Poesia

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6.1.14

HOMENAJE AL CHE GUEVARA




CONSTERNADOS, RABIOSOS (MARIO BENEDETTI)



Vámonos, 
derrotando afrentas.

ERNESTO "CHE" GUEVARA

Así estamos
consternados
rabiosos
aunque esta muerte sea
uno de los absurdos previsibles

da vergüenza mirar
los cuadros
los sillones
las alfombras
sacar una botella del refrigerador
teclear las tres letras mundiales de tu nombre
en la rígida máquina
que nunca
nuca estuvo
con la cinta tan pálida

vergüenza tener frío
y arrimarse a la estufa como siempre
tener hambre y comer
esa cosa tan simple
abrir el tocadiscos y escuchar en silencio
sobre todo si es un cuarteto de Mozart

da vergüenza el confort
y el asma da vergüenza
cuando tú comandante estás cayendo
ametrallado
fabuloso
nítido

eres nuestra conciencia acribillada

dicen que te quemaron
con qué fuego
van a quemar las buenas
las buenas nuevas
la irascible ternura
que trajiste y llevaste
con tu tos
con tu barro

dicen que incineraron
toda tu vocación
menos un dedo

basta para mostrarnos el camino
para acusar al monstruo y sus tizones
para apretar de nuevo los gatillos

así estamos
consternados
rabiosos
claro que con el tiempo la plomiza
consternación
se nos irá pasando
la rabia quedará
se hará mas limpia

estás muerto
estás vivo
estás cayendo
estás nube
estás lluvia
estás estrella

donde estés
si es que estás
si estás llegando

aprovecha por fin
a respirar tranquilo
a llenarte de cielo los pulmones

donde estés
si es que estás
si estás llegando
será una pena que no exista Dios

pero habrá otros
claro que habrá otros
dignos de recibirte
Comandante.








GUEVARITA (JAIRO)
SÓLO LETRA

El pibe Ernesto Guevara 

Estudiaba medicina 

Llevaba el estetoscopio 

Igual que un a carabina. 



Le faltaban 6 materias 

Le sobraban vitaminas 

Decidió darse una vuelta 

Por América Latina. 



Compró un par de borceguíes 
Calzoncillos, camisetas 
Y un motor de licuadora 
Que agregó ala bicicleta. 

Guevarita, Guevarita, Guevarita. 

Lo pararon los gendarmes 
Al legar a la frontera 
Donde va Ernesto Guevara 
Voy detrás de una quimera. 

Mamá, le escribió a la vieja 
Me está creciendo el bigote 
Y tengo el pelo tan largo 
Que me llega hasta el cogote. 

Puso un millón de vacunas 
Trabajando de enfermero 
Y jugando con los coyas 
Se consagró comarquero. 

Guevarita, Guevarita, Guevarita. 

El primer descubrimiento 
Del rey de la licuadora 
Los gringos eran de acero 
Los indios eran de goma. 

Enfrentado al Amazonas 
Él tuvo que decidir 
Si avanzar para quedarse 
O volver para seguir. 

Que es lo que quiere decir 
Ese enorme papagayo 
Que Guevara va a la casa 
Por el Río Pilcomayo. 

Ha vendido borceguíes 
Calzoncillos, camisetas 
No le queda más que el timbre 
De toda la bicicleta. 

Tiene las cosas resueltas, 
Termina la medicina 
Quiere inyectarle a los gringos 
Su propia penicilina. 

Así comenzó la historia 
De Ernestito el estudiante 
Origen del Che Guevara 
Legendario comandante. 

Guevarita, Guevarita, Guevarita.






 


NADA MÁS (ATAHUALPA YUPANQUI)

Teniendo rancho y caballo 
es mas liviano la pena. 
De todo aquello que tuve 
solo el recuerdo me queda. 
Nada más.
No tengo cuentas con Dios. 
Mis cuentas son con los hombres. 
Yo rezo en el llano abierto 
y me hago león en el monte. 
Nada más.
Me gusta mirarlo al hombre 
Plantado sobre la tierra 
Como una piedra en la cumbre 
Como un faro en la ribera 
Nada más.
Alguna gente se muere 
Para volver a nacer. 
Y el que tenga alguna duda 
Que se lo pregunte al Che. 
Nada más.

YO TUVE UN HERMANO 
(JULIO CORTAZAR MUSICALIZADO POR PABLO MILANÉS)
Yo tuve un hermano

No nos vimos nunca pero no importaba.
Yo tuve un hermano
que iba por los montes
mientras yo dormía.
Lo quise a mi modo,
le tomé su voz
libre como el agua,
caminé de a ratos
cerca de su sombra.

