Poesia

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13.12.13

POBREZA

Pobre


LOS POBRES (ROBERTO SOSA POETA HONDUREÑO)

Los pobres son muchos
y por eso
es imposible olvidarlos.

Seguramente
ven
en los amaneceres
múltiples edificios
donde ellos
quisieran habitar con sus hijos.

Pueden
llevar en hombros
el féretro de una estrella
Pueden
destruir el aire como aves furiosas,
nublar el sol

Pero desconociendo sus tesoros
entran y salen por espejos de sangre;
caminan y mueren despacio.
Por eso
es imposible olvidarlos. 

DOÑA SOLEDAD (ALFREDO ZITARROSA)

Mire doña Soledad, póngase un poco a pensar
Doña Soledad, cuántas personas habrá que la conozcan de verdad
Yo la ví en el almacén, peleando por un veintén
Doña Soledad, y otros dicen haga el bien,háganlo sin mirar a quién.


Cuantos veintenes tendrá sin la generosidad
Doña Soledad, con los que pueda comprar el pan y el vino nada más.

La carne y la sangre son de propiedad del patrón
Doña Soledad,cuando cristo dijo no usted sabe bien lo que pasó.

Mire doña Soledad, yo le converso de más
Doña Soledad, y usted para conversar hubiera querido estudiar.

Cierto que quiso querer, pero no pudo poder
Doña Soledad, porque antes de ser mujer ya tuvo que ir a trabajar.

Mire doña Soledad, póngase un poco a pensar
Doña Soledad, que es lo que quieren decir con eso de la libertad.

Usted se puede morir, eso es cuestión de salud
Pero no quiera saber lo que cuesta un ataúd.

Doña Soledad hay que trabajar, pero hay que pensar
No se vaya a morir, la van a enterrar doña Soledad
Hay que trabajar, pero hay que pensar, doña Soledad.



NEGRO SIN ZAPATOS (MANUEL DEL CABRAL POETA DOMINICANO)

Hay en tus pies descalzos: graves amaneceres.
(Ya no podrán decir que es un siglo pequeño)
El cielo se derrite rodando por tu espalda:
húmeda de trabajo, brillante de trabajo,
pero oscura de sueldo.

Yo no te vi dormido...Yo no te vi dormido...
aquellos pies descalzos
no te dejan dormir.

Tú ganas diez centavos, diez centavos por día.
Sin embargo,
tú los ganas tan limpios,
tienes manos tan limpias,
que puede que tu casa sólo tenga:
ropa sucia,
catre sucio,
carne sucia,
pero lavada la palabra: Hombre



DISCULPE EL SEÑOR (JOAN MANUEL SERRAT)



Disculpe el señor

si le interrumpo, pero en el recibidor
hay un par de pobres que
preguntan insistentemente por usted.

No piden limosnas, no...
Ni venden alfombras de lana,
tampoco elefantes de ébano.
Son pobres que no tienen nada de nada.

No entendí muy bien
sin nada que vender o nada que perder,
pero por lo que parece
tiene usted alguna cosa que les pertenece.

¿Quiere que les diga que el señor salió...?
¿Que vuelvan mañana, en horas de visita...?
¿O mejor les digo como el señor dice:
«Santa Rita, Rita, Rita,
lo que se da, no se quita...»?

Disculpe el señor,
se nos llenó de pobres el recibidor
y no paran de llegar,
desde la retaguardia, por tierra y por mar.

Y como el señor dice que salió
y tratándose de una urgencia,
me han pedido que les indique yo
por dónde se va a la despensa,

y que Dios, se lo pagará.
¿Me da las llaves o los echo? Usted verá
que mientras estamos hablando
llegan más y más pobres y siguen llegando.

¿Quiere usted que llame a un guardia y que revise
si tienen en regla sus papeles de pobre...?
¿O mejor les digo como el señor dice:
«Bien me quieres, bien te quiero,
no me toques el dinero...»?

Disculpe el señor
pero este asunto va de mal en peor.
Vienen a millones y
curiosamente, vienen todos hacia aquí.

