
Y las verán cortadas tantos explotadores
en sus mismas rodillas.


COMO PÁJAROS EN EL AIRE (PETECO CARABAJAL-MERCEDES SOSA)
Las manos de mi madre  parecen pájaros en el aire.  historias de cocina  entre sus alas heridas de hambre.  Las manos de mi madre  saben que ocurre por la mañanas,  cuando amasan la vida  horno de barro, pan de esperanza.  Las manos de mi madre  llegan al patio desde temprano,  todo se vuelve fiesta  cuando ellas juegan junto a otros pájaros...  Junto a los pájaros que aman la vida,  y la construyen con el trabajo,  arde la leña, harina y barro,  lo cotidiano se vuelve mágico,  se vuelve mágico, oh, oo, ooo  Las manos de mi madre  me representan un cielo abierto,  un recuerdo añorado,  trapos calientes en los inviernos.  Ellas se brindan cálidas,  nobles, sinceras, limpias de todo,  cómo serán las manos  del que las mueve gracias al odio.  Las manos de mi madre  llegan al patio desde temprano,  todo se vuelve fiesta  cuando ellas juegan junto a otros pájaros...  Junto a los pájaros que aman la vida,  y la construyen con el trabajo,  arde la leña, harina y barro,  lo cotidiano se vuelve mágico,  se vuelve mágico, oh, oo, ooo
LAS MANOS (VICENTE ALEIXANDRE)
Mira tu mano, que despacio se mueve,
transparente, tangible, atravesada por la luz,
hermosa, viva, casi humana en la noche.
Con reflejo de luna, con dolor de mejilla, con vaguedad de sueño
mírala así crecer, mientras alzas el brazo,
búsqueda inútil de una noche perdida,
ala de luz que cruzando en silencio
toca carnal esa bóveda oscura.
No fosforece tu pesar, no ha atrapado
ese caliente palpitar de otro vuelo.
Mano volante perseguida: pareja.
Dulces, oscuras, apagadas, cruzáis.
Sois las amantes vocaciones, los signos
que en la tiniebla sin sonido se apelan.
Cielo extinguido de luceros que, tibios,
campo a los vuelos silenciosos te brindas.
Manos de amantes que murieron, recientes,
manos con vida que volantes se buscan
y cuando chocan y se estrechan encienden
sobre los hombres una luna instantánea.
ESTAS MANOS (FACUNDO CABRAL)
ESTAS MANOS ARRANCARON LAS ESPINAS DE LA FLOR QUE TE GUSTABA PARA QUE NO LASTIMARA A TU MANO ESTAS MANOS Y EN UN VERANO UN MOMENTO CUALQUIERA Y TIRADOS EN LA ARENA CON TU BOCA SE ENCONTRARON ESTAS MANOS, ESTAS MANOS ESTAS MANOS CON LAS TUYAS LEVANTARON UNA CASA EN LA PLAYA TODA BESOS Y VENTANAS ESTAS MANOS, ESTAS MANOS ESTAS MANOS A LA TIERRA TRABAJARON Y PELEARON Y GRITARON POR EL PAN DE MIS HERMANOS ESTAS MANOS, ESTAS MANOS ESTAS MANOS LAS QUE ALZARON NUESTRO NIÑO HOY CALLARON Y LLORARON CUANDO AQUELLAS OTRAS MANOS TE BESARON, ESTAS MANOS ESTAS MANOS DE QUE SIRVEN, ESTAS MANOS SI LAS TUYAS NO ALCANZARON JUSTO AHORA QUE DURAMOS ESTAS MANOS, ESTAS MANOS PERO UN DIA ESTOY SEGURO O QUIZAS AHORA MISMO ESTAS MANOS TENDRAN OJOS PARA VER QUE AUN VIVIMOS POR AMOR A LO QUE AMAMOS ESTAS MANOS Y EN HONOR A TU RECUERDO EXTENDIENDO LARGO EL BRAZO LLEGARE CON ESTE CANTO TAN DELANTE DE MI MISMO QUE VOY A ALCANZAR TU ESPALDA AUNQUE TENGAS OTRA CARA Y OTRO NOMBRE Y OTRAS MANOS PORQUE LA VIDA NO ES SOLO LO QUE TOCAN NUESTRAS MANOS ESTAS MANOS, ESTAS MANOS

TUS MANOS (PABLO NERUDA)
(Interpretado por OLGA MANZANO Y MANUEL PICÓN)
Cuando tus manos salen,

amor, hacia las mías,

¿qué me traen volando?