No nos vimos nunca
pero no importaba,
mi hermano despierto
mientras yo dormía,
mi hermano mostrándome
detrás de la noche
su estrella elegida.


CHE COMANDANTE (NICOLÁS GUILLÉN)
No porque hayas caído
tu luz es menos alta.

Un caballo de fuego

sostiene tu escultura guerrillera

entre el viento y las nubes de la Sierra.

No por callado eres silencio.

Y no porque te quemen,

porque te disimulen bajo tierra,

porque te escondan 

en cementerios, bosques, páramos,

van a impedir que te encontremos,

Che Comandante, 

amigo.

Con sus dientes de júbilo

Norteamérica ríe. Mas de pronto

revuélvese en su lecho

de dólares. Se le cuaja

la risa en una máscara,

y tu gran cuerpo de metal

sube, se disemina

en las guerrillas como tábanos,

y tu ancho nombre herido por soldados

ilumina la noche americana

como una estrella súbita, caída

en medio de una orgía.

Tú lo sabías, Guevara,

pero no lo dijiste por modestia,

por no hablar de ti mismo,
Che Comandante, 
amigo.

Estás en todas partes. En el indio

hecho de sueño y cobre. Y en el negro

revuelto en espumosa muchedumbre,

y en el ser petrolero y salitrero,

y en el terrible desamparo

de la banana, y en la gran pampa de las pieles,

y en el azúcar y en la sal y en los cafetos,

tú, móvil estatua de tu sangre como te derribaron,

vivo, como no te querían,

Che Comandante, 

amigo.

Cuba te sabe de memoria. Rostro

de barbas que clarean. Y marfil

y aceituna en la piel de santo joven.

Firme la voz que ordena sin mandar,

que manda compañera, ordena amiga,

tierna y dura de jefe camarada.

Te vemos cada día ministro,

cada día soldado, cada día

gente llana y difícil

cada día.

Y puro como un niño

o como un hombre puro,

Che Comandante, 

amigo.


Pasas en tu descolorido, roto, agujereado traje de campaña.

El de la selva, como antes

fue el de la Sierra. Semidesnudo 

el poderoso pecho de fusil y palabra,

de ardiente vendaval y lenta rosa.

No hay descanso.

¡Salud, Guevara!

O mejor todavía desde el hondón americano:

Espéranos. Partiremos contigo. Queremos

morir para vivir como tú has muerto,

para vivir como tú vives,

Che Comandante, 

amigo.


LA CANCIÓN DEL ELEGIDO (SILVIO RODRÍGUEZ)
Siempre que se hace una historia 
se habla de un viejo, de un niño o de sí
pero mi historia es difícil 
no voy ha hablarles de un hombre común 
haré la historia de un ser 
de otro mundo de un animal de galaxia 
es una historia que tiene que ver 
con el curso de la vía láctea 
es una historia enterrada 
es sobre un ser de la nada 

Nació de una tormenta 
en el sol de una noche 
el penúltimo mes 
fue de planeta en planeta 
buscando agua potable 
quizás buscando la vida 
buscando la muerte 
eso nunca se sabe 
quizás buscando siluetas 
o algo semejante que fuera adorable 
o, por lo menos, querible, besable, amable 

Él descubrió que las minas 
del rey Salomón se 
hallaban en el cielo 
y no en el África ardiente 
como pensaba la gente 
pero las piedras son frías 
y le interesaban calor y alegría 
las joyas no tenían alma 
sólo eran espejos colores brillantes 
y al fin bajo hacia la guerra... 
perdón quise decir a la tierra 

Hubo la historia de un golpe 
sintió en su cabeza cristales molidos 
y comprendió que la guerra 
era la paz del futuro 
Lo más terrible se aprende enseguida 
y lo hermoso nos cuesta la vida 

La última vez lo vi irse 
entre humo y metralla 
contento y desnudo 

iba matando canallas 
con su cañón del futuro 
iba matando canallas 
con su cañón del futuro