Traté de contenerles pero ya ve,
han dado con su paradero.
Estos son los pobres de los que le hablé...
Le dejo con los caballeros

y entiéndase usted...
Si no manda otra cosa, me retiraré.
Si me necesita, llame...
Que Dios le inspire o que Dios le ampare,
que esos no se han enterado
que Carlos Marx está muerto y enterrado.

 PIECECITOS DE NIÑO (GABRIELA MISTRAL)

Piececitos de niño,
azulosos de frío,
¡Cómo os ven y no os cubre,
Dios mío!

Piececitos heridos
por los guijarros todos,
ultrajados de nieves
y lodos.

El hombre ciego ignora
que por donde pasáis,
una flor de luz viva
dejáis;
que allí donde ponéis
la plantita sangrante,
el nardo nace más
fragante.

Sed, puesto que marcháis
por los caminos rectos,
heroicos como sois,
perfectos.

Piececitos de niño,
dos joyitas sufrientes,
¡Cómo pasan sin veros
las gentes!


SÁBANA Y MANTEL (MARÍA ELENA WALSH)

Sábana y mantel.
Sábana y mantel.

Son trapos de ser humano
si humano lo dejan ser.
Sencilla gala de pobre
y no lujo de burgués
que se puede tener mucho
pero no tener con quién.

Sábana y mantel.
Sábana y mantel.

El hijo de la intemperie
los teje más de una vez
y puede con hoja verde
adornar su desnudez.
Salvaje quien duerme avaro
y mata el hambre de pie.

Sábana y mantel.
Sábana y mantel.

No te los dan en la cárcel
y por más que te los den
en el destierro no suelen
aliviar sueño ni sed
porque no saben la historia
escrita sobre tu piel.

Sábana y mantel.
Sábana y mantel.

Uno manchado de vino
que señal de gozo es
y la otra humedecida
con rocío de querer
que no le falten a nadie
en este mundo tan cruel.

Sábana y mantel.
Sábana y mantel.






EL JORNALERO (DIMITRU CORBEA POETA RUMANO)

Voy caminando por el mediodía,
caminando por noches oscuras,
desafiando los rayos, las tormentas,
con pensamiento fijo, inquebrantable,
y atravieso suburbios y poblados
como un toro que el sol aguijonea.

Me pertenece todo lo que encuentro:
son míos los arroyos con sus truchas,
las colinas con árboles y viñas,
las estepas que azota el viento estéril,
la engañosa sonrisa y los llamados,
la ceniza que cae de la estrella.

A cada paso mi corazón late,
gime también con cada pensamiento,
soporta la blasfemia y el insulto,
al aire libre duermo o bajo techo
según sean los tiempos y las gentes.
Me abren sus brazos las encrucijadas.

De las aldeas a las fundiciones
pienso en mi madre que ha quedado sola,
con sus manos callosas y su tos.
Hoy quiero acariciar hoces y palas
porque vendo mis brazos que trabajan
y me voy lejos para estar más cerca.


SI BASTASEN UN PAR DE CANCIONES 

(EROS RAMAZZOTTI)


Si bastasen un par de canciones
para que desde el cielo
nos llovieran antiguos amores
que una noche se fueron
puede pasar
puede pasar
hasta el desierto se puede llenar
con el agua del mar
si bastasen dos simples canciones
para unirnos a todos
yo podría cantarlas tan fuerte
que me oyeran los sordos
puede ocurrir
puede ocurrir
hasta los muros que nunca pensamos
se pueden abrir
si bastasen dos buenas canciones
para echar una mano
se podrían hallar mil razones
para ser más humanos
puede pasar
puede pasar
para dejar de acudir al remedio de la caridad
Dedicadas para los que están abandonados
dedicadas para los que están con un futuro indiferente
sin un pasado
sin un presente
dedicadas para los que están desesperados
dedicadas para los que están sumidos en un sueño muy profundo
más fuera que dentro de este mundo..... oooooooh
Si bastasen dos grandes canciones
para hacer bien las cosas
si trajeran las mil ilusiones de los sueños en rosa
y un corazón
y un corazón... yeah yeah.
que nos transmita al latir el calor y la fuerza del sol
Dedicadas para los que están abandonados
dedicadas para los que están con un futuro indiferente
sin un pasado
sin un presente... oooooooh
dedicadas para los que están desesperados
dedicadas para los que están sumidos en un sueño muy profundo
más fuera que dentro de este mundo...oooooooh
A-ban–do-na–dos
está pasando que un par de canciones no nos bastarán