¿por qué se detuvieron

en mi boca, de pronto,

por qué las reconozco

como si entonces, antes,

las hubiera tocado,

como si antes de ser

hubieran recorrido

mi frente, mi cintura?



Su suavidad venía

volando sobre el tiempo,

sobre el mar, sobre el humo,

sobre la primavera,

y cuando tú pusiste

tus manos en mi pecho,

reconocí estas alas de paloma dorada,

reconocí esa greda

y ese color de trigo.



Los años de mi vida

yo caminé buscándolas,

subí las escaleras,

crucé los arrecifes,

me llevaron los trenes

las aguas me trajeron,

y en la piel de las uvas

me pareció tocarte.

La madera de pronto

me trajo tu contacto,

la almendra me anunciaba

tu suavidad secreta,

hasta que se cerraron
tus manos en mi pecho
y allí como dos olas
terminaron su viaje.

LA MONTONERA (JOAN MANUEL SERRAT)

Con esas manos de quererte tanto
pintaba en las paredes 'Luche y Vuelve'
manchando de esperanzas y de cantos
las veredas de aquel 69...

Con esas manos de enjugar sudores,
con esas manos de parir ternura,
con esas manos,
que volvieron la fe en la nueva primavera,
bordaba la esperanza montonera.

Con esas manos que pintaban
la historia de celeste y blanco,
con esas manos de quererte tanto...

Cómo quiere usted que no ande
de acá pa' allá
cargando la primavera,
cayéndose y volviéndose a levantar
la montonera.

Qué buen vasallo sería
si buen señor tuviera.

Y cómo quiere usted que no ande
de acá pa' allá
luchando la primavera,
cayéndose y volviéndose a levantar
la montonera.

Qué buen vasallo sería
si buen señor tuviera.

MANO A MANO (CARLOS GARDEL)

Rechiflao en mi tristeza, te evoco y veo que has sido
De mi pobre vida paria sólo una buena mujer
Tu presencia de bacana puso calor en mi nido
Fuiste buena, consecuente, y yo sé que me has querido
Como no quisiste a nadie, como no podrás querer.

Se dio el juego de remanye cuando vos, pobre percanta,
Gambeteabas la pobreza en la casa de pensión:
Hoy sos toda una bacana, la vida te ríe y canta,
Los morlacos del otario los tirás a la marchanta
Como juega el gato maula con el misero ratón.

Hoy tenés el mate lleno de infelices ilusiones
Te engrupieron los otarios, las amigas, el gavión
La milonga entre magnates con sus locas tentaciones
Donde triunfan y claudican milongueras pretensiones
Se te ha entrado muy adentro en el pobre corazón.

Nada debo agradecerte, mano a mano hemos quedado,
No me importa lo que has hecho, lo que hacés ni lo que harás;
Los favores recibidos creo habértelos pagado
Y si alguna deuda chica sin querer se había olvidado
En la cuenta del otario que tenés se la cargás.

Mientras tanto, que tus triunfos, pobres triunfos pasajeros,
Sean una larga fila de riquezas y placer;
Que el bacán que te acamala tenga pesos duraderos
Que te abrás en las paradas con cafishios milongueros
Y que digan los muchachos: “es una buena mujer”.

Y mañana cuando seas deslocado mueble viejo
Y no tengas esperanzas en el pobre corazón
Si precisás una ayuda, si te hace falta un consejo
Acordate de este amigo que ha de jugarse el pellejo
P’ayudarte en lo que pueda cuando llegue la ocasión.



LA MANO ES LA QUE RECUERDA (JOSÉ HIERRO)

La mano es la que recuerda
Viaja a través de los años,
desemboca en el presente
siempre recordando.