EL GRAN RELINCHO (LEÓN FELIPE)
The most beautiful neigh of the world

La gente suele decir, los americanos,
los norte-americanos suelen decir:
León Felipe es un "Don Quijote"
No tanto, gentlemen, no tanto.
Sostengo al héroe nada más ...
y sí, puedo decir ...
y me gusta decir:
que yo soy Rocinante.
No soy el héroe,
pero le llevo sobre el magro espinazo de mis huesos
y le oigo respirar ...
y he aprendido a respirar como él...
y a injuriar
y a blasfemar
y a maldecir
y a relinchar.
A mí me gusta mucho relinchar.
"¡Oh, hideputas! ... estos malos encantadores que me persiguen"
¿Cómo es aquel relincho, americanos?
Aquel que empieza:
¡Justí-í-í-cia!!
Aquí el acento cae sobre la í,
muy agudo y sostenido
como un vibrante y estridente cornetín:
¡Jus-tí-í-í-í-cia!! ¡Qué bonito relincho!
A Rocinante le gusta mucho relinchar.
Y a mí también me gusta mucho relinchar.
Tenéis que aprender, americanos.
Venid. Vamos a relinchar ahora,
ahora mismo todos juntos,
desde el capitolio de Washington...
fuerte, fuerte, fuerte...
hasta que el relincho llegue a Viet Nam
y lo oigan todos los vietnamitas,
y a Cuba también
y lo oigan todos los cubanos,
como el cornetín
de la gran victoria universal,
hasta que lo oigan los hombres todos de la tierra
como el cese definitivo de todas las hostilidades del planeta.
¡Justí-í-í-í-cia! ¡Oh, qué hermoso relincho!
The most beautiful neigh of the worid.

HOMENAJE AL CHE GUEVARA - SILVIO RODRÍGUEZ

EL CREDO DEL CHE (ROQUE DALTON)
El Ché Jesucristo
fue hecho prisionero
después de concluir su sermón en la montaña
(con fondo de tableteo de ametralladoras)
por rangers bolivianos y judíos
comandados por jefes yankees-romanos.
Lo condenaron los escribas y fariseos revisionistas
cuyo portavoz fue Caifás Monje
mientras Poncio Barrientos trataba de lavarse las manos
hablando en inglés militar
sobre las espaldas del pueblo que mascaba hojas de coca
sin siquiera tener la alternativa de un Barrabás
(Judas Iscariote fue de los que desertaron de la guerrilla
y enseñaron el camino a los rangers)
Después le colocaron a Cristo Guevara
una corona de espinas y una túnica de loco
y le colgaron un rótulo del pescuezo en son de burla
INRI: Instigador Natural de la Rebelión de los Infelices
Luego lo hicieron cargar su cruz encima de su asma
y lo crucificaron con ráfagas de M-2
y le cortaron la cabeza y las manos
y quemaron todo lo demás para que la ceniza
desapareciera con el viento
En vista de lo cual no le ha quedado al Ché otro camino
que el de resucitar
y quedarse a la izquierda de los hombres
exigiéndoles que apresuren el paso
por los siglos de los siglos
Amén.

HASTA SIEMPRE COMANDANTE (CARLOS PUEBLA)
VERSIÓN VICTOR JARA
Aprendimos a quererte 
Desde la histórica altura 
Donde el sol de tu bravura 
Le puso un cerco a la muerte. 

Aquí se queda la clara, 
La entrañable transparencia, 
De tu querida presencia 
Comandante Che Guevara. 
Tu mano gloriosa y fuerte 
Sobre la historia dispara 
Cuando todo santa clara 
Se despierta para verte. 

Aquí se queda la clara, 
La entrañable transparencia, 
De tu querida presencia 
Comandante Che Guevara. 

Vienes quemando la brisa 
Con soles de primavera 
Para plantar la bandera 
Con la luz de tu sonrisa. 

Aquí se queda la clara, 
La entrañable transparencia, 
De tu querida presencia 
Comandante Che Guevara. 

Tu amor revolucionario 
Te conduce a nueva empresa 
Donde esperan la firmeza 
De tu brazo libertario. 

Aquí se queda la clara, 
La entrañable transparencia, 
De tu querida presencia 
Comandante Che Guevara. 

Seguiremos adelante 
Como junto a ti seguimos 
Y con Fidel te decimos: 
Hasta siempre comandante. 

Aquí se queda la clara, 
La entrañable transparencia, 
De tu querida presencia 
Comandante Che Guevara

TRISTEZA EN LA MUERTE DE UN HÉROE (PABLO NERUDA)