MIS ABARCAS DESIERTAS (MIGUEL HERNÁNDEZ CANTADO POR JOAN MANUEL SERRAT) 

Por el cinco de enero,

Cada enero ponía

Mi calzado cabrero

A la ventana fría.



Y encontraba los días
Que derriban las puertas,
Mis abarcas vacías,
Mis abarcas desiertas.

Nunca tuve zapatos,
Ni trajes, ni palabras:
Siempre tuve regatos,
Siempre penas y cabras.

Me vistió la pobreza,
Me lamió el cuerpo el río
Y del pie a la cabeza
Pasto fui del rocío.

Por el cinco de enero,
Para el seis, yo quería
Que fuera el mundo entero
Una juguetería.

Y al andar la alborada
Removiendo las huertas,
Mis abarcas sin nada,
Mis abarcas desiertas.

Ningún rey coronado
Tuvo pie, tuvo gana
Para ver el calzado
De mi pobre ventana.

Toda gente de trono,
Toda gente de botas
Se rió con encono
De mis abarcas rotas.

Rabié de llanto, hasta
Cubrir de sal mi piel,
Por un mundo de pasta
Y unos hombres de miel.

Por el cinco de enero
De la majada mía
Mi calzado cabrero
A la escarcha salía.

Y hacia el seis, mis miradas
Hallaban en sus puertas
Mis abarcas heladas,
Mis abarcas desiertas.



PRIVILEGIOS DEL POBRE (JUAN DEL VALLE Y CAVIEDES

El pobre es tonto si calla;
y si habla es un majadero;
si sabe es un hablador;
y si afable, es embustero;
si es cortés, entrometido;
cuando no sufre, soberbio;
cobarde, cuando es humilde;
y loco, cuando es resuelto;
si valiente, es temerario;
presumido, si es discreto;
adulador, si obedece;
y si se excusa, es grosero;
si pretende, es atrevido;
su nobleza es nada vista,
y su gala, sin aseo;
si trabaja, es codicioso,
y por el contrario extremo
un perdido, si descansa..
¡Miren si son privilegios!

BENITO (JOAN MANUEL SERRAT)




Al verle caballero, le dije aquí al Benito:
«...Ese es de los que nunca niega una ayuda...»
No deje que le engañe mi abrigo descosido...
Paso por una racha negra y peluda

pero tengo mi casa, no soy un muerto de hambre,
sólo que últimamente ya no la empleo.
No soy como el Benito... Tengo familia, sabe,
aunque hace mucho tiempo que no les veo.

Si es su gusto invitarme tomaré una copita...
Hace un frío que pela por esas calles.
Acércate Benito, el caballero invita...
Ponga dos de lo mismo y Dios se lo pague.

Tanto tienes, tanto vales
y pare usted de contar.
Hoy respiramos,
mañana dejamos
de respirar.

Como le iba diciendo, fue el cabrón de mi yerno
el que me buscó la ruina y les comió el tarro
a toda la familia... Que si esto, que si aquello...
Mentiras, se lo juro... ¿Me invita usted a un cigarro...?

La gente, jefe, es mala y el mundo, un desatino.
Mire, sin ir mas lejos, este sujeto
vendería a su madre por un cartón de vino.
¡Siéntate aquí Benito y estáte quieto!

¿Otra copita...? Bueno. ¡Por la gente rumbosa!
Este clarete abre el apetito.
¿No le apetecería comer alguna cosa...?
El cuerpo lo agradece. ¿Verdad Benito...?

Tanto tienes, tanto vales
Y pare usted de contar.
Hoy respiramos,
mañana dejamos
de respirar.