Apunta, nerviosamente,
lo que vivía olvidado.
la mano de la memoria,
siempre rescatándolo.

Las fantasmales imágenes
se irán solidificando,
irán diciendo quién eran,
por qué regresaron.

Por qué eran carne de sueño,
puro material nostálgico.
La mano va rescatándolas
de su limbo mágico.

manos

versión de MANO A MANO alquímica y bizarra 
(GARDEL-JULIO SOSA-JULIO IGLESIAS)
TUS MANOS Y LA MENTIRA (NAZIM HIKMET) 
Graves como las piedras,
Tristes como canciones de presidio,
Pesadas y macizas como bestias de carga,
Tus manos se parecen
al rostro endurecido
de los niños hambrientos.

Ágiles, laboriosas como abejas,
Pródigas como ubres desbordantes de leche,
Intrépidas lo mismo que la naturaleza,
Bajo su dura piel, tus manos guardan
la amistad y el afecto.

No está nuestro planeta sostenido
por los cuernos de un buey:
Tus manos lo sostienen...

¡Qué hombres, nuestros hombres!
Los mantienen a fuerza de mentiras,
Siendo que andan hambrientos,
Faltos de carne y pan,
Y dejan este mundo, al que cargan de frutos,
Sin poder verlos en la mesa propia
ni siquiera una vez.

¡Qué hombres, nuestros hombres!
Sobre todo los de Asia, los de África,
del medio Oriente, del Cercano Oriente,
los de las tantas islas del Pacífico
y los de mi país,
es decir, mucho más del setenta por ciento
de los hombres del mundo:
Están adormecidos, están viejos,
Siendo listos y jóvenes como lo son sus manos...

¡Qué hombres, nuestros hombres!
Ustedes, mis hermanos de América o Europa,
Tan alertas y audaces,
A quienes, sin embargo, los aturden
lo mismo que a sus manos,
Y les mienten,
y los hacen marchar...

¡Qué hombres, nuestros hombres!
Si mienten las antenas de las radios,
Si mienten las enormes rotativas,
Si miente el libro y mienten los afiches,
Si mienten los anuncios de los diarios,
Si mienten las desnudas piernas de las muchachas
en el teatro y en el cine,
Si hasta mienten las canciones de cuna,
si miente el sueño, si el pecado miente,
si miente el violinista de la boite,
Si miente el plenilunio
en las noches sin ninguna esperanza,
Si mienten la palabra,
el color y la voz,
Si miente el que te explota,
El que explota tus manos,
Si todo el mundo y todas, todas las cosas mienten,
a excepción de tus manos,
Es para que tus manos siempre sean
dóciles como arcilla,
ciegas como la noche,
idiotas como el perro del pastor,
Y para que jamás se subleven tus manos

Y para que no acabe jamás tanta injusticia
-Ideal del traficante-
Sobre este mundo nuestro,
este mundo mortal
Donde poder vivir
sería lo mejor. 
CANCIÓN PARA LAS MANOS DE UN SOLDADO (JOAQUÍN SABINA)
El labrador de mi pueblo 
lleva una azada en la mano 
que grandes tiene las manos 
el labrador de mi pueblo 
cavando de sol a sol 
con lluvia, nieve o calor. 
El parado de mi pueblo 
llena de angustia sus manos 
que tristes tiene las manos 
el parado de mi pueblo 
dando vueltas a la noria 
sin jornal y sin historia. 
El alcalde de mi pueblo 
lleva un bastón en las manos 
que finas tiene las manos 
el alcalde de mi pueblo 
con su orgulloso bastón 
preside la procesión. 
El obrero de mi pueblo 
no está en mi pueblo 
ha emigrado, 
sus manos amasan pan 
para otros pueblos lejanos, 
que lejos están las manos 
del obrero de mi pueblo. 
El soldado de mi pueblo 
antes ha sido albañil 
ahora ya no tiene pala 
lleva en la mano un fusil 
que frías tiene las manos 
alrededor del fusil. 
El cacique de mi pueblo 
no vive tampoco allí 
con el sudor de mi pueblo 
se compró un piso en Madrid 
con lo que su mano tira 
cuántos podrían vivir. 
Soldado, si alguna vez, 
el labrador de mi pueblo 
se levanta, y el obrero 
se levanta, y el parado 
¿qué vas ha haces tu soldado 
que antes has sido albañil? 
¿qué vas ha hacer con tus manos 
y tu fusil. 
DÉJAME SUELTAS LAS MANOS (PABLO NERUDA)