Los que vivimos esta historia, esta muerte y resurrección de nuestra esperanza enlutada,
los que escogimos el combate y vimos crecer las banderas, supimos que los más callados
fueron nuestros únicos héroes y que después de las victorias llegaron los vociferantes
llena la boca de jactancia y de proezas salivares.
El pueblo movió la cabeza:
y volvió el héroe a su silencio.
Pero el silencio se enlutó hasta ahogarnos en el luto cuando moría en las montañas
el fuego ilustre de Guevara.
El comandante terminó asesinado en un barranco.
Nadie dijo esta boca es mía.
Nadie lloró en los pueblos indios.
Nadie subió a los campanarios.
Nadie levantó los fusiles, y cobraron la recompensa aquellos que vino a salvar
el comandante asesinado.
¿ Qué pasó, medita el contrito, con estos acontecimientos?
Y no se dice la verdad pero se cubre con papel esta desdicha de metal.
Recién se abría el derrotero y cuando llegó la derrota fue como un hacha que cayó
en la cisterna del silencio.
Bolivia volvió a su rencor, a sus oxidados gorilas, a su miseria intransigente,
y como brujos asustados los sargentos de la deshonrra, los generalitos del crimen,
escondieron con eficiencia el cadáver del guerrillero como si el muerto los quemara.
La selva amarga se tragó los movimientos, los caminos, y donde pasaron los pies
de la milicia exterminada hoy las lianas aconsejaron una voz verde de raíces
y el ciervo salvaje volvió al follaje sin estampidos.

CHE 1997 (MARIO BENEDETTI)

Lo han cubierto/ de afiches de pancartas 


de voces en los muros 

de agravios retroactivos

de honores a destiempo

lo han transformado en pieza de consumo 


en memoria trivial 

en ayer sin retorno 

en rabia embalsamada

han decidido usarlo como epílogo 


como última thule de la inocencia vana 

como añejo arquetipo de santo o satanás

y quizás han resuelto que la única forma 


de desprenderse de él 

o dejarlo al garete 

es vaciarlo de lumbre 

convertirlo en un héroe 

de mármol o de yeso 

y por lo tanto inmóvil 

o mejor como mito 

o silueta o fantasma 

del pasado pisado

sin embargo los ojos incerrables del Che 


miran como si no pudieran no mirar

asombrados tal vez de que el mundo

no entienda que treinta años después sigue bregando dulce y tenaz por la dicha del hombre.


SOY EL RECORDADO (JAIRO)

Recorro el Malecón, miro a la gente 
De esta isla paciente y generosa 
Y la veo sufrida y rumorosa, 
Cantando pese 
A la agresión de enfrente. 

Caribe el sol, 
Azul el mar caliente, 
Caminando por el Sur 
Tengo pueblos doloridos 
Por el Norte está el mal 
Que no ha podido 
Bloquear la luz 
De este pueblo valiente. 

Y por la Habana vieja 
Me quedo renovado 
Pues nadie me ha olvidado 
Y mi voz no se queja. 

El suelo está empedrado 
Con luces de mis ojos 
Yo no soy un despojo, 
Yo soy el recordado.
DESPEDIDA DEL ANOCHECER (JAIRO)


Veo el anochecer de Valle Grande, 
Tránsito azul en sombras de La Higuera, 
Algún recuerdo gris por la emboscada 
En La Higuerilla al Norte, los zumbidos 
En abejas de plomo prostituido, 
Todo lo que ha quedado atrás, 
Distante en los treinta años 
De habitar la tierra. 

Yo soy el habitante sin olvido, 
El hacedor de sueños en los hombres 
Que buscan un lugar de fiesta y lumbre 
Para la libertad de bajo estos cielos. 
Yo soy el gran amante de esta tierra, 
Lo cotidiano en días de milagro, 
El permanente transcurrir de un río. 

Veo el anochecer y me despido 
Porque aquí disfrute mi propia muerte, 
Los compañeros de esta madre tierra. 
Porque aquí me hice piedra, cuarzo y vidrio 
Como el cacique, un Ciboney altivo, 
O un Taino o Borinqueño en siglos duros, 
Para volver y liberar al pueblo. 

Veo el anochecer y me despido, 
Adiós, amada tierra boliviana, 
Adiós, mi cuna madre, mi vasija. 
Yo ya me voy, te dijo mi suspiro.

PERTENENCIA DE LA TIERRA (JAIRO)

Ella me recibió cálidamente 
Como dentro del útero amoroso 
De esta tierra Latinoamericana 

Comprendí la razón de los mapuches, 
Los quechuas, los aymaras, mocovíes 
Los mayas, los aztecas, los toltecas, 
Los tainos, ciboneyes, borinqueños, 
O en otras latitudes más al Norte, 
Los sioux, los mohicanos, los pies negros 
Y muchos más del ártico al antártico 
América en origen de la vida. 

Ellos dicen, y ahora lo comprendo, 
Que todos pertenecen a la tierra 
Y a esa madre le devuelven sus muertos 
A esa madre de madres, el principio 
De toda libertad entre los hombres. 

Ahora lo comprendo, sostenido 
Para darme un segundo nacimiento, 
Amparado en el útero caliente 
De esta tierra Latinoamericana.