Despiértate Benito... Se nos mojó la leña
y así no hay quien encienda un fuego decente.
Baja crecido el río... Ya cubre hasta las peñas...
Tendremos que mudarnos bajo otro puente.

¿Sabes Benito? anoche, tuve un sueño virguero.
Me la pasé de charla y tomando copas
en un sitio divino, con todo un caballero
y tú también venías Benito... Y había sopa

y gambas y chuletas y alubias con chorizo
y café, copa y puro... Como en los buenos tiempos
¿Benito... No me escuchas...? ¿Qué te pasa Benito...?
No vayas a morirte. No me hagas eso.

Y pare usted de contar...
Hoy respiramos,
mañana dejamos
de respirar.

No creo que te importe que encima de los míos
me ponga para siempre tus calcetines.
Al fin y al cabo, amigo, tú ya no tienes frío.
Perdona que te deje, sigue creciendo el río.



TRABAJADORES EN EL CAMINO DE FLORIDA (LANGSTON HUGHES)


Estoy haciendo un camino
para que los autos
vuelen sobre él
haciendo un camino
a través de un macizo de palmas
para que la luz y la civilización
pasen por entre ellas.

Haciendo un camino
para que los blancos ancianos adinerados
pasen en sus grandes autos
y me dejen aquí, parado.

¡Desde luego,
un camino nos ayuda a todos!
Los amigos blancos conducen-
y los veo conducir
nunca he observado antes
a nadie conducir tan bien.
¡Eh, diga!
¡Míreme!
¡Estoy haciendo un camino!



ADAGIO EN MI PAÍS ( ALFREDO ZITARROSA)




En mi país, qué tristeza,
la pobreza y el rencor.
Dice mi padre que ya llegará
Desde el fondo del tiempo otro tiempo
Y me dice que el sol brillará
Sobre un pueblo que él sueña
Labrando su verde solar.
En mi país qué tristeza,
La pobreza y el rencor.
Tú no pediste la guerra,
Madre tierra, yo lo sé.
Dice mi padre que un solo traidor
Puede con mil valientes;
Él siente que el pueblo, en su inmenso dolor,
Hoy se niega a beber en la fuente
clara del honor.
Tú no pediste la guerra,
Madre tierra, yo lo sé.
En mi país somos duros:
El futuro lo dirá.
Canta mi pueblo una canción de paz.
Detrás de cada puerta
Está alerta mi pueblo;
Y ya nadie podrá
Silenciar su canción
Y mañana también cantará.
En mi país somos duros:
El futuro lo dirá.
En mi país, qué tibieza,
cuando empieza a amanecer.
Dice mi pueblo que puede leer
en su mano de obrero el destino
Y que no hay adivino ni rey
que le pueda marcar el camino
que va a recorrer.
En mi país, qué tibieza,
cuando empieza a amanecer.
Coro:
En mi país somos miles y miles
De lágrimas y de fusiles,
Un puño y un canto vibrante,
Una llama encendida, un gigante
que grita: ¡adelante... adelante!


A UN CAMPESINO RIOJANO (JOSE M.PAREDES)

Debió tener el alma como el campo
castigado por soles y sequías,
así como ese monte achaparrado,
erizado de espinas,
que solo se empinacha en Primavera
con la ofrenda mezquina
de algunos escasos ramilletes
de flores amarillas

Empuñando la herramienta
con firmeza y baquía,
abrió el claro preciso para el rancho;
cortó horcones y vigías;
amasó paja y barro para el techo
y entretejió su guincha.

La nubes que pasaban
arriba, muy arriba,
urgidas por el viento
de lejanía a lejanía,
lloviéronle ilusiones
y soñó con amelgas verdecidas
y con "pirguas" colmadas
por cosechas optimas.
La pequeña represa
cavó con afán en muchos días
y no era más que el cuenco de sus manos
agigantado, que al cielo se ofrecía
en espera anhelosa,
por la sed de la tierra y de su vida.

Cuanto más le cercaba la pobreza
la fe era más viva.
Plantado como un  tala en el paisaje
aferrado a su tierra tan querida,
fue poniéndole el tiempo
en sus magras mejillas,
los signos de la angustia y el cansancio
y en sus cabellos hebras de ceniza.