Déjame sueltas las manos
y el corazón, déjame libre!
Deja que mis dedos corran
por los caminos de tu cuerpo.
La pasión —sangre, fuego, besos—
me incendia a llamaradas trémulas.
Ay, tú no sabes lo que es esto!
Es la tempestad de mis sentidos
doblegando la selva sensible de mis nervios.
Es la carne que grita con sus ardientes lenguas!
Es el incendio!
Y estás aquí, mujer, como un madero intacto
ahora que vuela toda mi vida hecha cenizas
hacia tu cuerpo lleno, como la noche, de astros!

Déjame libre las manos
y el corazón, déjame libre!
Yo sólo te deseo, yo sólo te deseo!

No es amor, es deseo que se agosta y se extingue,

es precipitación de furias,

acercamiento de lo imposible,

pero estás tú,

estás para dármelo todo,

y a darme lo que tienes a la tierra viniste—

como yo para contenerte,

y desearte,

y recibirte!
MANOS ADORADAS (SANDRO)
Las manos que yo quiero  las manos que venero no son color de rosa ni tienen palidez sus dedos no parecen diez gemas nacaradas tampoco están pintadas ni tienen al timbrar son manos arrugadas tal vez las mal soñadas y están cual hojas secas de tanto trabajar son éstas manos santas las manos de mi madre aquellas que me dieron  con todo amor el pan las manos que yo quiero las manos de mi madre ligeras como ave volando siempre van las manos de mi madre por altivez dichosas si no hacen siempre algo tranquilas nunca están por rústicas y viejas que bellas son tus manos lavando tanta ropa cortando tanto pan corriendo por la casa la mesa acariciando buscando en el descanso la lupa y el dedal las manos que trajeron la lámpara a mi cama tapándome la espalda en el invierno cruel que cuando estuve triste mis lágrimas secaron y cuando estuve enfermo acariciáronme  con manos adoradas con manos llenas de alma en ellas yo quisiera mi frente refugiar y tristemente digo que lejos que se encuentran que lejos de mi angustia y de mi soledad

VIEJAS SEÑALES (MARIO BENEDETTI)
En las manos te traigo
viejas señales
son mis manos de ahora

no las de antes


doy lo que puedo

y no tengo vergüenza

del sentimiento


si los sueños y ensueños

son como ritos
el primero que vuelve
siempre es el mismo
salvando muros
se elevan en la tarde
tus pies desnudos
el azar nos ofrece 
su doble vía
vos con tus soledades
yo con las mías
y eso tampoco
si habito en tu memoria
no estaré solo
tus miradas insomnes
no dan abasto
dónde quedó tu luna
la de ojos claros
mírame pronto
antes que en un descuido
me vuelva otro
no importa que el paisaje
cambie o se rompa
me alcanza con tus valles
y con tu boca
no me deslumbres
me basta con el cielo
de la costumbre
en mis manos te traigo
viejas señales
son mis manos de ahora
no las de antes
doy lo que puedo
y no tengo vergüenza
del sentimiento.



MANOS ORANTES - ALBERTO DURERO 
Durante el siglo XV, en una pequeña aldea cercana a Nuremberg, vivía una Familia con 18 niños.

Para poder poner pan en la mesa para tal prole, el padre, y jefe de la familia, trabajaba casi 18 horas diarias en las minas de oro, y en cualquier otra cosa que se presentara.

A pesar de las condiciones tan pobres en que vivían, dos de los hijos de Albrecht Durer tenían un sueño. Ambos querían desarrollar su talento para el arte, pero bien sabían que su padre jamás podría enviar a ninguno de ellos a estudiar a la Academia.