NIÑO SILVESTRE (JOAN MANUEL SERRAT)

Hijo del cerro presagio de mala muerte, 

niño silvestre 
que acechando la acera viene y va. 

Niño de nadie 
que buscándose la vida 
desluce la avenida 
y le da mala fama a la ciudad. 

Recién nacido 
con la inocencia amputada 
que en la manada 
redime su pecado de existir. 

Niño sin niño 
indefenso y asustado 
que aprende a fuerza de palos 
como las bestias a sobrevivir. 

Niño silvestre 
lustrabotas y ratero 
se vende a piezas o entero, 
como onza de chocolate. 

Ronda la calle 
mientras el día la ronde 
que por la noche se esconde 
para que no le maten. 

Y si la suerte 
por llamarlo de algún modo, 
ahuyenta al lobo, 
y le alarga la vida un poco más. 

Si el pegamento 
no le pudre los pulmones, 
si escapa de los matones, 
si sobrevive al látigo, quizás 

llegue hasta viejo 
entre cárceles y 'fierros' 
sembrando el cerro 
de más niños silvestres, al azar. 

y cualquier noche 
en un trabajo de limpieza 
le vuele la cabeza 
a alguno de ellos, sin pestañear. 

Niño silvestre 
lustrabotas y ratero 
se vende a piezas o entero, 
como onza de chocolate. 

Ronda la calle 
mientras el día la ronde 
que por la noche se esconde 
para que no le maten.
LA INMENSA HUAMANIDAD  (NAZIM HIKMET)

La inmensa humanidad, en los barcos, sobre la cubierta,
            de tercera, en los trenes
            y a pie por los caminos,
           la inmensa humanidad.

La inmensa humanidad va al trabajo a las ocho,
            se casa a los veinte años
           y muere a los cuarenta,
           la inmensa humanidad.

Menos para la inmensa humanidad, para todos hay pan,
           como también arroz,
          como también azúcar,
           como también vestidos,
           como libros también:
de eso hay para todos, menos para la inmensa humanidad.

La tierra de la inmensa humanidad no tiene sombra,
           ni sus calles faroles,
          ni sus ventanas vidrios,
mas tiene su esperanza, la inmensa humanidad.
         No se puede vivir sin esperanza.
¿POR QUÉ LOS POBRE NO TIENEN? (VIOLETA PARRA INTERPRETADA POR QUILAPAYÚN)
VERSIÓN CON VÍCTOR JARA
Porque los pobres no tienen 
adonde volver la vista, 
la vuelven hacia los cielos 
con la esperanza infinita 
de encontrar lo que su hermano 
en este mundo le quita. 

¡palomita! 
¡qué cosas tiene la vida, 
ay zambita! 

Porque los pobres no tienen 
adonde volver la voz, 
la vuelven hacia los cielos 
buscando una confesión 
ya que su hermano no escucha 
la voz de su corazón. 

Porque los pobres no tienen 
en este mundo esperanzas, 
se amparan en la otra vida 
como a una justa balanza, 
por eso las procesiones, 
las velas, las alabanzas. 

De tiempos inmemoriales 
que se ha inventado el infierno 
para asustar a los pobres 
con sus castigos eternos, 
y el pobre, que es inocente, 
con su inocencia creyendo. 

El cielo tiene las riendas, 
la tierra y el capital, 
y a los soldados del Papa 
les llena bien el morral, 
y al que trabaja le meten 
la gloria como un bozal. 

Para seguir la mentira, 
lo llama su confesor, 
le dice que Dios no quiere 
ninguna revolución, 
ni pliegos ni sindicatos, 
que ofende su corazón.
ODA A LA POBREZA (PABLO NERUDA)

Cuando nací,
pobreza,
me seguiste,
me mirabas
a través
de las tablas podridas
por el profundo invierno.
De pronto
eran tus ojos
los que miraban desde los agujeros.
Las goteras,
de noche, repetían
tu nombre y tu apellido
o a veces
el salto quebrado, el traje roto,
los zapatos abiertos,
me advertían.
Allí estabas
acechándome
tus dientes de carcoma,
tus ojos de pantano,
tu lengua gris
que corta
la ropa, la madera,
los huesos y la sangre,
allí estabas
buscándome,
siguiéndome,
desde mi nacimiento
por las calles.
Cuando alquilé una pieza
pequeña, en los suburbios,
sentada en una silla
me esperabas,
o al descorrer las sábanas
en un hotel oscuro,
adolescente,
no encontré la fragancia
de la rosa desnuda,
sino el silbido frío
de tu boca.
Pobreza,
me seguiste
por los cuarteles y los hospitales,
por la paz y la guerra.
Cuando enfermé tocaron
a la puerta:
no era el doctor, entraba
otra vez la pobreza.
Te vi sacar mis muebles
a la calle:
los hombres
los dejaban caer como pedradas.
Tú, con amor horrible,
de un montón de abandono
en medio de la calle y de la lluvia
ibas haciendo
un trono desdentado
y mirando a los pobres
recogías
mi último plato haciéndolo diadema.
Ahora,
pobreza,
yo te sigo.
Como fuiste implacable,
soy implacable.
Junto
a cada pobre
me encontrarás cantando,
bajo
cada sábana
de hospital imposible
encontrarás mi canto.
Te sigo,
pobreza,
te vigilo,
te acerco,
te disparo,
te aislo,
te cerceno las uñas,
te rompo
los dientes que te quedan.
Estoy
en todas partes:
en el océano con los pescadores,
en la mina
los hombres
al limpiarse la frente,
secarse el sudor negro,
encuentran
mis poemas.
Yo salgo cada día
con la obrera textil.
Tengo las manos blancas
de dar pan en las panaderías.
Donde vayas,
pobreza,
mi canto
está cantando,
mi vida
está viviendo,
mi sangre
está luchando.
Derrotaré
tus pálidas banderas
en donde se levanten.
Otros poetas
antaño te llamaron
santa,
veneraron tu capa,
se alimentaron de humo
y desaparecieron.
Yo te desafío,
con duros versos te golpeo el rostro,
te embarco y te destierro.
Yo con otros,
con otros, muchos otros,
te vamos expulsando
de la tierra a la luna
para que allí te quedes
fría y encarcelada
mirando con un ojo
el pan y los racimos
que cubrirá la tierra
de mañana.



DIOS, AUNQUE INVISIBLE, TIENE SIEMPRE UNA MANO TENDIDA PARA LEVANTAR POR UN EXTREMO LA CARGA QUE ABRUMA AL POBRE. SI NO, ¿QUIÉN SUBIRÍA LA ÁSPERA CUMBRE DE LA VIDA CON EL PESADO FARDO DE LA MISERIA AL HOMBRO?  (BÉCQUER)


EL QUE NO SABE SER POBRE ESTÁ PREDESTINADO A SER ESCLAVO (ANDRÉ CHENIER)

BENDITOS LOS POBRES DE ESPÍRITU; PORQUE DE ELLOS ES  EL REINO DE LOS CIELOS (EVANGELIO DE SAN MATEO)


QUE MÁS VALE POBREZA EN PAZ QUE MÍSERA RIQUEZA (LOPE DE VEGA)

LA POBREZA NO VIENE POR LA DISMINUCIÓN DE LAS RIQUEZAS, SINO POR LA MULTIPLICACIÓN DE LOS DESEOS (PLATÓN)

EL QUE GUARDAR TIENE ALGO
PASA LAS NOCHES EN VELA,
Y SI SE QUEDA DORMIDO
AL MENOR RUMOR DESPIERTA
Y AQUEL QUE NO TIENE NADA,
COMO DE NADA RECELA,
DUERME EN PAZ, AÚN CUANDO DEJE,
DE NOCHE, LA PUERTA ABIERTA.

VILLAESPESA


POBRES A ORILLAS DEL MAR - PABLO PICASSO
SIN PAN Y SIN TRABAJO - ERNESTO DE LA CÁRCOVA
LA POBREZA - PEDRO BLANES VIALE