Después de muchas noches de conversaciones calladas entre los dos, llegaron a un acuerdo. Lanzarían al aire una moneda. El perdedor trabajaría en las minas para pagar los estudios al que ganara.

Al terminar sus estudios, el ganador pagaría entonces los estudios al que quedara en casa, con las ventas de sus obras, o como fuera necesario.
Lanzaron al aire la moneda un domingo al salir de la Iglesia. Albretch Durer gano y se fue a estudiar a Nuremberg.

Albert comenzó entonces el peligroso trabajo en las minas, donde permaneció  los próximos cuatro años para sufragar los estudios de su hermano, que desde el primer momento fue toda una sensación en la Academia.

Los grabados de Albretch, sus tallados y sus óleos llegaron a ser mucho mejores que los de muchos de sus profesores, y para el momento de su graduación, ya había comenzado a ganar considerables sumas con las ventas de su arte.

Cuando el joven artista regreso a su aldea, la familia Durer se reunió para una cena festiva en su honor. Al finalizar la memorable velada, Albretch se puso de pie en su lugar de honor en la mesa, y propuso un brindis por su hermano querido, que tanto se había sacrificado para hacer sus estudios una realidad.
Sus palabras finales fueron:- y ahora, Albert hermano mío, es tu turno.
Ahora puedes ir tu a Nuremberg a perseguir tus sueños, que yo me haré cargo de ti.

Todos los ojos se volvieron llenos de expectativa hacia el rincón de la mesa que ocupaba Albert, quien tenia el rostro empapado en lagrimas, y movía de lado a lado la cabeza mientras murmuraba una y otra vez: “No… no… no…”.

Finalmente, Albert se puso de pie y seco sus lagrimas.
Miro por un momento a cada uno de aquellos seres queridos y se dirigió luego a su hermano, y poniendo su mano en la mejilla de aquel le dijo suavemente:   -   -No, hermano, no puedo ir a Nuremberg.
 Es muy tarde para mí. Mira lo que cuatro años de trabajo en las minas han hecho a mis manos.
Cada hueso de mis manos se ha roto al menos una vez, y últimamente la artritis en mi mano derecha ha avanzado tanto que hasta me costo trabajo levantar la copa durante tu brindis mucho menos podría trabajar con delicadas líneas el compás o el pergamino y no podría manejar la pluma ni el pincel.
No, hermano para mí ya es tarde.

Mas de 450 años han pasado desde ese día.

Hoy en día los grabados, óleos, acuarelas, tallas y demás obras de Albretch Durer pueden ser vistos en museos alrededor de todo el mundo.
Pero seguramente usted, como la mayoría de las personas, solo recuerde uno. Lo que es mas, seguramente hasta tenga uno en su oficina o en su casa.
Un día, para rendir homenaje al sacrificio de su hermano Albert, Albretch Durer dibujo las manos maltratadas de su hermano, con las palmas unidas y los dedos apuntando al cielo.

Llamó a esta poderosa obra simplemente “Manos”, pero el mundo entero abrió de inmediato su corazón a su obra de arte y se le cambio el nombre a la obra por el de “Manos que oran”.

La próxima vez que vea una copia de esa creación, mírela bien. Permita que sirva de recordatorio, si es que lo necesita, de que nadie, nunca, triunfa solo.


LAS MANOS DE LA TERNURA - OSWALDO GUAYASAMIN
PINTURA RUPESTRE ANCESTRAL 
 CUEVA DE LAS MANOS 
PERITO MORENO - SANTA CRUZ (ARGENTINA)
LA MANO Y LOS REMORDIMIENTOS DE CONCIENCIA 
EUGENIO SALVADOR DALI
RETRATO DE UNA MUJER APASIONADA (LAS MANOS) 
 EUGENIO SALVADOR DALI
APARATO Y MANO- EUGENIO SALVADOR DALI


FILM LAS MANOS SOBRE LA VIDA DEL PADRE MARIO UN SACERDOTE CON EL DON DE CURAR


MUDRAS O YOGA DE MANOS
EN MIS MANOS - TROCHE